La crisis de Ueno Bank compromete US$14,3 millones de la Conmebol, pero no pone en riesgo los premios

la Conmebol se convirtió en uno de los grandes depositantes afectados. Su situación es diferente de la de los ahorradores particulares, porque los 14,3 millones de dólares superan ampliamente la cobertura del Fondo de Garantía de Depósitos paraguayo, cuyo límite se ubica alrededor de los 38.249 dólares por persona física o jurídica - Foto: Hazaña17

la Conmebol se convirtió en uno de los grandes depositantes afectados. Su situación es diferente de la de los ahorradores particulares, porque los 14,3 millones de dólares superan ampliamente la cobertura del Fondo de Garantía de Depósitos paraguayo, cuyo límite se ubica alrededor de los 38.249 dólares por persona física o jurídica - Foto: Hazaña17

La crisis financiera de Ueno Bank, una de las principales entidades bancarias de Paraguay, alcanzó al fútbol sudamericano y dejó a la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) entre las instituciones afectadas. La organización tenía aproximadamente 14,3 millones de dólares depositados en el banco, que fue intervenido por el Banco Central de Paraguay después de detectarse graves problemas de solvencia.

El dinero de la Conmebol quedó comprometido en el procedimiento de resolución de la entidad financiera, que implicó el cierre de sus operaciones y la restricción del acceso de los clientes a sus fondos. La situación generó incertidumbre sobre la recuperación de los recursos y puso bajo la lupa las inversiones que la máxima autoridad del fútbol sudamericano mantenía en el sistema financiero paraguayo.

De acuerdo con información publicada por el diario paraguayo Última Hora y recogida por medios internacionales, la Conmebol tenía 85.470 millones de guaraníes en certificados de depósito de ahorro (CDA) en Ueno Bank. La cifra equivale aproximadamente a 14,3 millones de dólares y corresponde a una inversión financiera, no simplemente a recursos disponibles en una cuenta corriente.

La exposición económica de la organización representa alrededor del 2,5 % de sus ingresos, según la información que la propia Conmebol entregó al medio brasileño GE. La entidad explicó que se trataba de una colocación a plazo fijo y que su inmovilización no comprometía el flujo de caja necesario para atender sus obligaciones habituales.

La explicación busca diferenciar el dinero que quedó atrapado en el banco de los recursos que la Conmebol tiene disponibles para administrar sus competiciones, pagar premios y cumplir los compromisos con las asociaciones nacionales y los clubes. Aunque la inversión está comprometida, la organización sostiene que cuenta con capacidad financiera para continuar sus actividades sin depender de su recuperación inmediata.

El problema comenzó a tomar mayor dimensión el 3 de noviembre de 2026, cuando el Banco Central de Paraguay anunció el procedimiento de resolución de Ueno Bank. La decisión se produjo después de comprobar que el índice de solvencia de la entidad había caído por debajo del 50 % del mínimo exigido por la regulación financiera.

La intervención provocó el cierre de los servicios bancarios, incluidas las operaciones mediante aplicaciones y tarjetas, y dejó a millones de clientes sin acceso inmediato a sus depósitos. Las autoridades paraguayas iniciaron entonces un proceso para determinar la situación de la entidad, proteger los recursos de los depositantes y establecer los mecanismos para atender sus obligaciones.

En ese escenario, la Conmebol se convirtió en uno de los grandes depositantes afectados. Su situación es diferente de la de los ahorradores particulares, porque los 14,3 millones de dólares superan ampliamente la cobertura del Fondo de Garantía de Depósitos paraguayo, cuyo límite se ubica alrededor de los 38.249 dólares por persona física o jurídica.

Por esa razón, no está garantizado que la organización recupere la totalidad de los recursos mediante el mecanismo ordinario de protección de depósitos. Tampoco se conoce cuánto tiempo podría tardar el procedimiento ni cuál será el porcentaje definitivo de recuperación. Hasta ahora, no existe confirmación de que la Conmebol haya perdido definitivamente el dinero.

Pese a la incertidumbre sobre esa inversión, la Confederación descartó que la crisis bancaria vaya a afectar la organización de las finales de la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana de 2026. Según explicó al medio brasileño GE, los recursos comprometidos corresponden a una inversión a plazo y no forman parte del flujo financiero destinado a garantizar el desarrollo de los torneos.

La tranquilidad transmitida por la organización también alcanza el pago de los premios a los clubes finalistas. La Conmebol aseguró que mantiene los recursos necesarios para cumplir con las obligaciones económicas de las dos principales competiciones de clubes del continente, por lo que no anunció modificaciones ni retrasos relacionados con el cierre de Ueno Bank.

