A pocos días de concluir su mandato, el presidente Gustavo Petro anunció que tres de los objetos históricos y simbólicos que marcaron su paso por la Casa de Nariño dejarán de permanecer en la sede presidencial para ser entregados a instituciones encargadas de su conservación y exhibición. El mandatario explicó que la decisión busca que estos elementos sean patrimonio de todos los colombianos y no permanezcan vinculados exclusivamente a un gobierno.
El anuncio fue realizado durante el acto público del 20 de julio de 2026 en Ciudad Bolívar. Allí, Petro afirmó que la espada de Simón Bolívar, la sotana del sacerdote Camilo Torres Restrepo y el sombrero de Carlos Pizarro Leongómez dejarán la Casa de Nariño para ser entregados a instituciones culturales o a sus legítimos custodios, con el propósito de preservar su valor histórico y simbólico.
El primero de esos objetos será la espada de Simón Bolívar, uno de los símbolos más representativos del gobierno Petro. El mandatario anunció que será devuelta a la Casa Museo Quinta de Bolívar, en Bogotá, lugar donde tradicionalmente ha permanecido y donde podrá ser contemplada nuevamente por el público como parte del patrimonio histórico nacional.
Al referirse a la espada, Petro reivindicó la figura del Libertador como emblema de la emancipación y de la búsqueda permanente de justicia social. Durante su intervención reiteró una de las frases que más ha acompañado su mandato: “la espada de Bolívar no se puede enfundar hasta que haya justicia en Colombia”, insistiendo en que representa una lucha inacabada por la igualdad y la libertad.
La espada adquirió un significado especial durante estos cuatro años de gobierno. Fue protagonista de la ceremonia de posesión presidencial en agosto de 2022, cuando Petro ordenó que fuera llevada al acto protocolario, y posteriormente estuvo presente en distintos eventos oficiales, convirtiéndose en uno de los principales símbolos políticos de su administración.
El segundo objeto anunciado es la sotana de Camilo Torres Restrepo, sacerdote, sociólogo y uno de los principales referentes de la teología de la liberación en Colombia. Petro informó que esta prenda será entregada al Museo Nacional de Colombia, mientras que la Dirección de Patrimonio Cultural de la Universidad Nacional será la encargada de su conservación técnica y de garantizar su preservación como bien histórico.
Sobre Camilo Torres, el presidente reivindicó su legado como defensor de la justicia social y de los sectores excluidos del país. Destacó su compromiso con los más pobres y sostuvo que su pensamiento continúa siendo un referente en la discusión sobre la desigualdad, la participación política y las transformaciones sociales en Colombia.
El tercer elemento mencionado por Petro fue el sombrero de Carlos Pizarro Leongómez, último comandante del M-19 y candidato presidencial asesinado en 1990 tras la desmovilización de esa organización guerrillera. A diferencia de los otros dos objetos, este no será trasladado a un museo estatal, sino que el mandatario anunció su entrega a la senadora María José Pizarro, hija del excomandante, al considerar que constituye un símbolo íntimo de la memoria familiar y del proceso de paz.
Al explicar esa decisión, Petro reivindicó a Carlos Pizarro como uno de los protagonistas de la transición de las armas a la política y como un símbolo de la posibilidad de alcanzar la paz mediante la participación democrática. Según el mandatario, el sombrero representa la apuesta por resolver los conflictos mediante la política y no mediante la violencia.
El presidente insistió en que ninguno de estos objetos debe entenderse como patrimonio personal ni como parte del mobiliario permanente de la Presidencia. Por el contrario, sostuvo que pertenecen a la historia colectiva del país y que su conservación debe quedar en manos de instituciones capaces de garantizar su preservación y acceso para toda la ciudadanía.
El anuncio también tiene una importante carga simbólica por producirse en la recta final del gobierno Petro. Los tres elementos acompañaron distintos momentos de su administración y sintetizan algunos de los referentes históricos y políticos que marcaron su narrativa presidencial: el ideario bolivariano, la memoria de Camilo Torres y el legado del proceso de paz del M-19. Su traslado constituye, además, una forma de institucionalizar esos símbolos dentro del patrimonio cultural colombiano.
Con esta decisión, el mandatario busca cerrar su administración dejando esos objetos bajo custodia de instituciones patrimoniales o de sus legítimos depositarios, reafirmando que su significado trasciende el ejercicio del poder. Para Petro, la espada de Bolívar, la sotana de Camilo Torres y el sombrero de Carlos Pizarro representan distintos momentos de la historia política de Colombia y deben permanecer al alcance de la ciudadanía como piezas de memoria, reflexión y construcción democrática.






