Al menos 57.000 damnificados por el terremoto que sacudió el occidente de Colombia el pasado 10 de agosto podrían quedarse sin asistencia humanitaria por falta de financiación. La alerta fue emitida por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), agencia de Naciones Unidas, que advirtió que los recursos recibidos hasta ahora son insuficientes para atender a la población que necesita apoyo para acceder a vivienda, agua potable y servicios de salud.
La OIM solicitó 30 millones de dólares para asistir a 100.000 personas afectadas por la emergencia, pero hasta la fecha de publicación había recibido 6,5 millones de dólares. Con ese presupuesto, la organización calcula que podría atender a unas 43.000 personas, menos de la mitad de la población contemplada en su plan de respuesta.
La advertencia se conoce más de dos meses después del terremoto de magnitud 7,4 que afectó a comunidades de distintas regiones del país. De acuerdo con las cifras recogidas por el medio, cerca de 487.000 personas resultaron afectadas, en un desastre que ocasionó daños en aproximadamente 207.000 viviendas y destruyó otras 36.000.
La insuficiencia de recursos representa un riesgo para miles de familias que necesitan asistencia para recuperar condiciones básicas de vida. La OIM pidió financiación urgente para ampliar la atención y apoyar a las comunidades en la recuperación de sus viviendas y medios de subsistencia.
Hasta el momento de la publicación, la organización había atendido a más de 10.000 personas en 51 municipios. Sin embargo, el alcance de esa respuesta sigue siendo limitado frente a la magnitud de la emergencia y a las 100.000 personas que la agencia espera acompañar.
La situación también se refleja en las condiciones de alojamiento. Cerca de 2.700 personas continuaban en alojamientos temporales, mientras numerosas familias enfrentaban las consecuencias de los daños en sus viviendas y la pérdida de bienes necesarios para retomar sus actividades cotidianas.
La recuperación no se limita a la reconstrucción de casas. Las comunidades afectadas requieren acceso continuo a agua potable, atención sanitaria y condiciones adecuadas de habitabilidad. La falta de financiación puede dificultar que estas necesidades sean atendidas de manera suficiente y sostenida, especialmente en las zonas donde la infraestructura quedó más comprometida.
La alerta de la OIM contrasta con las demoras que han rodeado otros mecanismos de respuesta al desastre en Colombia. El Fondo Milagro, anunciado para apoyar la reconstrucción, enfrentaba cuestionamientos por su puesta en marcha y la tardanza en la operación de sus recursos. A esto se suman las preguntas sobre los tiempos de entrega de ayudas y la ejecución de proyectos de la Fundación Colombia Luz y Sonrisas, que divulgó un informe sobre los recursos recibidos y administrados. Aunque se trata de mecanismos distintos y no hay evidencia de que sus dificultades expliquen directamente el déficit de la OIM, los casos plantean una misma pregunta sobre la capacidad de convertir los recursos disponibles en asistencia oportuna para los damnificados.
Riesgos sanitarios y climáticos
A las necesidades de vivienda y atención humanitaria se suman amenazas sanitarias y ambientales que podrían agravar la situación de las comunidades afectadas. La OIM advirtió sobre los posibles efectos del fenómeno de El Niño, que podría generar escasez de agua, incendios forestales y pérdidas de medios de vida.
La disponibilidad de agua potable es especialmente importante en territorios donde el terremoto deterioró viviendas e infraestructura. Una reducción adicional del suministro podría complicar las condiciones de higiene y aumentar la vulnerabilidad de las familias que todavía no han recuperado sus condiciones habituales de vida.
Otro factor de preocupación es el dengue. Los casos han aumentado más de un 30 % en septiembre en Chocó, Risaralda y Valle del Cauca, tres departamentos afectados por la emergencia. La evolución de la enfermedad añade presión sobre los servicios sanitarios en territorios que también deben responder a las consecuencias del desastre.
Las lluvias repentinas y los deslizamientos constituyen otro riesgo. Los terrenos debilitados por el sismo pueden presentar condiciones de inestabilidad, lo que aumenta la preocupación por nuevas emergencias en zonas vulnerables.
La continuidad de la asistencia resulta fundamental para evitar que los efectos del terremoto se prolonguen o se agraven. La financiación insuficiente puede limitar tanto la respuesta inmediata como las intervenciones necesarias para que las familias recuperen sus viviendas, sus ingresos y el acceso a servicios esenciales.
La atención a niños y adolescentes
Las consecuencias del terremoto también alcanzan a la población infantil y adolescente. Más de 286.000 niños y adolescentes continuan estudiando en instalaciones provisionales.
La continuidad educativa es uno de los desafíos de la recuperación, pues depende de que existan espacios seguros y condiciones adecuadas para el aprendizaje. Las soluciones temporales permiten mantener las actividades escolares, pero no reemplazan la necesidad de recuperar la infraestructura dañada y garantizar instalaciones apropiadas.
En paralelo, las familias afectadas deben resolver necesidades de vivienda, alimentación, salud y estabilidad económica. Cuando la asistencia humanitaria no alcanza a cubrir a toda la población prevista, los hogares con menos recursos pueden enfrentar mayores dificultades para recuperarse.
Por eso, la advertencia de la OIM no se limita a una diferencia presupuestaria. El déficit de financiación representa un riesgo concreto para el alcance de los programas de asistencia y para la posibilidad de acompañar a las comunidades durante una recuperación que requiere continuidad.
Un llamado urgente a financiar la respuesta
La OIM solicitó a la comunidad internacional y a los posibles donantes que aporten los recursos necesarios para completar el presupuesto de su plan de respuesta. La diferencia entre los 30 millones de dólares solicitados y los 6,5 millones recibidos constituye el principal obstáculo señalado por la organización.
El objetivo es ampliar la asistencia a las 100.000 personas contempladas en su programa y reducir el riesgo de que decenas de miles queden por fuera de la atención prevista. Sin embargo, el alcance final dependerá de los recursos que se consigan y de la capacidad de ejecutar las intervenciones en los territorios afectados.
La cifra de 57.000 personas corresponde a quienes podrían quedarse sin asistencia dentro del plan de la OIM; no significa que todas hayan sido excluidas de la ayuda estatal o de otros programas humanitarios. La agencia tampoco atribuye directamente ese déficit a la gestión del Fondo Milagro o de la Fundación Colombia Luz y Sonrisas.
La alerta, no obstante, pone de relieve la urgencia de coordinar la respuesta, transparentar el uso de los recursos y acelerar las acciones dirigidas a las comunidades afectadas. Más de dos meses después del terremoto, la recuperación sigue siendo una tarea pendiente para miles de familias.
La financiación oportuna será determinante para ampliar la cobertura humanitaria y responder a necesidades que van desde el acceso al agua potable y la atención sanitaria hasta la recuperación de viviendas y medios de vida. Mientras no se cierre la brecha presupuestaria, la OIM advierte que una parte importante de la población que espera atender podría quedarse sin el apoyo previsto.






