Muere Harald V, rey de Noruega, a los 89 años y Haakon VIII asume el trono

Nacido el 21 de febrero de 1937, Harald fue el primer heredero al trono noruego nacido en Noruega en aproximadamente seis siglos. Durante la Segunda Guerra Mundial, pasó parte de su infancia en Estados Unidos, después de que la familia real abandonara el país durante la ocupación alemana - Foto: Sámediggi Sametinget

Nacido el 21 de febrero de 1937, Harald fue el primer heredero al trono noruego nacido en Noruega en aproximadamente seis siglos. Durante la Segunda Guerra Mundial, pasó parte de su infancia en Estados Unidos, después de que la familia real abandonara el país durante la ocupación alemana - Foto: Sámediggi Sametinget

Harald V, rey de Noruega, murió este viernes 28 de agosto de 2026 a los 89 años, poniendo fin a un reinado de más de tres décadas y dando paso a una sucesión inmediata en la monarquía noruega. El monarca falleció a las 6:35 a. m., hora local, en el Hospital Universitario de Oslo, Rikshospitalet.

La Casa Real noruega informó que Harald murió pacíficamente, después de permanecer hospitalizado desde el 17 de agosto. En los últimos días, su estado de salud se había deteriorado mientras recibía tratamiento por una anemia hemolítica.

Durante su hospitalización, el rey también desarrolló una infección bacteriana en la sangre, complicación que se produjo en medio del tratamiento de la enfermedad que padecía. Su fallecimiento fue comunicado oficialmente este viernes, desencadenando los protocolos establecidos para la sucesión y el duelo nacional.

Harald V era el monarca reinante de mayor edad de Europa y ocupaba el trono desde 1991, cuando sucedió a su padre, Olaf V. Su reinado se extendió por más de 35 años y estuvo caracterizado por una monarquía de perfil cercano y una fuerte presencia en la vida pública noruega.

La sucesión se produjo automáticamente con su muerte. Su hijo, el hasta entonces príncipe heredero Haakon, pasó a ser el nuevo rey de Noruega con el nombre de Haakon VIII. La hija de Haakon, Ingrid Alexandra, queda como princesa heredera.

El Gobierno noruego convocó un Consejo de Estado extraordinario en el Palacio Real para formalizar la nueva etapa institucional. Las autoridades también declararon un periodo de duelo nacional tras la muerte del monarca.

Las Fuerzas Armadas noruegas anunciaron además un homenaje militar para Harald V, que contempla el disparo de 21 salvas desde nueve estaciones de saludo del país y un minuto de silencio en sus unidades.

El primer ministro Jonas Gahr Støre destacó el papel que Harald desempeñó como figura de unidad nacional. El jefe de Gobierno resaltó especialmente su cercanía, su sentido del humor y su capacidad para representar a los noruegos durante momentos de dificultad.

Uno de los episodios más recordados de su reinado ocurrió después de los atentados del 22 de julio de 2011, cuando Noruega fue golpeada por ataques terroristas en Oslo y la isla de Utøya. Su defensa de una sociedad abierta e inclusiva reforzó entonces su imagen como símbolo de unidad.

El deporte también ocupó un lugar importante en la vida del monarca. Harald fue un reconocido aficionado a la vela y llegó a representar a Noruega en varias ediciones de los Juegos Olímpicos, una faceta que contribuyó a proyectar una imagen menos distante de la institución.

Nacido el 21 de febrero de 1937, Harald fue el primer heredero al trono noruego nacido en Noruega en aproximadamente seis siglos. Durante la Segunda Guerra Mundial, pasó parte de su infancia en Estados Unidos, después de que la familia real abandonara el país durante la ocupación alemana.

En 1968 contrajo matrimonio con Sonja Haraldsen, una mujer que no pertenecía a una familia real. La relación generó inicialmente controversias dentro de la institución, pero con el paso de los años se convirtió en uno de los símbolos de la transformación y modernización de la monarquía noruega.

Durante su reinado, Harald defendió una institución de perfil relativamente cercano y menos ceremonial. También expresó públicamente posiciones relacionadas con la tolerancia, la igualdad y la convivencia entre personas con diferentes formas de pensar y vivir.

La sucesión se produce, sin embargo, en un momento complejo para la familia real noruega, marcada por controversias relacionadas con la princesa heredera Mette-Marit y sus vínculos con Jeffrey Epstein, además de los problemas judiciales que han afectado a su hijo Marius Borg Høiby.

Pese a esas dificultades, Harald conservó durante buena parte de su reinado un elevado respaldo ciudadano. Un sondeo citado en 2026 le otorgó una valoración de 9,2 sobre 10 como representante de la monarquía. Tras su muerte, distintas casas reales europeas, entre ellas las del Reino Unido, España, Suecia, Dinamarca, Países Bajos y Bélgica, expresaron sus condolencias.

Con Haakon VIII al frente de la Corona, Noruega inicia una nueva etapa de su monarquía. El país despide así a un rey que durante más de tres décadas fue presentado como una figura de unión, cercanía y servicio público.

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