Nicol Pasinyan lidera encuestas para las elecciones parlamentarias en Armenia

La campaña electoral estuvo dominada por el debate sobre la política exterior armenia. Pashinián defendió la profundización de las relaciones con la Unión Europea y Estados Unidos, mientras sus adversarios plantearon la necesidad de preservar vínculos más estrechos con Moscú - Foto: Kremlin

Los ciudadanos de Armenia acudieron a las urnas el pasado 7 de junio en unas elecciones parlamentarias consideradas decisivas para el rumbo político y estratégico del país. Los comicios estuvieron marcados por el debate sobre la relación de Ereván con Rusia y su creciente acercamiento a Occidente, en medio de profundas transformaciones regionales tras el conflicto con Azerbaiyán.

Los resultados oficiales confirmaron la victoria del partido gobernante Contrato Civil, liderado por el primer ministro Nikol Pashinyan. Según la Comisión Electoral Central, la colectividad obtuvo cerca del 49,8 % de los votos, porcentaje suficiente para conservar la mayoría parlamentaria y formar gobierno sin necesidad de alianzas.

La participación electoral se aproximó al 59 %, una de las más altas registradas en los últimos años. El resultado permite a Pashinián mantenerse en el poder por un nuevo periodo, consolidando el proyecto político que inició tras la Revolución de Terciopelo de 2018.

La principal fuerza opositora fue la alianza Strong Armenia, encabezada por el empresario ruso-armenio Samvel Karapetyan, que alcanzó alrededor del 23 % de los sufragios. En tercer lugar se ubicó la alianza Armenia, liderada por el expresidente Robert Kocharyan, con cerca del 10 % de los votos.

La campaña electoral estuvo dominada por el debate sobre la política exterior armenia. Pashinián defendió la profundización de las relaciones con la Unión Europea y Estados Unidos, mientras sus adversarios plantearon la necesidad de preservar vínculos más estrechos con Moscú.

Diversos observadores internacionales calificaron la elección como competitiva y con una oferta política real para los votantes, aunque señalaron un ambiente altamente polarizado y denuncias cruzadas entre gobierno y oposición.

Tras conocerse los resultados, la oposición prorrusa presentó recursos para solicitar la anulación de la votación, argumentando presuntas irregularidades en algunos centros electorales. Sin embargo, las autoridades electorales ratificaron el triunfo de Contrato Civil y validaron el proceso.

La elección fue seguida con atención por las principales potencias internacionales. Washington y Bruselas respaldaron el proceso democrático armenio y han expresado apoyo a las reformas impulsadas por el gobierno de Pashinián. Por el contrario, las relaciones con Rusia continúan atravesando uno de sus momentos más tensos desde la independencia del país.

Analistas consideran que el resultado representa un respaldo ciudadano a la estrategia de diversificación diplomática impulsada por el actual gobierno, especialmente después de la pérdida de Nagorno Karabaj y del posterior acercamiento de Armenia a las instituciones occidentales.

Con la conformación del nuevo Parlamento, Armenia inicia una etapa política determinante para consolidar la paz con Azerbaiyán, fortalecer sus instituciones democráticas y definir su posición en un escenario regional marcado por la competencia geopolítica entre Rusia y Occidente. El resultado electoral confirma que el país continuará, al menos en el corto plazo, bajo el liderazgo de Pashinián y su proyecto de apertura hacia Europa y Estados Unidos.

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