La industria manufacturera colombiana registró un retroceso en agosto de 2026, con caídas tanto en la producción como en las ventas, un resultado que llevó a la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI) a expresar preocupación por el comportamiento del sector y a reclamar mejores condiciones para la inversión. El pronunciamiento, publicado el 16 de octubre y firmado por Bruce Mac Master, coincidió con un momento de tensión en la relación entre el Gobierno de Abelardo de la Espriella y los gremios empresariales.
Según la Encuesta Mensual Manufacturera con Enfoque Territorial (EMMET), del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), la producción real de la industria cayó 3,7 % en agosto frente al mismo mes de 2025. Las ventas reales disminuyeron 3,5 % y el personal ocupado se redujo 1,3 %. Un año atrás, la producción y las ventas habían registrado aumentos de 1,1 % y 0,9 %, respectivamente.
El deterioro se extendió a buena parte de las actividades manufactureras. De los 39 subsectores incluidos en la encuesta, 29 registraron caídas en la producción y solo diez presentaron variaciones positivas. Los retrocesos más pronunciados se observaron en la fabricación de productos de caucho, con una disminución de 21,1 %; el curtido y recurtido de cueros, con 19,2 %, y las actividades de impresión, con 18,9 %.
En contraste, la fabricación de artículos de viaje creció 27,8 %, otros tipos de equipo de transporte aumentaron 13,4 % y la producción de muebles, colchones y somieres avanzó 11,3 %. La diversidad de resultados muestra que el retroceso no afectó de manera uniforme a toda la industria, aunque la mayoría de las actividades registró cifras negativas.
Dos meses consecutivos de contracción
En su comunicado, la ANDI advirtió que la industria completó dos meses consecutivos de caídas en producción y ventas. El gremio también señaló que algunas actividades que venían impulsando el sector comenzaron a contribuir a su contracción, entre ellas las sustancias químicas básicas, los jabones y detergentes, la refinación de petróleo, los productos alimenticios y la industria automotriz.
Bruce Mac Master sostuvo que el desafío consiste en conseguir un crecimiento económico sostenido y diversificado, con mayores niveles de inversión y confianza. También pidió dinamizar sectores como la construcción, la infraestructura, el agro y la actividad minero-energética, que pueden generar demanda para distintos segmentos de la industria.
El pronunciamiento plantea una preocupación sobre las condiciones de la actividad productiva, pero no identifica una medida gubernamental específica como responsable de la caída de agosto. Tampoco presenta un análisis que distribuya las causas entre decisiones de política económica, cambios en la demanda, costos empresariales o acontecimientos extraordinarios.
Por eso, aunque el llamado de la ANDI puede interpretarse como una presión pública para que el Ejecutivo adopte medidas favorables a la producción y la inversión, las cifras del DANE no bastan por sí solas para atribuir el resultado a la administración actual o a la anterior.
El impacto del terremoto en la industria
Uno de los factores que debe incorporarse al análisis es el terremoto de magnitud 7,4 ocurrido el 10 de agosto. El sismo afectó especialmente al Valle del Cauca y provocó daños en empresas e infraestructura, en una región con una participación importante en la actividad manufacturera nacional.
Según un reporte publicado por El País el 16 de octubre, la producción industrial del Valle del Cauca cayó 13,4 % en agosto y las ventas disminuyeron 9,3 %. Los sectores más afectados fueron textiles y confecciones, cuya producción retrocedió 29 %; papel e imprenta, con una caída de 22 %, y alimentos y bebidas, con una reducción de 12,6 %.
El mismo medio informó que 16.132 empresas del departamento reportaron afectaciones por el terremoto, según un balance consolidado de la Cámara de Comercio de Cali. La cifra superaba las 40.000 empresas afectadas en todo el país.
Estos datos ofrecen una explicación concreta para una parte del deterioro industrial de agosto, especialmente en el suroccidente colombiano. Sin embargo, no permiten concluir que el terremoto explique toda la caída nacional: para determinar su contribución exacta sería necesario separar el efecto del desastre de los resultados de las demás regiones y actividades económicas.
El comportamiento territorial también fue desigual. Mientras el Valle del Cauca registró una caída de 13,4 %, Santander retrocedió 11,4 % y Antioquia, 2,3 %. En cambio, la producción manufacturera creció 4 % en Cundinamarca y 8,5 % en Boyacá. En las ciudades, Cali registró una contracción de 22,1 % y Yumbo, de 15,9 %, mientras Bogotá presentó un aumento de 1 %.
