La segunda vuelta presidencial del 21 de junio de 2026 concluyó con un balance de más de 2.600 denuncias por presuntos delitos e irregularidades electorales reportadas a través de la Unidad de Recepción Inmediata para la Transparencia Electoral (URIEL), mecanismo del Ministerio del Interior encargado de recibir y canalizar las quejas relacionadas con el proceso electoral.
Desde el Puesto de Mando Unificado (PMU), el ministro del Interior, Armando Benedetti, informó que hasta el cierre de la jornada se habían recibido 2.612 denuncias, de las cuales 2.459 correspondían a hechos reportados dentro de Colombia y 153 provenían del exterior. Las autoridades señalaron que cada caso sería remitido a los organismos competentes para su verificación.
Bogotá concentró el mayor número de reportes, con cerca de 950 casos, seguida por otras regiones donde también se registraron denuncias relacionadas con el desarrollo de la votación. El Gobierno explicó que la elevada cifra corresponde a la totalidad de alertas ciudadanas recibidas y no implica que todas constituyan delitos electorales comprobados.
Entre las principales novedades reportadas figuraron denuncias sobre tarjetones con marcas de impresión, puntos o rayas visibles antes de ser utilizados por los electores. El Ministerio del Interior aclaró que estos casos fueron puestos en conocimiento de la Registraduría Nacional y recordó que cualquier ciudadano podía solicitar el reemplazo inmediato del tarjetón si consideraba que presentaba alguna anomalía.
La Misión de Observación Electoral (MOE) también realizó seguimiento independiente a la jornada. En su segundo informe indicó que, con corte a las 3:00 de la tarde, había recibido 309 reportes ciudadanos a través de la plataforma Pilas con el Voto, procedentes de 25 departamentos, Bogotá y varios países donde sufragaron colombianos en el exterior.
Según la MOE, los reportes ciudadanos se concentraron principalmente en posibles casos de compra y constreñimiento al elector, presuntas irregularidades en la actuación de jurados de votación, participación indebida en política, propaganda electoral durante la jornada y dificultades logísticas en algunos puestos de votación. La organización aclaró que estas denuncias corresponden a alertas que requieren verificación por parte de las autoridades.
Pese al volumen de denuncias, tanto el Gobierno como la Registraduría coincidieron en que la jornada electoral transcurrió sin alteraciones generalizadas del orden público y con un funcionamiento adecuado de la mayoría de los puestos de votación. Las autoridades destacaron que el proceso pudo desarrollarse con normalidad en la mayor parte del territorio nacional.
Las autoridades electorales insistieron en diferenciar las denuncias recibidas de la existencia de fraude comprobado. Explicaron que el sistema electoral colombiano contempla mecanismos de revisión durante el escrutinio para resolver reclamaciones, verificar las actas electorales y corregir posibles inconsistencias materiales cuando estas sean demostradas.
La Registraduría recordó además que el preconteo divulgado la noche del 21 de junio tiene un carácter exclusivamente informativo y que el resultado oficial de la elección depende del escrutinio adelantado por las comisiones integradas por jueces y demás autoridades competentes. En ese proceso pueden presentarse reclamaciones dentro de los procedimientos previstos por la legislación electoral.
El Ministerio del Interior reiteró que todas las denuncias serían trasladadas a la Fiscalía General de la Nación, el Consejo Nacional Electoral, la Procuraduría y las demás entidades competentes para establecer si existieron conductas que constituyeran delitos o infracciones electorales. Entretanto, las autoridades hicieron un llamado a la ciudadanía a respetar el escrutinio oficial y a utilizar los canales institucionales para cualquier reclamación relacionada con el proceso electoral.






