El terremoto que sacudió a Pereira volvió a poner en riesgo uno de los lugares más importantes de la vida cultural de la ciudad. El Teatro Municipal Santiago Londoño, afectado por el fuerte movimiento telúrico, tuvo que ser evacuado y entre los bienes que debían ser puestos a salvo estaba uno particularmente simbólico: su histórico piano de cola.
El instrumento, de aproximadamente cuatro toneladas, permanecía dentro del teatro cuando las condiciones de la estructura hicieron necesario retirarlo. Su peso, dimensiones y ubicación convirtieron la operación en una tarea compleja que obligó a los organismos de emergencia a diseñar una maniobra especial.
El rescate estuvo a cargo del Cuerpo Oficial de Bomberos de Pereira, que logró sacar el piano del edificio utilizando correas de alta resistencia. El instrumento fue suspendido y desplazado cuidadosamente para evitar que sufriera daños durante la extracción.
La salida no se hizo por una ruta convencional. El piano tuvo que ser retirado por el espacio correspondiente al mural “Metáfora del Equilibrio”, una maniobra que permitió sacar del inmueble una pieza que, durante décadas, había formado parte de su identidad.
El operativo tuvo un significado que fue más allá del rescate de un instrumento musical. El piano llevaba aproximadamente 35 años vinculado al Teatro Santiago Londoño y había acompañado buena parte de la actividad artística desarrollada en uno de los principales escenarios de Pereira.
La historia del instrumento está relacionada incluso con otro episodio de la cultura colombiana. De acuerdo con testimonios recogidos en la memoria histórica del teatro, el piano había sido destinado inicialmente a Popayán, pero terminó llegando a Pereira como parte de una donación de equipos culturales provenientes de Japón.
Desde entonces, el instrumento se convirtió en una pieza habitual de la programación del Santiago Londoño. Por sus teclas pasaron artistas y agrupaciones que utilizaron el teatro como escenario para conciertos y espectáculos durante varias décadas.
Entre las historias asociadas al piano aparece la presentación del maestro argentino Mariano Mores. Según los testimonios recopilados sobre la historia del teatro, hubo inicialmente resistencia para permitir que el músico utilizara el instrumento, hasta que finalmente se autorizó su uso durante el concierto.
El piano también tiene una particular relación con la historia sísmica de Pereira. El instrumento sobrevivió a los terremotos que afectaron a la ciudad en 1995 y 1999, aunque el último de esos eventos provocó graves consecuencias para el teatro y obligó a cerrarlo durante aproximadamente año y medio.
El terremoto de 1999 no fue, por tanto, la primera amenaza que enfrentó el escenario. El edificio tuvo que ser recuperado y volvió posteriormente a convertirse en uno de los principales puntos de encuentro para las expresiones culturales de la capital risaraldense.
El Teatro Santiago Londoño abrió sus puertas el 5 de marzo de 1990. Desde entonces se consolidó como escenario para conciertos, obras de teatro, espectáculos nacionales e internacionales y diferentes actividades culturales promovidas por Pereira.
El inmueble tiene aproximadamente 3.045 metros cuadrados distribuidos en cuatro niveles y constituye uno de los escenarios culturales más representativos de la ciudad. Su historia está estrechamente ligada a la transformación de Pereira como centro regional de actividades artísticas.
Pero antes del terremoto de 2026, el edificio ya había enfrentado problemas de infraestructura. La Alcaldía había contratado estudios para identificar intervenciones necesarias relacionadas con aspectos estructurales, hidráulicos, eléctricos y patológicos, además de problemas de humedad.
En 2023, la administración municipal informó que había invertido más de $143 millones en un estudio estructural, hidráulico, eléctrico y patológico del teatro. El objetivo era establecer las condiciones del inmueble y determinar las obras necesarias para su recuperación y mejoramiento.
El nuevo terremoto cambió nuevamente el panorama. Las primeras evaluaciones citadas sobre la infraestructura cultural de Pereira reportaron afectaciones graves en el Santiago Londoño, con fisuras que comprometieron diferentes partes del inmueble y un diagnóstico inicial que llegó a señalar una situación cercana a la pérdida total.
Por ahora, no existe un presupuesto definitivo de reconstrucción publicado por la Alcaldía que permita establecer cuánto costará recuperar el teatro después del terremoto. Antes de fijar una cifra será necesario contar con estudios técnicos que determinen si la estructura puede ser reforzada o si requiere una intervención de mayor alcance.
Tampoco se ha informado públicamente con precisión cuál será el lugar definitivo donde permanecerá el piano después de su rescate. El instrumento fue retirado del edificio, pero todavía falta conocer detalles sobre su custodia, su estado y una eventual evaluación para determinar si sufrió afectaciones durante el sismo o durante la compleja maniobra de traslado.
La reapertura del teatro tampoco tiene, por ahora, una fecha definida. Las autorizaciones y estudios que permitían su funcionamiento antes del terremoto corresponden a una situación anterior al movimiento telúrico y, por tanto, no permiten determinar que el edificio pueda volver a recibir público en las condiciones actuales.
El rescate del piano se convierte así en una imagen de lo que enfrenta la cultura pereirana después del terremoto: salvar las piezas que cuentan la historia mientras se intenta determinar si los lugares que las albergaron pueden ser recuperados. El instrumento sobrevivió a varios terremotos y ahora espera fuera del escenario que durante décadas fue su casa.
Para Pereira, la discusión que viene no será solamente cuánto costará reparar un edificio. También estará en juego la recuperación de un espacio que durante más de tres décadas ha hecho parte de la memoria cultural de la ciudad. Y, cuando el Santiago Londoño pueda volver a abrir sus puertas, una de las preguntas será si aquel piano de cuatro toneladas podrá regresar al escenario que ayudó a convertir en parte de la historia musical de la capital de Risaralda.