Para la final de la Copa Libertadores, el campeón tiene previsto recibir 25 millones de dólares, mientras que el subcampeón obtendrá siete millones. En la Copa Sudamericana, el equipo ganador recibirá diez millones de dólares y el segundo lugar dos millones, de acuerdo con las cifras divulgadas por GE.

En conjunto, los premios destinados a los cuatro finalistas representan 44 millones de dólares. Esa cantidad permite dimensionar los compromisos financieros que la Conmebol debe atender en la recta final de la temporada, aunque la organización sostiene que estos pagos no dependen de los fondos depositados en el banco paraguayo.

La crisis también coincide con la preparación de las finales continentales. La final de la Copa Sudamericana está programada para el 21 de noviembre, con el enfrentamiento entre Atlético Mineiro y Boca Juniors en Barranquilla, Colombia. Una semana después, Palmeiras y Estudiantes de La Plata disputarán el título de la Libertadores en Montevideo, Uruguay.

Además de la exposición financiera, la Conmebol enfrenta otra consecuencia relacionada con Ueno Bank: el vínculo comercial que ambas instituciones mantenían por la Copa Sudamericana. El banco paraguayo había sido anunciado como patrocinador oficial del torneo el 16 de julio de 2024, en una alianza que contemplaba presencia de marca en los partidos y actividades comerciales de la competición.

El acuerdo tenía vigencia hasta diciembre de 2026, por lo que la intervención bancaria se produjo cuando todavía estaba en curso la relación comercial. El cierre de las operaciones de la entidad genera incertidumbre sobre el cumplimiento de los compromisos publicitarios y la continuidad de su participación como patrocinador.

Ueno Bank se había convertido en uno de los aliados comerciales de la competición y su presencia estaba vinculada a la estrategia de patrocinio de la Conmebol. La crisis obliga a revisar qué ocurrirá con ese acuerdo y si la organización tendrá que buscar otro socio para cubrir el espacio comercial que ocupaba la entidad paraguaya.

La afectación no se limita al organismo continental. Ueno Bank también tenía vínculos de patrocinio con clubes importantes del fútbol paraguayo, entre ellos Cerro Porteño y Olimpia, además de su presencia comercial en el estadio Defensores del Chaco, que llevaba el nombre de la entidad financiera.

La Asociación Paraguaya de Fútbol también se pronunció sobre la situación y manifestó su solidaridad con las personas e instituciones afectadas. Al mismo tiempo, señaló que las competiciones nacionales continuarían desarrollándose con normalidad, en medio de la preocupación por las consecuencias económicas del cierre bancario.

Los futbolistas paraguayos también resultaron afectados. Integrantes de la selección nacional difundieron un comunicado en el que reconocieron que algunos de ellos tenían recursos depositados en la entidad y expresaron su preocupación por la situación de los ahorradores. Entre los jugadores que participaron en el pronunciamiento se encuentran referentes del seleccionado que actúan en el exterior.

La situación llevó además a que al menos diez futbolistas de la selección paraguaya evaluaran acciones judiciales colectivas para intentar recuperar sus ahorros. El abogado Rodrigo Codas informó sobre la preparación de una demanda, en medio de los reclamos de los clientes que buscan respuestas sobre el destino de sus recursos.

El caso adquirió también dimensiones políticas e institucionales en Paraguay. La intervención de Ueno Bank provocó cuestionamientos sobre la supervisión financiera, las operaciones crediticias y los vínculos empresariales relacionados con los propietarios de la entidad. La crisis derivó en investigaciones y en una fuerte controversia alrededor del Gobierno paraguayo.

La magnitud del problema se explica también por el crecimiento que había experimentado Ueno Bank. La entidad contaba con aproximadamente 2,9 millones de clientes y administraba importantes recursos públicos, por lo que su cierre operativo tuvo repercusiones que superaron el ámbito de sus depositantes privados y alcanzaron a instituciones deportivas y organismos estatales.

Para la Conmebol, el principal desafío será recuperar los 14,3 millones de dólares y determinar el futuro de su relación comercial con el banco. Aunque la organización asegura que dispone de recursos suficientes para mantener sus competiciones y pagar los premios, la inversión comprometida representa una exposición financiera que deberá resolverse dentro del procedimiento bancario.

Por ahora, la crisis de Ueno Bank no amenaza la realización de las finales ni los compromisos económicos anunciados para los clubes. Sin embargo, deja interrogantes sobre los criterios de inversión de la Confederación, la recuperación de los depósitos y la continuidad de uno de sus acuerdos comerciales. La diferencia entre mantener la operación deportiva y recuperar el dinero será determinante para medir el impacto definitivo de la caída del banco paraguayo.

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