La posible llegada de Camilo Noguera Pardo a la dirección del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) ha puesto bajo la lupa no solo su trayectoria profesional, sino también sus posiciones públicas sobre la religión, la educación y las transformaciones culturales. El abogado y doctor en Bioética ha publicado columnas en las que reivindica el pensamiento cristiano y cuestiona corrientes que considera contrarias a esa tradición.
El 26 de octubre de 2026, la Presidencia publicó su hoja de vida como aspirante a dirigir el ICANH, entidad adscrita al Ministerio de las Culturas y responsable de investigaciones antropológicas e históricas, así como de la protección del patrimonio arqueológico colombiano. La publicación constituye un paso previo al nombramiento oficial,.
Noguera dejó el Viceministerio de Educación Superior el 7 de octubre, después de menos de dos meses en el cargo. Antes había desarrollado buena parte de su carrera académica en la Universidad Sergio Arboleda, donde fue docente, director académico y decano de la Escuela de Humanidades. Su formación incluye estudios en Derecho, docencia e investigación universitaria y un doctorado en Bioética.
Uno de los antecedentes más relevantes para entender sus planteamientos es su participación en la elaboración de contenidos para una cátedra de paz, convivencia y cultura de la legalidad de la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP), en 2020. Los materiales de la unidad denominada Paz cotidiana generaron cuestionamientos sobre la incorporación de perspectivas religiosas en una actividad educativa vinculada con el Estado.
En agosto de ese año, el investigador Juan Camilo Aljuri publicó en La Silla Vacía el artículo Los límites de la libertad de cátedra, en el que examinó los contenidos atribuidos a Noguera. Según su revisión, la cartilla cuestionaba la denominada ideología progresista y defendía la doctrina social de la Iglesia como referencia para pensar el bien común.
Los materiales relacionaban el progresismo ideológico con el materialismo, el relativismo ético, el ateísmo, el escepticismo, el consumismo y la búsqueda de gratificación personal. Como alternativa, proponían avanzar hacia formas de convivencia basadas en la empatía, la solidaridad comunitaria y una concepción moral vinculada con la tradición cristiana.
Aljuri cuestionó que esas asociaciones pudieran presentar a quienes no comparten la doctrina católica como personas menos capaces de desarrollar empatía o solidaridad. También planteó interrogantes sobre los límites de la libertad de cátedra cuando los contenidos se utilizan en actividades educativas relacionadas con la paz, la convivencia y la legalidad. Estas observaciones corresponden al análisis del autor y no constituyen, por sí mismas, una determinación judicial sobre la actuación de Noguera.
Cinco años después, Noguera continuó desarrollando públicamente esas ideas en sus columnas de opinión. El 26 de agosto de 2025, la revista Semana publicó la primera parte de su texto ¿Existe la Revolución tendencial? ¿Qué es? ¿Qué hace?, en el que examinó los cambios culturales desde una perspectiva religiosa y conservadora.
En esa columna, el autor sostuvo que la pérdida de la centralidad social de Dios favorecía, en su interpretación, el relativismo moral y el reemplazo de una visión cristiana del ser humano por otra que calificó de amoral. Su argumento presenta la religión como un referente para distinguir entre el bien y el mal y analizar las transformaciones de las sociedades contemporáneas.
El 22 de junio de 2026, Noguera publicó en el mismo medio la columna La belleza y la elegancia de ser conservador. Allí defendió el conservadurismo como una tradición intelectual que permite expresar principios cristianos en los sistemas políticos y en la organización de la vida colectiva.
En ese texto incluyó entre los ámbitos relacionados con esa tradición la persona, la familia, la religión, la autoridad legítima, la educación y la cultura. Su planteamiento apunta a reivindicar la influencia del pensamiento cristiano en la construcción de instituciones y en la discusión sobre el orden jurídico y político.
Las posiciones de Noguera también se han expresado en discusiones sobre educación y género. El 4 de mayo de 2026, Semana publicó su columna Adoctrinamiento en género en colegios: invalidando la narrativa, en la que cuestionó la presencia de determinados enfoques de género en instituciones educativas.
En el artículo, Noguera explicó que había concebido y dirigido una investigación académica destinada a proporcionar a los padres herramientas conceptuales y jurídicas para identificar esos enfoques en currículos, planes de lectura y actividades extracurriculares. El trabajo había sido publicado en septiembre de 2025 y tuvo su primer lanzamiento en la Convención Nacional Provida.
El autor planteó que las narrativas y los enfoques de género se estaban extendiendo en colegios y universidades a través de políticas de diversidad, equidad e inclusión. Además, convocó a sectores de la academia cristiana y no progresista a examinar las ideas y agendas que, según su interpretación, acompañan esas perspectivas.
