El Atlantic Council encendió las alarmas sobre el panorama electoral colombiano de cara a la primera vuelta presidencial del 31 de mayo de 2026. En un reciente informe, el centro de pensamiento advirtió que el país enfrenta un escenario marcado por la violencia política, la actividad de grupos armados ilegales y el crecimiento de los ciberdelitos y campañas de desinformación.
El documento señala que, aunque las elecciones legislativas y las consultas interpartidistas realizadas en marzo transcurrieron sin mayores alteraciones, el ambiente político se ha deteriorado rápidamente durante las últimas semanas. Según el análisis, el incremento de amenazas y ataques contra líderes políticos genera preocupación sobre las garantías democráticas en varias regiones del país.
Uno de los principales riesgos identificados es la violencia dirigida contra candidatos, campañas y liderazgos sociales. El informe recuerda que durante el último año se registraron cientos de agresiones contra actores políticos y comunitarios, reflejando un aumento de la polarización y la tensión electoral en Colombia.
El Atlantic Council también menciona casos recientes que evidencian el deterioro de la seguridad. Entre ellos aparecen asesinatos, atentados y secuestros vinculados al escenario político nacional, hechos que han elevado la preocupación entre autoridades electorales y organismos internacionales.
La situación se agrava por la presencia de grupos armados ilegales en distintas zonas rurales y periféricas. El informe sostiene que estas estructuras continúan ejerciendo control territorial, limitando la movilidad de votantes y condicionando el acceso de campañas políticas a regiones donde la presencia del Estado sigue siendo insuficiente.
El reporte advierte además sobre el crecimiento de operaciones de desinformación digital y ciberdelitos relacionados con el proceso electoral. Las campañas de noticias falsas, manipulación en redes sociales y ataques cibernéticos aparecen como amenazas capaces de afectar la confianza ciudadana en las instituciones democráticas.
De acuerdo con el Atlantic Council, la circulación masiva de información engañosa puede profundizar la polarización política y aumentar la desconfianza frente a los resultados electorales. El organismo considera que América Latina atraviesa un contexto especialmente vulnerable frente a la manipulación digital y la propaganda en línea.
En paralelo, la Misión de Observación Electoral (MOE) ha reportado un seguimiento constante a narrativas desinformantes y dinámicas digitales relacionadas con las elecciones de 2026. La organización advirtió que las redes sociales se han convertido en uno de los principales escenarios de confrontación política durante la campaña presidencial.
El informe destaca que la respuesta institucional será clave durante las semanas previas a la jornada electoral. Entre las recomendaciones aparecen el fortalecimiento de los esquemas de protección para candidatos, una mayor coordinación entre organismos de seguridad y la implementación de mecanismos rápidos para combatir la desinformación.
La preocupación internacional también creció tras recientes hechos violentos ocurridos en departamentos como Meta, donde se registraron atentados y asesinatos relacionados con campañas presidenciales. Estos episodios han reforzado el temor sobre un posible recrudecimiento de la violencia electoral en el país.
A pesar de las alertas, el Atlantic Council reconoce que Colombia mantiene instituciones electorales sólidas y una experiencia democrática consolidada. Sin embargo, el organismo insiste en que la combinación de violencia política, crimen organizado y ciberdelitos representa uno de los mayores desafíos para la estabilidad democrática en 2026.
El informe concluye que las próximas semanas serán determinantes para garantizar unas elecciones transparentes y seguras. Para el centro de pensamiento, la capacidad del Estado colombiano para responder a estas amenazas será fundamental para preservar la legitimidad del proceso electoral y la confianza ciudadana.






