Energía YA: el incentivo por ahorrar puede ser inferior al estimado o llegar a cero

La consecuencia es una particular relación entre el comportamiento de los usuarios y el valor del incentivo. Si existe un número importante de consumidores que supera su meta y paga los cobros adicionales, se genera una bolsa mayor para distribuir. Si el recaudo es bajo o inexistente, el beneficio para quienes ahorraron puede ser menor al esperado o igual a cero - Foto: Alan Cleaver

La consecuencia es una particular relación entre el comportamiento de los usuarios y el valor del incentivo. Si existe un número importante de consumidores que supera su meta y paga los cobros adicionales, se genera una bolsa mayor para distribuir. Si el recaudo es bajo o inexistente, el beneficio para quienes ahorraron puede ser menor al esperado o igual a cero - Foto: Alan Cleaver

La Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) y el Gobierno Nacional establecieron un programa transitorio de incentivos monetarios para promover el uso eficiente de la electricidad ante escenarios de estrechez energética, baja hidrología o riesgo para la confiabilidad del suministro: El plan Energía Ya. Sin embargo, la propia regulación introduce una condición que resulta central para entender cómo funcionará el incentivo: el dinero que recibirán los usuarios que ahorren dependerá de los recursos efectivamente recaudados.

La Resolución CREG 101 120 de 2026 establece que el programa funciona mediante un esquema diferencial de cobros para quienes superen una determinada meta individual de consumo y una posterior distribución de los recursos recaudados entre los usuarios que registren ahorro reconocido. Es decir, el incentivo no corresponde a una suma fija previamente asignada para cada usuario.

La norma es explícita al señalar que la posibilidad de recibir el beneficio monetario está condicionada a los cobros adicionales recaudados por consumos en exceso de otros usuarios pertenecientes al mismo mercado de comercialización. También establece que el beneficio puede ser inferior al estimado o llegar a cero cuando el recaudo sea insuficiente o nulo.

El mecanismo funciona de una manera particular. Los usuarios tienen una meta individual de consumo calculada principalmente a partir de su comportamiento histórico. Si consumen por encima de esa referencia, existe una banda neutral hasta el 110 % de la meta. Por encima de ese límite comienza a aplicarse un cobro adicional sobre el consumo excedente.

Los factores de cobro dependen del tipo de usuario. Para los hogares de estratos 1, 2 y 3 es de 1,30; para los estratos 4, 5 y 6, de 1,50, y para los usuarios comerciales e industriales, de 1,70. El cobro adicional es el que alimenta la bolsa de recursos que posteriormente se distribuye entre los beneficiarios.

Del otro lado del mecanismo están los usuarios que reducen su consumo. La resolución considera como consumo ahorrado reconocido la diferencia positiva entre el 90 % de la meta individual del ciclo y el consumo facturado, con un límite establecido por la propia regulación. Quienes cumplan las condiciones pueden convertirse en beneficiarios.

Pero tener ahorro reconocido no significa que exista un monto fijo garantizado. El artículo 15 establece que el beneficio se calcula sobre la bolsa efectivamente recaudada en cada mercado de comercialización y se distribuye entre los usuarios beneficiarios de acuerdo con su índice de ahorro reconocido.

La regla también impide trasladar recursos entre mercados o reconocer beneficios por valores superiores a los recursos efectivamente recaudados. Incluso establece que, si en un mercado no existen recursos efectivamente recaudados por cobros adicionales, no habrá distribución de beneficios aunque haya usuarios que hayan registrado consumo ahorrado reconocido.

La consecuencia es una particular relación entre el comportamiento de los usuarios y el valor del incentivo. Si existe un número importante de consumidores que supera su meta y paga los cobros adicionales, se genera una bolsa mayor para distribuir. Si el recaudo es bajo o inexistente, el beneficio para quienes ahorraron puede ser menor al esperado o igual a cero.

