Nepal busca a cientos de desaparecidos tras devastadoras inundaciones en el Himalaya

La emergencia se concentró en la cuenca del río Bhote Koshi, donde la fuerza del agua arrasó sectores poblados, carreteras, puentes y otras construcciones. Las autoridades nepalíes desplegaron equipos de rescate mientras intentaban establecer el número definitivo de muertos y localizar a las personas que permanecían desaparecidas - Foto: Captura Vídeo Redes Sociales

La emergencia se concentró en la cuenca del río Bhote Koshi, donde la fuerza del agua arrasó sectores poblados, carreteras, puentes y otras construcciones. Las autoridades nepalíes desplegaron equipos de rescate mientras intentaban establecer el número definitivo de muertos y localizar a las personas que permanecían desaparecidas - Foto: Captura Vídeo Redes Sociales

Nepal enfrenta una de las emergencias naturales más graves de los últimos meses después de que una crecida súbita afectara varias zonas montañosas del país, especialmente en el distrito de Rasuwa, cerca de la frontera con el Tíbet. El desastre dejó decenas de víctimas mortales, cientos de personas desaparecidas y una extensa destrucción de infraestructura en una región de difícil acceso.

La emergencia se concentró en la cuenca del río Bhote Koshi, donde la fuerza del agua arrasó sectores poblados, carreteras, puentes y otras construcciones. Las autoridades nepalíes desplegaron equipos de rescate mientras intentaban establecer el número definitivo de muertos y localizar a las personas que permanecían desaparecidas.

Uno de los balances iniciales situó en al menos 22 el número de personas fallecidas, aunque las autoridades advirtieron que la cifra podía cambiar a medida que los equipos de emergencia lograran acceder a las zonas afectadas y continuaran las labores de búsqueda.

La magnitud de la tragedia también quedó reflejada en el número de personas sin contacto. Cerca de 400 personas permanecían desaparecidas o incomunicadas, según los reportes conocidos durante las primeras horas de la emergencia.

Entre ellas había un importante grupo de turistas y peregrinos extranjeros que transitaban por la zona en dirección al monte Kailash, ubicado en el Tíbet. El aislamiento de varios sectores y la destrucción de las vías de comunicación complicaron los esfuerzos para establecer su ubicación y condición.

Las inundaciones golpearon con especial intensidad a Rasuwa y Nuwakot, dos zonas de la región montañosa del Himalaya donde los ríos atraviesan valles estrechos y las comunidades dependen de carreteras y puentes vulnerables a las crecidas.

La fuerza de la corriente destruyó o dejó gravemente afectados varios puentes, tramos de carretera, mercados y viviendas. El impacto sobre la infraestructura amenaza además con prolongar la emergencia, pues numerosas comunidades podrían permanecer aisladas mientras se restablecen las conexiones terrestres.

El Gobierno movilizó al Ejército de Nepal, unidades de Policía y equipos especializados de rescate para buscar sobrevivientes y evacuar a las personas que se encontraban en zonas de riesgo. Sin embargo, las condiciones meteorológicas y la complejidad del terreno montañoso se convirtieron en obstáculos para las operaciones.

La causa exacta de la crecida continúa bajo investigación. Los primeros reportes contemplaron distintas hipótesis, entre ellas un deslizamiento de tierra o una avalancha de hielo y rocas en la región del Himalaya que habría provocado una alteración súbita del curso del agua y una posterior descarga devastadora.

La incertidumbre sobre el origen exacto del desastre refleja la complejidad de este tipo de emergencias en las zonas de alta montaña. En Nepal, las lluvias intensas del monzón pueden combinarse con deslizamientos, desprendimientos de hielo y otros fenómenos geológicos capaces de generar inundaciones repentinas.

La tragedia también adquirió una dimensión internacional debido a la cercanía con la frontera china. Las afectaciones alcanzaron zonas vinculadas con el Tíbet y entre los desaparecidos se encontraban ciudadanos extranjeros, lo que llevó a reforzar la coordinación para establecer el paradero de turistas y peregrinos atrapados por la emergencia.

Además del impacto humano, las inundaciones afectaron infraestructura estratégica y proyectos ubicados en la región. Los daños en vías, puentes y otras instalaciones podrían generar consecuencias económicas y dificultar la recuperación de las comunidades una vez termine la fase más urgente de las operaciones de rescate.

El desastre vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad de Nepal frente a los fenómenos extremos. Su geografía montañosa, la temporada de monzones y los cambios que experimenta el ecosistema del Himalaya convierten a varias regiones del país en territorios especialmente expuestos a inundaciones y deslizamientos.

Investigaciones y reportes sobre los desastres ocurridos en el Himalaya durante los últimos años han advertido sobre el aumento de los riesgos asociados con fenómenos extremos, el retroceso de glaciares y la inestabilidad de las zonas de montaña. Cada nueva emergencia reabre el debate sobre la necesidad de fortalecer los sistemas de alerta temprana y la capacidad de respuesta en comunidades aisladas.

Mientras continúan las labores de búsqueda, Nepal enfrenta ahora una carrera contra el tiempo. El número de víctimas y desaparecidos podría cambiar en las próximas horas, mientras rescatistas intentan llegar a las zonas incomunicadas y cientos de familias esperan noticias de sus seres queridos en medio de una de las peores emergencias recientes en el Himalaya.

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