La ciudadanía de Suiza rechazó en referéndum la iniciativa conocida como “No a una Suiza de diez millones”, una propuesta que buscaba introducir límites constitucionales al crecimiento de la población mediante mayores restricciones a la inmigración.
Los resultados oficiales mostraron que alrededor del 55 % de los votantes se inclinó por el “no”, mientras que cerca del 45 % respaldó la iniciativa promovida por la Unión Democrática de Centro (UDC/SVP), principal partido de la derecha nacionalista suiza.
La propuesta pretendía impedir que la población residente superara los 10 millones de habitantes antes de 2050 y obligaba al Gobierno a adoptar medidas restrictivas si el país alcanzaba los 9,5 millones de residentes antes de esa fecha.
Uno de los puntos más controvertidos del proyecto era que podía conducir a la suspensión de los acuerdos de libre circulación de personas con la Unión Europea, un elemento clave de las relaciones económicas entre Berna y Bruselas.
El Gobierno suizo, la mayoría de los partidos políticos, los sindicatos y numerosas organizaciones empresariales se opusieron a la iniciativa al considerar que podría afectar la competitividad económica y el acceso a mano de obra extranjera cualificada.
Las asociaciones empresariales advirtieron durante la campaña que sectores como la salud, la tecnología, la industria y los servicios dependen en gran medida de trabajadores procedentes de otros países europeos.
Los defensores de la propuesta argumentaban que el rápido crecimiento demográfico ha incrementado la presión sobre la vivienda, el transporte público, los servicios básicos y la infraestructura en varias regiones del país.
El debate reflejó una preocupación creciente sobre la evolución demográfica de Suiza, cuya población pasó de aproximadamente 7,3 millones de habitantes en 2002 a más de 9,1 millones en 2026, impulsada principalmente por la inmigración.
Tras conocerse el resultado, representantes del Gobierno federal destacaron que la votación envía una señal de estabilidad institucional y de respaldo a los acuerdos internacionales que sostienen buena parte de la actividad económica del país.
Aunque la iniciativa fue derrotada, el referéndum evidenció que la inmigración y el crecimiento poblacional seguirán ocupando un lugar central en el debate político suizo durante los próximos años, especialmente ante las proyecciones que anticipan que el país podría superar los 10 millones de habitantes hacia mediados de siglo.





