Clase a la Calle regresa en Bogotá tras la polémica por el retiro de piezas del Museo Nacional

La programación fue anunciada para desarrollarse entre el 19 y el 24 de octubre de 2026, a las 10:00 de la mañana, en el entorno del Museo Nacional, ubicado en el centro de Bogotá. La convocatoria surgió después de que el retiro de objetos de distintas salas generara cuestionamientos de académicos, artistas, organizaciones sociales y representantes del sector cultural, que solicitaron explicaciones sobre los criterios utilizados para modificar las exposiciones - Foto: Instagram @clasealacalle

La programación fue anunciada para desarrollarse entre el 19 y el 24 de octubre de 2026, a las 10:00 de la mañana, en el entorno del Museo Nacional, ubicado en el centro de Bogotá. La convocatoria surgió después de que el retiro de objetos de distintas salas generara cuestionamientos de académicos, artistas, organizaciones sociales y representantes del sector cultural, que solicitaron explicaciones sobre los criterios utilizados para modificar las exposiciones - Foto: Instagram @clasealacalle

La controversia por el retiro de varias piezas de las exposiciones del Museo Nacional de Colombia llevó a Clase a la Calle a retomar sus actividades presenciales en Bogotá. La iniciativa, que desde 2016 busca trasladar el conocimiento universitario a los espacios públicos, convocó una serie de encuentros bajo el nombre «¡Se buscan! Los objetos censurados del Museo Nacional», con los que propone discutir el papel de los museos en la construcción de la memoria colectiva.

La programación fue anunciada para desarrollarse entre el 19 y el 24 de octubre de 2026, a las 10:00 de la mañana, en el entorno del Museo Nacional, ubicado en el centro de Bogotá. La convocatoria surgió después de que el retiro de objetos de distintas salas generara cuestionamientos de académicos, artistas, organizaciones sociales y representantes del sector cultural, que solicitaron explicaciones sobre los criterios utilizados para modificar las exposiciones.

El origen de Clase a la Calle se remonta a octubre de 2016, cuando el resultado del plebiscito sobre el acuerdo de paz entre el Gobierno colombiano y las Farc abrió una discusión nacional sobre el futuro de las negociaciones y la polarización política. La iniciativa surgió en el Departamento de Historia de la Universidad de los Andes como una forma de acercar el conocimiento académico a los ciudadanos y generar espacios de conversación sobre los acontecimientos que marcaban la actualidad del país.

La primera clase se realizó el 12 de octubre de ese año. Desde entonces, la propuesta consistió en llevar profesores, estudiantes e investigadores a lugares públicos para desarrollar encuentros gratuitos y abiertos, en los que los participantes pudieran escuchar, formular preguntas y debatir asuntos que habitualmente se estudian dentro de las universidades. La Plaza de Bolívar y las escaleras de la Biblioteca Luis Ángel Arango estuvieron entre los escenarios utilizados durante sus primeras jornadas.

La iniciativa estuvo vinculada con el semillero académico Historias para lo que viene, impulsado por historiadoras como Catalina Muñoz, Ana María Otero y Constanza Castro. Con el tiempo, otras universidades, docentes y estudiantes se sumaron a las actividades, que ampliaron sus temas hacia la educación, la historia política, los movimientos sociales, la memoria y las distintas formas de participación ciudadana.

Clase a la Calle también encontró un espacio durante las movilizaciones estudiantiles de 2018, cuando las discusiones sobre la financiación de las universidades públicas y las reivindicaciones del movimiento universitario ocuparon un lugar central en la agenda nacional. En ese contexto, las clases públicas sirvieron para explicar las razones de las protestas y propiciar conversaciones entre estudiantes, profesores y ciudadanos que se encontraban fuera de los campus.

Durante la pandemia de COVID-19, la iniciativa adaptó parte de sus actividades a formatos virtuales, con propuestas como Clase a la Casa. Posteriormente, volvió a abordar debates de alcance nacional, entre ellos la discusión sobre el Informe Final de la Comisión de la Verdad en 2022. Su trayectoria ha estado relacionada con momentos en los que sus promotores consideran necesario abrir espacios de aprendizaje y discusión por fuera de los circuitos académicos tradicionales.

El regreso de octubre de 2026 tiene como contexto la decisión de retirar objetos de varias salas del Museo Nacional, entre ellos elementos relacionados con los movimientos feministas y LGBTIQ+, la violencia política, la Séptima Papeleta y el Acuerdo de Paz de 2016. La medida provocó cuestionamientos sobre la forma en que se toman las decisiones curatoriales y sobre la presencia de determinadas experiencias y comunidades en las narraciones que presenta una institución dedicada a conservar y divulgar la historia del país.

El Gobierno defendió la intervención como parte de una revisión de las exposiciones y rechazó que se tratara de censura. Desde otros sectores culturales y académicos, en cambio, se plantearon preocupaciones sobre la autonomía de los equipos curatoriales, la transparencia de los procedimientos y las posibles consecuencias de retirar piezas relacionadas con episodios y grupos sociales relevantes para la historia contemporánea de Colombia.

La controversia también llegó a los tribunales. El 19 de octubre, el Juzgado 24 de Familia de Bogotá admitió una acción de tutela y ordenó, como medida provisional, conservar las piezas retiradas y abstenerse de desmontar otras por razón de su contenido mientras se resolvía el caso. La decisión judicial añadió una dimensión jurídica a una discusión que ya involucraba a autoridades culturales, especialistas, organizaciones sociales y ciudadanos.

En ese escenario, la convocatoria «¡Se buscan! Los objetos censurados del Museo Nacional» retomó el principio que dio origen a Clase a la Calle: llevar una discusión de interés público al espacio abierto para facilitar la participación de quienes no necesariamente forman parte de una comunidad universitaria. El título de las jornadas hace referencia a los objetos que dejaron de estar expuestos y propone convertir su ausencia en un punto de partida para conversar sobre las decisiones que determinan cómo se presenta el pasado.

La discusión plantea preguntas sobre quién decide qué objetos representan la historia nacional, qué experiencias tienen cabida en los relatos de los museos y cómo deben participar los investigadores, los equipos curatoriales y las comunidades representadas en las decisiones sobre las colecciones. También pone sobre la mesa la posibilidad de que las exposiciones cambien con el tiempo, siempre que esos procesos cuenten con criterios claros y procedimientos transparentes.

La reaparición de Clase a la Calle no implica que las exposiciones deban permanecer inalteradas ni que exista una única interpretación posible de la historia. Su convocatoria busca, más bien, abrir un espacio para examinar las razones de los cambios y sus consecuencias para la memoria colectiva. En este caso, la discusión se concentra en los procedimientos, los argumentos y las implicaciones del retiro de las piezas del Museo Nacional.

La iniciativa vuelve así a relacionar la academia con una controversia que trasciende el ámbito museístico. En 2016, el punto de partida fue el debate sobre el acuerdo de paz; en 2018, las movilizaciones estudiantiles llevaron la educación superior al centro de las conversaciones públicas. En octubre de 2026, el foco está puesto en la memoria histórica y en la manera en que las instituciones culturales representan los conflictos, las transformaciones sociales y las experiencias de distintos sectores de la población.

Con estas jornadas, Clase a la Calle plantea que las discusiones sobre el pasado no pertenecen exclusivamente a los especialistas ni deben limitarse a los espacios institucionales. Su propuesta consiste en convertir las calles en lugares de aprendizaje colectivo y promover conversaciones en las que puedan participar personas con distintas experiencias y perspectivas.

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