La diferencia entre territorios refuerza la necesidad de analizar las condiciones específicas de cada región. El impacto del terremoto puede haber profundizado las dificultades de determinadas actividades, pero las variaciones positivas en otros lugares muestran que no hubo una contracción homogénea en todo el país.
El balance acumulado es menos negativo
La fotografía de agosto contrasta con los resultados de los primeros ocho meses del año. Entre enero y agosto de 2026, la producción manufacturera aumentó 0,4 % y las ventas reales crecieron 0,2 %. En el mismo periodo de 2025, las variaciones habían sido de 2,1 % y 2 %, respectivamente.
El acumulado indica que la industria todavía mantenía un crecimiento leve, aunque con una desaceleración considerable frente al año anterior. El empleo manufacturero, por su parte, mostraba una evolución más débil: en el acumulado a agosto registró una caída de 1 %, según el balance divulgado por Caracol Radio a partir de los datos del DANE.
La distinción entre el resultado mensual y el acumulado es importante. La caída de agosto señala un deterioro reciente, mientras que el balance de enero a agosto muestra que el sector no había entrado en una contracción acumulada de la producción. Para determinar si se trata de un episodio temporal o de una tendencia más prolongada, será necesario observar los siguientes registros mensuales.
La salida de Mac Master y la tensión con el Ejecutivo
El comunicado de la ANDI también se publicó dos semanas después de la renuncia de Bruce Mac Master a la presidencia del gremio, anunciada el 1 de octubre. El dirigente afirmó que circunstancias inesperadas y preocupantes habían complicado el entorno de la asociación y que distintas presiones habían afectado su capacidad de actuar libremente.
La salida se produjo en medio de una relación tensa entre el Gobierno y sectores empresariales. En su cobertura del 1 de octubre, El País describió las diferencias entre Mac Master y el Ejecutivo, así como las controversias alrededor de la dirección de otros gremios. También recordó el malestar empresarial tras la ausencia de ministros en el congreso de la ANDI realizado cuatro días después del terremoto y la posterior iniciativa del presidente para recaudar aportes privados por fuera del mecanismo impulsado por el gremio.
El contexto permite entender por qué un comunicado sobre la caída industrial puede adquirir una lectura política. No obstante, la secuencia de los acontecimientos no demuestra que el pronunciamiento del 16 de octubre haya sido una reacción directa a la salida de Mac Master ni que su contenido busque responsabilizar al presidente.
La declaración se apoya en cifras oficiales del DANE y formula propuestas generales sobre inversión, confianza y dinamismo sectorial. No menciona directamente al mandatario ni atribuye las cifras a una decisión particular del Gobierno. Por tanto, la lectura más prudente es que se trata de una advertencia gremial con implicaciones para la política económica, publicada en un contexto de deterioro de las relaciones entre el Ejecutivo y la ANDI.
Desde el Gobierno, la renuncia fue presentada como una decisión autónoma dentro del gremio. Esa posición contrasta con la referencia de Mac Master a las presiones que, según dijo, afectaron la capacidad de actuación de la asociación.
Qué falta para establecer responsabilidades
El dato central es que la industria cayó en agosto, pero establecer las causas exige algo más que comparar el resultado con el del año anterior. Un análisis completo tendría que examinar el efecto del terremoto, el comportamiento de la demanda, los costos de producción, las condiciones de financiación, la inversión y las medidas económicas adoptadas por el Gobierno.
También sería necesario conocer la respuesta del Ejecutivo al llamado de la ANDI. En las fuentes consultadas para esta nota no se encontró un pronunciamiento oficial específico que respondiera al comunicado del 16 de octubre y explicara qué medidas contempla el Gobierno frente al retroceso manufacturero.
La discusión, por tanto, sigue abierta. La ANDI reclama condiciones que fortalezcan la inversión y la confianza; el DANE documenta una caída mensual amplia, pero un acumulado todavía positivo, y los análisis sectoriales identifican al terremoto como un factor relevante en las regiones más afectadas.
La caída industrial constituye una señal de alerta para la economía colombiana, especialmente por su impacto potencial sobre el empleo y la actividad productiva. Sin embargo, atribuir responsabilidades políticas requiere distinguir entre los efectos extraordinarios del desastre, las tendencias previas y las decisiones de política económica.
La evolución de la producción, las ventas y el empleo en los próximos meses permitirá establecer si el retroceso de agosto fue principalmente coyuntural o si forma parte de una desaceleración más persistente. Mientras tanto, el debate entre el Gobierno y los empresarios tendrá que apoyarse en datos comparables, explicaciones sectoriales y medidas concretas, no solo en las tensiones políticas que rodearon la salida de Mac Master.






