La FIFA presentó el 28 de julio de 2026 una propuesta para crear FIFA Forward Enterprise (FFE), una nueva filial encargada de concentrar los derechos comerciales y la operación de los principales torneos de la organización. La iniciativa, impulsada por el presidente Gianni Infantino, busca atraer inversión privada y aumentar los recursos destinados al desarrollo del fútbol en los 211 países afiliados al organismo.
El proyecto contempla reunir en una sola estructura los ingresos y actividades vinculadas con los derechos de transmisión, los patrocinios, la boletería, las licencias comerciales y la organización de las competiciones de la FIFA. Entre los eventos incluidos estarían los mundiales masculino y femenino, así como otras competencias internacionales administradas por la entidad.
La nueva compañía tendría una valoración inicial cercana a los 20.000 millones de dólares. Con base en esa estimación, la FIFA buscaría recaudar hasta 4.200 millones de dólares durante 2026 mediante la incorporación de inversionistas de largo plazo que adquirirían participaciones minoritarias y sin control sobre la entidad.
La FIFA aseguró que conservaría el control de FIFA Forward Enterprise y que los inversionistas externos no tendrían funciones operativas ni capacidad para intervenir en las decisiones deportivas. La organización mantendría la autoridad exclusiva sobre la gobernanza del fútbol, los reglamentos, las competiciones, el calendario internacional y las decisiones relacionadas con el desarrollo del juego.
Según la propuesta, los recursos obtenidos permitirían ampliar de forma considerable la financiación dirigida a las asociaciones nacionales. La FIFA planteó aumentar los fondos del programa FIFA Forward de 8 millones de dólares a 20 millones por asociación durante el ciclo 2027-2030, con incrementos posteriores a 22 millones para el periodo 2031-2034 y a 24 millones entre 2035 y 2038.
El proyecto también incluye la creación del FIFA Fast Forward Programme, un mecanismo opcional que permitiría a cada una de las 211 asociaciones acceder hasta a 20 millones de dólares adicionales, en una sola asignación, para proyectos especiales. Los recursos podrían destinarse a infraestructura, estadios, centros de entrenamiento y otras obras que superen la capacidad financiera de un ciclo ordinario de desarrollo.
La FIFA señaló que, si la propuesta es aprobada, la inversión total prevista para el desarrollo del fútbol podría superar los 10.000 millones de dólares durante los próximos cuatro años. La organización afirmó que los recursos apoyarían la construcción y modernización de infraestructura, la formación de entrenadores, las selecciones nacionales, las competiciones locales, el fútbol base y el crecimiento del fútbol femenino.
Infantino defendió la iniciativa como una forma de distribuir con mayor amplitud los beneficios económicos generados por el fútbol. El presidente sostuvo que el objetivo es aprovechar el potencial comercial de la FIFA para que las federaciones con menos recursos tengan mayores posibilidades de financiar sus propios proyectos y reducir las diferencias existentes entre las potencias futbolísticas y los países con estructuras más limitadas.
La propuesta, sin embargo, generó una reacción inmediata de la UEFA. El organismo europeo cuestionó la posibilidad de incorporar capital privado a una empresa vinculada con los derechos comerciales de los torneos y afirmó que la medida podría cruzar un límite para las instituciones encargadas de gobernar el fútbol. También pidió mayor transparencia sobre los beneficiarios y los efectos del modelo.
La FIFA respondió que la creación de FFE no implicaría la venta de la organización ni la privatización de la gobernanza del fútbol. La entidad insistió en que los inversionistas tendrían una participación minoritaria, que la filial seguiría bajo control de la FIFA y que todos los beneficios netos serían reinvertidos en programas de desarrollo alrededor del mundo.
El plan aún no es definitivo. La puesta en marcha de FIFA Forward Enterprise dependerá del respaldo de la mayoría de las 211 asociaciones miembro y de la aprobación de los ajustes regulatorios necesarios por parte del Consejo de la FIFA. La organización inició un proceso de consulta para evaluar la propuesta antes de adoptar una decisión.