La propia CREG contempla incluso un escenario en el que el conjunto de los usuarios adopte una conducta de ahorro o mantenga sus consumos habituales. En los considerandos de la resolución señala que, bajo esas circunstancias, el valor a distribuir en algunos mercados podría ser de cero pesos y que esto no constituiría una desfinanciación del programa, sino que podría representar el cumplimiento exitoso de la medida regulatoria.

Esta precisión cambia la manera de interpretar el incentivo. El objetivo regulatorio no es necesariamente que los usuarios reciban dinero, sino modificar temporalmente sus patrones de consumo en un momento en que el sistema enfrenta riesgos para su confiabilidad. El pago es una herramienta para estimular ese comportamiento, no el resultado principal que la CREG utiliza para justificar el programa.

Por eso existe una paradoja que merece atención. Cuanto más extendida sea la conducta de ahorro, menor podría ser el número de usuarios que genere cobros adicionales y, por esa vía, menor podría ser la bolsa disponible para distribuir. Pero desde la perspectiva de la seguridad energética, un menor consumo puede ser precisamente uno de los resultados que busca la regulación.

La pregunta, entonces, no es simplemente cuánto dinero podrá recibir un usuario que reduzca su consumo. También es cuánto puede contribuir el mecanismo a disminuir la demanda regulada en un escenario de estrechez energética y qué tan fuerte resulta el incentivo cuando el beneficio económico depende del comportamiento de los demás consumidores.

La meta individual es otro elemento importante. La CREG dispuso que, en general, se construya a partir de la mediana de los consumos promedio diarios registrados por cada usuario durante los 12 meses anteriores al inicio del programa. La referencia pretende comparar el comportamiento actual con el patrón histórico de consumo de cada usuario.

Ese diseño introduce, sin embargo, diferencias entre hogares ubicados en regiones con condiciones climáticas distintas. Un mismo aumento porcentual del consumo puede tener causas diferentes dependiendo de la temperatura, la necesidad de ventilación o refrigeración y las condiciones particulares de cada territorio.

Este aspecto ha generado cuestionamientos sobre la forma en que un esquema nacional como Energía YA puede afectar a usuarios que enfrentan temperaturas considerablemente más altas que las de otras regiones. En esos lugares, parte del consumo adicional puede estar relacionado con condiciones ambientales y no necesariamente con un uso menos eficiente de la electricidad.

La discusión se vuelve especialmente relevante ante las previsiones sobre el comportamiento climático y la hidrología. El programa fue concebido precisamente como una medida transitoria frente a un escenario en el que la disponibilidad de agua para generación hidroeléctrica puede verse comprometida y el sistema necesita preservar sus recursos.

Energía YA no se limita al incentivo al ahorro. La estrategia también contempla medidas relacionadas con la generación térmica para proteger los niveles de los embalses y garantizar que exista suficiente generación disponible durante el periodo de riesgo. La CREG estableció mecanismos regulatorios para aumentar la generación térmica mínima cuando las condiciones del sistema así lo requieran.

Esto significa que la estrategia combina dos lados de la ecuación: intentar reducir la demanda de los usuarios y, simultáneamente, asegurar una oferta suficiente mediante otras fuentes de generación. El costo económico, ambiental y operativo de esas decisiones forma parte del balance que tendrá que hacerse sobre el programa.

La discusión sobre el incentivo monetario de Energía YA, por tanto, no debería reducirse a determinar si los usuarios recibirán o no dinero. La propia resolución muestra que ese resultado depende de una cadena de comportamientos: cuánto ahorran algunos consumidores, cuánto consumen por encima de sus metas otros, cuánto dinero efectivamente se recauda y cómo se distribuye dentro de cada mercado.

El elemento central de Energía YA termina siendo otro: si el incentivo logra modificar el comportamiento de los consumidores en el momento en que el sistema necesita reducir la presión sobre la demanda. Que la bolsa económica sea grande o pequeña será una consecuencia del mecanismo; para la CREG, el objetivo de fondo es contribuir a evitar escenarios de desabastecimiento y preservar la confiabilidad del sistema.

Etiquetado: