Las cinco dudas que dejan los primeros amistosos de la segunda era de Néstor Lorenzo

Lorenzo está utilizando esta etapa para probar futbolistas y estructuras después de la salida o ausencia de varios nombres que habían tenido protagonismo durante su primer ciclo. Por eso, los dos encuentros también funcionaron como laboratorio para una selección que busca construir una nueva versión - Foto: FCF

Lorenzo está utilizando esta etapa para probar futbolistas y estructuras después de la salida o ausencia de varios nombres que habían tenido protagonismo durante su primer ciclo. Por eso, los dos encuentros también funcionaron como laboratorio para una selección que busca construir una nueva versión - Foto: FCF

La segunda era de Néstor Lorenzo al frente de la Selección Colombia comenzó con una victoria que no llegó. El 1-1 ante México y el 0-1 contra Paraguay dejaron al equipo sin triunfos en sus dos primeros amistosos después del Mundial de 2026 y abrieron una serie de interrogantes sobre el rumbo que tendrá el proceso hacia 2030.

El contexto, sin embargo, obliga a mirar más allá de los resultados. Lorenzo está utilizando esta etapa para probar futbolistas y estructuras después de la salida o ausencia de varios nombres que habían tenido protagonismo durante su primer ciclo. Por eso, los dos encuentros también funcionaron como laboratorio para una selección que busca construir una nueva versión.

La primera duda está en el funcionamiento colectivo. Contra México, Colombia se puso en ventaja rápidamente, pero después cedió terreno y permitió que el conjunto dirigido por Rafael Márquez tomara el control de diferentes pasajes del partido. México incluso estrelló dos remates en los palos antes del descanso.

El propio Lorenzo reconoció las dificultades. Después del empate en Baltimore admitió que México había superado a Colombia durante buena parte del encuentro y señaló problemas relacionados con la presión, los espacios y el funcionamiento del equipo. Su autocrítica evitó presentar el resultado como una actuación plenamente satisfactoria.

La situación se repitió, aunque con consecuencias diferentes, contra Paraguay. Colombia tuvo dificultades para salir jugando, perdió balones y no consiguió imponer una estructura ofensiva capaz de cambiar el partido después del gol paraguayo. El propio entrenador resumió su actuación con una frase contundente: “El equipo no jugó bien”.

La segunda duda está en la línea de tres. Lorenzo decidió modificar su estructura habitual frente a Paraguay y planteó una defensa de tres centrales, acompañada por jugadores destinados a ocupar una posición más adelantada sobre las bandas. La intención era probar una alternativa y dar mayor libertad a los laterales o carrileros.

El ensayo, sin embargo, produjo cuestionamientos. Carlos Antonio Vélez sostuvo que una defensa de tres requiere futbolistas que conozcan específicamente la función de carrilero y consideró que Colombia no tenía en ese partido jugadores suficientemente habituados a ese papel.

El problema no fue necesariamente la utilización de tres defensores, sino el momento y las condiciones del experimento. Según el análisis de Vélez, Lorenzo habría preparado la estructura pensando en un Paraguay más ofensivo, mientras que el rival terminó presentando un bloque más replegado. La variante, por tanto, no produjo las ventajas que se buscaban.

La tercera duda apunta a la capacidad de reacción desde el banco. Después del gol de Hugo Benítez, Colombia necesitaba modificar el desarrollo del partido, pero las sustituciones no consiguieron transformar sustancialmente el funcionamiento. Vélez cuestionó que varios cambios fueran simplemente reemplazos por posición y los calificó de “cambios de Excel”.

La crítica adquiere relevancia porque Paraguay pasó a defender con mayor concentración después de ponerse en ventaja. En ese escenario, Colombia necesitaba encontrar mecanismos diferentes para generar superioridad y penetrar el bloque rival. El equipo no encontró esa respuesta durante los minutos restantes.

La cuarta duda está relacionada con la renovación. Lorenzo convocó nuevos nombres para esta etapa y permitió el debut de jugadores que no habían tenido participación con la selección. Frente a México aparecieron, entre otros, Kevin Viveros y Matías Orozco, mientras que la convocatoria también abrió espacio para futbolistas que buscan convertirse en alternativas de cara al siguiente ciclo.

Pero la renovación tiene una dificultad evidente: todavía no está claro cuáles serán los nuevos referentes alrededor de los que se construirá el equipo. La ausencia de varios futbolistas que habían sido habituales aumenta la necesidad de encontrar rápidamente nuevas sociedades y una estructura que no dependa exclusivamente de las figuras de la etapa anterior.

El caso de Juan Manuel Rengifo ilustra incluso otra discusión. El mediocampista fue convocado como uno de los nuevos nombres, pero después de los dos primeros amistosos todavía no había tenido minutos. La pregunta, entonces, no solo es quiénes llegan a la selección, sino cuánto espacio tendrán realmente dentro del proceso de renovación.

Algo similar ocurrió con Camilo Durán. El delantero, recientemente incorporado al Celtic, esperaba su oportunidad y finalmente debutó contra Paraguay, pero ingresó en los minutos finales. Su escaso tiempo en cancha provocó críticas de aficionados que consideraron insuficiente la oportunidad otorgada al jugador.

La quinta duda está en qué tan definida está la nueva identidad de Colombia. Durante el primer ciclo de Lorenzo, el equipo desarrolló una estructura reconocible y consiguió resultados que le permitieron competir con selecciones importantes. Ahora el entrenador parece dispuesto a modificar piezas y sistemas, pero los dos primeros amistosos todavía no permiten identificar con claridad cuál será la fórmula para el nuevo periodo.

Hay que tener en cuenta, además, que estos encuentros son partidos de preparación y no entregan puntos en una competición oficial. El propio Carlos Antonio Vélez planteó que el resultado de un amistoso no debería convertirse por sí solo en el parámetro para evaluar el proceso. Su crítica apunta precisamente a evitar que una victoria genere expectativas desproporcionadas o que una derrota sea interpretada automáticamente como el fracaso de un proyecto.

Eso no significa que los partidos carezcan de valor. Los amistosos sirven precisamente para detectar problemas antes de que lleguen las competencias oficiales. Y en los dos primeros encuentros de esta nueva etapa aparecieron algunos que el propio Lorenzo reconoció: dificultades para salir jugando, pérdida de balones y problemas para adaptarse al desarrollo de los partidos.

También apareció una explicación adicional después de la derrota contra Paraguay: Lorenzo señaló que el estado de la cancha dificultó la adaptación de los jugadores. El técnico sostuvo que el terreno estaba en malas condiciones y que esa circunstancia influyó en el desarrollo del juego.

La explicación, sin embargo, no elimina las dudas futbolísticas. El gol paraguayo nació después de un despeje defectuoso de Dávinson Sánchez y de una segunda jugada que Hugo Benítez terminó convirtiendo. Colombia, además, no consiguió responder ofensivamente y terminó perdiendo 1-0.

El próximo partido contra Perú tendrá así un significado particular. No será una instancia para sacar conclusiones definitivas sobre Lorenzo, pero sí una nueva oportunidad para comprobar si los ensayos de esta fecha FIFA empiezan a producir respuestas. Después de 180 minutos, Colombia suma un empate, una derrota y apenas un gol marcado.

La segunda era de Lorenzo apenas comienza, pero los dos primeros partidos ya dejaron cinco preguntas sobre la mesa: ¿cómo funcionará el nuevo equipo?, ¿qué lugar tendrá la línea de tres?, ¿puede el técnico modificar los partidos desde el banco?, ¿qué jóvenes se consolidarán y cuál será la nueva identidad de Colombia? Las respuestas todavía están en construcción.

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