Un nuevo ataque contra la Fuerza Pública se registró en el municipio de Hacarí, en Norte de Santander, donde una base militar fue hostigada con ráfagas de fusil y drones cargados con explosivos. El hecho volvió a encender las alertas de seguridad en la región del Catatumbo.
Según reportes preliminares, la ofensiva ocurrió durante la noche y se extendió durante varios minutos. Los uniformados respondieron al ataque mientras activaban protocolos de protección dentro de las instalaciones militares.
Las autoridades señalaron que los explosivos fueron lanzados mediante drones modificados artesanalmente, una modalidad que ha venido siendo utilizada por grupos armados ilegales en distintas zonas del país.
El ataque generó preocupación entre las comunidades cercanas debido a las fuertes detonaciones y al intercambio de disparos que se escuchó en varios sectores rurales del municipio. Algunos habitantes reportaron momentos de temor durante la madrugada.
Fuentes militares indicaron que el objetivo principal de los atacantes habría sido afectar la capacidad operativa de la base y generar presión sobre la presencia del Ejército en corredores estratégicos del Catatumbo.
En esta región de Norte de Santander tienen presencia estructuras armadas ilegales dedicadas al narcotráfico, la extorsión y el control de rutas utilizadas para actividades ilícitas cerca de la frontera con Venezuela.
Las Fuerzas Militares iniciaron labores de verificación en la zona para determinar posibles daños en infraestructura y establecer si hubo uniformados lesionados durante el hostigamiento.
Expertos en seguridad advirtieron que el uso de drones explosivos representa uno de los desafíos más complejos para las operaciones militares actuales. Estos dispositivos permiten ataques rápidos y dificultan la detección anticipada.
El Ejército Nacional reforzó la seguridad en bases y puestos militares ubicados en sectores considerados de alta vulnerabilidad. También fueron incrementadas las operaciones de inteligencia y vigilancia aérea en el departamento.
La situación de orden público en el Catatumbo continúa siendo una de las principales preocupaciones de las autoridades nacionales. En esta región persisten enfrentamientos armados y disputas territoriales entre grupos ilegales.
Organismos de seguridad señalaron que se mantienen operaciones ofensivas para contrarrestar acciones criminales y garantizar el control institucional en municipios afectados por la violencia.
El ataque ocurrido en Hacarí volvió a evidenciar la complejidad del conflicto armado en Norte de Santander y el uso creciente de nuevas tácticas de guerra por parte de organizaciones ilegales en Colombia.






