La selección de Irlanda derrotó 3-0 a Israel el 27 de septiembre en el Nagyerdei Stadion de Debrecen, Hungría, en un partido correspondiente a la UEFA Nations League 2026-27 que estuvo precedido por semanas de controversia política y deportiva.
El encuentro se disputó después de que organizaciones, aficionados y deportistas irlandeses reclamaran a la Football Association of Ireland (FAI) que no participara en los dos partidos programados contra Israel. La presión estuvo relacionada con la situación en Gaza y con la posición que Irlanda ha mantenido frente al conflicto.
La FAI, sin embargo, decidió cumplir con los compromisos de la Nations League. En julio, los delegados de la asociación habían respaldado esa decisión con 75 votos a favor, 32 en contra y tres abstenciones. La federación argumentó que debía proteger los intereses deportivos y financieros del fútbol irlandés.
La discusión también llegó a UEFA. La FAI había solicitado que Irlanda e Israel fueran mantenidos separados en futuros sorteos, como ocurre con determinadas parejas de selecciones por razones políticas o de seguridad. UEFA rechazó la solicitud y posteriormente explicó que estas decisiones se toman caso por caso, considerando especialmente los riesgos de seguridad.
El director ejecutivo de la FAI, David Courell, había explicado que la respuesta recibida de UEFA señalaba que Irlanda e Israel nunca habían estado en un conflicto directo. UEFA, posteriormente, precisó que las decisiones sobre posibles separaciones no dependen únicamente de ese criterio y que se analizan las circunstancias particulares de cada caso.
La FAI también trasladó el partido que debía disputar como local contra Israel. El encuentro del 4 de octubre se jugará en el TSC Arena de Bačka Topola, Serbia, en territorio neutral y a puerta cerrada. La federación justificó el cambio por dificultades operativas que podían afectar la realización del encuentro en Irlanda.
La controversia alcanzó su punto máximo el día anterior al partido en Hungría. El arquero Gavin Bazunu comunicó que no quería participar en los dos encuentros contra Israel y posteriormente abandonó la convocatoria. El jugador explicó que su decisión obedecía a sus convicciones personales y a su rechazo a la muerte de civiles, y aclaró que no estaba dirigida contra el pueblo israelí ni contra la comunidad judía.
La salida de Bazunu provocó conversaciones internas dentro de la selección. La FAI informó que los jugadores mantenían posiciones diferentes y que, después de varias horas de deliberación, una mayoría decidió disputar los partidos programados contra Israel.
La decisión permitió que Irlanda viajara a Debrecen y cumpliera con el encuentro. Para completar la convocatoria de tres arqueros exigida por la competición, el defensa Jimmy Dunne fue registrado como tercer guardameta tras la salida de Bazunu.
La selección irlandesa, además, acordó realizar algunos gestos de protesta durante la jornada. Los futbolistas utilizaron brazaletes negros en reconocimiento a las personas fallecidas en el conflicto y decidieron modificar algunos elementos del protocolo previo al encuentro.
Durante el himno israelí, los jugadores irlandeses permanecieron con la cabeza inclinada y, antes del comienzo del partido, las selecciones no realizaron el tradicional saludo entre los futbolistas ni el intercambio de banderines entre los capitanes. UEFA había sido informada previamente sobre las modificaciones del protocolo.
En el campo, Irlanda resolvió el partido rápidamente. Troy Parrott abrió el marcador y Adam Idah amplió la ventaja antes de que Jack Moylan marcara el tercero. Los tres goles fueron anotados durante los primeros 25 minutos del encuentro.
La victoria significó los primeros tres puntos de Irlanda en esta edición de la Nations League. La selección había comenzado su participación con una derrota 1-0 frente a Kosovo antes de viajar a Hungría para enfrentar a Israel.
El resultado deportivo, sin embargo, quedó en segundo plano frente a la discusión que había acompañado al encuentro. La FAI había advertido previamente que no disputar los partidos podía representar costos directos de aproximadamente 5,5 millones de euros y generar consecuencias deportivas y disciplinarias, aunque distintas voces dentro de Irlanda cuestionaron esas previsiones.
La controversia tampoco se limitó a la dirigencia. Más de 160 deportistas irlandeses habían firmado una carta en la que pedían a la selección boicotear los partidos contra Israel. También hubo presión de exjugadores y sectores de aficionados para que la federación reconsiderara su decisión.
Dentro de la propia FAI también existieron posiciones diferentes. John Martin, director de fútbol de la asociación, había declarado antes de los partidos que existía malestar dentro del organismo y que, en su opinión, Irlanda no debería encontrarse en la situación de tener que disputar estos encuentros.
El entrenador Heimir Hallgrímsson también quedó en el centro de la discusión por declaraciones previas sobre el conflicto. Después de la decisión de jugar, sostuvo que disputar el partido no significaba respaldar lo que ocurre en Gaza y pidió separar la participación deportiva de las posiciones políticas de cada integrante del equipo.
Tras la victoria, Hallgrímsson defendió a Bazunu y cuestionó la circulación de versiones sobre lo ocurrido dentro de la concentración. El entrenador afirmó el 30 de septiembre que se habían difundido informaciones falsas alrededor de la decisión del arquero y confirmó que el jugador continuaba formando parte del grupo.
El segundo enfrentamiento entre ambas selecciones será el 4 de octubre en Bačka Topola, Serbia. El encuentro se disputará a puerta cerrada y corresponderá al partido que originalmente debía jugar Irlanda como local.
Así, el Irlanda-Israel de la Nations League quedó convertido en un episodio que trasciende el marcador de 3-0: la decisión de jugar fue respaldada por la mayoría de los futbolistas y por la FAI, mientras que Bazunu optó por retirarse y sus compañeros realizaron gestos de protesta durante el partido. La segunda cita, en Serbia y sin público, mantendrá abierta una controversia que comenzó mucho antes del primer pitazo en Debrecen.