Estas posiciones sitúan a Noguera en debates sobre la relación entre convicciones religiosas, educación y políticas de diversidad. Sin embargo, es necesario distinguir entre sus opiniones, expresadas públicamente, y las decisiones que haya tomado en ejercicio de funciones estatales. Las columnas permiten conocer su orientación intelectual, pero no demuestran por sí solas que haya utilizado un cargo público para imponer creencias religiosas.
Su trayectoria académica también ofrece elementos para contextualizar ese pensamiento. Noguera fue cofundador y director de la Revista Colombiana de Estudios Hispánicos, publicación de orientación cristiana, católica y conservadora. Sus intereses intelectuales incluyen el tomismo, el neotomismo y la bioética y el bioderecho personalistas.
En junio de 2025, además, publicó en Semana la columna Sin Dios y sin verdad: el ocaso de las universidades de “élite”, en la que cuestionó el distanciamiento de Dios en instituciones universitarias de prestigio. El texto se suma a una producción de opinión en la que la religión aparece como una referencia para interpretar la educación superior, la cultura y la vida social.
La discusión sobre su perfil adquiere otra dimensión por el cargo al que aspira. El ICANH es un centro público de investigación científica encargado de desarrollar estudios antropológicos e históricos y de participar en la protección del patrimonio arqueológico. Entre sus responsabilidades se encuentran los parques arqueológicos de San Agustín y Tierradentro y distintas investigaciones relacionadas con el patrimonio nacional.
Según informó la revista CAMBIO, las cinco personas cuyas hojas de vida fueron publicadas para integrar la nueva cúpula de la entidad no tienen formación en antropología, historia o arqueología. Noguera, postulado como director general, es abogado y doctor en Bioética; los demás aspirantes tienen perfiles relacionados principalmente con el derecho y la administración pública.
La publicación de las hojas de vida se produjo once días después de que el presidente Abelardo de la Espriella anunciara una «contrarrevolución cultural» contra lo que denomina wokismo. En esa ocasión, también propuso cambiar el nombre del Ministerio de las Culturas por el de Ministerio de Cultura y Patrimonio. Y se produjo el retiro de cerca de 50 piezas del Museo Nacional, entre ellas obras relacionadas con la diversidad sexual y el bolígrafo utilizado para firmar el Acuerdo de Paz.
En ese contexto, las posiciones de Noguera sobre el cristianismo, el conservadurismo y los enfoques de género forman parte de los antecedentes relevantes para examinar su eventual gestión. La cuestión institucional consiste en establecer cómo se relacionarían sus convicciones personales con las funciones científicas del ICANH y con la responsabilidad de dirigir una entidad pública que debe atender a una sociedad plural.
CAMBIO también reportó el vínculo familiar que Noguera declaró en su registro de conflictos de interés con Camilo Noguera Abello, director del partido Defensores de la Patria, colectividad con la que Abelardo de la Espriella llegó a la Presidencia. El medio también informó que el abuelo declarado fue designado por el Gobierno como delegado en los consejos superiores de cinco universidades públicas, mediante el Decreto 1371 de septiembre de 2026.
El medio también advirtió una inconsistencia en ese registro: las edades de ambos hombres, según la información consultada por el medio, muestran una diferencia de apenas nueve años, lo que pone en duda el parentesco declarado. Ese señalamiento requiere verificaciones adicionales antes de establecer una conclusión sobre la relación familiar o sus eventuales implicaciones administrativas.
Los antecedentes disponibles permiten documentar una trayectoria de opinión marcada por la defensa de la tradición cristiana y conservadora, las críticas al progresismo y los cuestionamientos a los enfoques de género en la educación. También muestran que sus materiales para una cátedra estatal de convivencia suscitaron un debate sobre libertad de cátedra, pluralismo y neutralidad religiosa.
La eventual dirección del ICANH abre, por tanto, preguntas sobre la relación entre las convicciones personales de sus directivos y la misión científica de la entidad. Para responderlas, será necesario conocer las decisiones administrativas que adopte Noguera, sus prioridades de investigación y sus propuestas de gestión del patrimonio, sin confundir sus posiciones ideológicas con actuaciones institucionales que todavía no se han acreditado.
Por ahora, las columnas y los antecedentes examinados constituyen un registro público de sus ideas. El reto periodístico será contrastar ese registro con sus actuaciones en el servicio público y con las garantías de pluralismo, rigor científico y protección del patrimonio que deben orientar el funcionamiento del Instituto Colombiano de Antropología e Historia.






