El periodista colombiano Daniel Coronell recibió la Medalla de Oro del Premio Maria Moors Cabot 2026, uno de los reconocimientos internacionales más antiguos del periodismo. La distinción fue anunciada el 29 de julio por la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia y entregada durante una ceremonia realizada el 8 de octubre en Nueva York.
El galardón reconoce una trayectoria de más de cuatro décadas en el periodismo, marcada por investigaciones sobre corrupción pública y privada, violencia política, violaciones de derechos humanos y actuaciones de funcionarios y personas con poder económico. El jurado destacó también su contribución al desarrollo de servicios informativos dirigidos a la comunidad hispana en Estados Unidos.
Coronell comparte el reconocimiento de 2026 con la periodista y escritora argentina Leila Guerriero, Kate Linthicum, del diario estadounidense Los Angeles Times, y Luz Mely Reyes, cofundadora del medio venezolano Efecto Cocuyo. Los cuatro recibieron la medalla de oro por su trabajo periodístico sobre las Américas.
Creado en 1938 por Godfrey Lowell Cabot en memoria de su esposa, Maria Moors Cabot, el premio distingue a periodistas y organizaciones cuyo trabajo contribuye a la comprensión de los asuntos del continente americano. La Universidad de Columbia lo presenta como el galardón internacional de periodismo más antiguo. Cada ganador de 2026 recibió una medalla y un reconocimiento económico de 5.000 dólares.
La trayectoria de Coronell comenzó en Colombia y se extendió posteriormente a Estados Unidos, donde continuó trabajando en investigaciones y en la dirección de medios. Nacido en Bogotá en 1964, estudió Comunicación Social en la Universidad Externado de Colombia y realizó estudios de dirección de televisión en Suiza, de acuerdo con el perfil publicado por La Silla Vacía.
En sus primeros años trabajó en distintos informativos de televisión colombianos. Su carrera incluyó funciones de coordinación, redacción y dirección periodística antes de consolidarse como uno de los nombres asociados con el periodismo de investigación y el análisis político en el país.
Uno de los capítulos centrales de su trayectoria fue su trabajo en Noticias Uno, noticiero del que fue director. Desde ese espacio participó en la consolidación de una línea de investigación sobre asuntos públicos, actuaciones oficiales y hechos que involucraban a figuras de poder. Su trabajo en televisión contribuyó a ampliar la circulación de reportajes que luego tuvieron repercusiones políticas y judiciales.
En 2011 fue nombrado vicepresidente de noticias de Univision, cadena estadounidense de televisión en español. Su llegada a esa organización amplió su trabajo al ámbito informativo de Estados Unidos y a las necesidades de una audiencia hispanohablante que requiere cobertura sobre política, migración y asuntos públicos de ese país.
Durante su carrera en Estados Unidos, Coronell también asumió responsabilidades de dirección en los servicios informativos de Univision. La Escuela de Periodismo de Columbia destacó su contribución al fortalecimiento de la información dirigida a los latinos y su cobertura de abusos contra integrantes de la comunidad hispana.
Su trayectoria no se limitó a la televisión. Coronell ha sido columnista de opinión y ha participado en la fundación y dirección de proyectos periodísticos. Su trabajo ha estado vinculado con medios como Semana, Cambio, Caracol Radio, W Radio y Los Danieles, espacio de opinión que cofundó con Daniel Samper Ospina.
En 2021 se incorporó a la mesa de trabajo de W Radio con su sección El Reporte Coronell. También tuvo un papel en la dirección de la revista Cambio, cuya etapa de relanzamiento lo situó nuevamente en el centro del debate periodístico colombiano. Su actividad ha combinado la investigación, la opinión y la gestión editorial. <Cite refs={[“turn307353search10″,”turn307353search3”]}/>
Las investigaciones de Coronell han abordado episodios de distintas etapas de la vida política colombiana. En un artículo publicado el 11 de octubre de 2026 en Cambio, el propio periodista enumeró entre sus trabajos la investigación sobre el entrenamiento de grupos paramilitares por mercenarios israelíes en 1988 y la publicación de información sobre los lujos de Pablo Escobar durante su reclusión en 1992.
También recordó sus publicaciones sobre la relación de Elizabeth Montoya de Sarria, conocida como la monita retrechera, con el entonces presidente Ernesto Samper, y sobre abusos atribuidos a las Farc en la zona de distensión durante el proceso de paz del gobierno de Andrés Pastrana. Estos trabajos forman parte de una trayectoria que ha examinado las conexiones entre política, conflicto armado y poder económico.
Otro de los asuntos investigados por Coronell fue la compra de votos parlamentarios para aprobar la reelección del expresidente Álvaro Uribe. También publicó información sobre negocios con el Estado de una empresa familiar del entonces ministro de Transporte Miguel Peñaloza, un caso que, según recordó el periodista, terminó con la renuncia del funcionario durante el gobierno de Juan Manuel Santos.
En años más recientes, sus trabajos incluyeron la cobertura de la respuesta estatal a las protestas sociales durante el gobierno de Iván Duque y denuncias relacionadas con presuntas irregularidades durante la administración de Gustavo Petro. En estos últimos casos, las acusaciones deben diferenciarse de las decisiones que eventualmente adopten las autoridades: la publicación de una investigación periodística no equivale por sí misma a una declaración judicial de responsabilidad.
La Escuela de Periodismo de Columbia señaló que investigaciones de Coronell contribuyeron a la destitución o el encarcelamiento de altos funcionarios del Gobierno colombiano. El jurado vinculó ese impacto con su trabajo sobre corrupción, violencia política y violaciones de derechos humanos, y destacó su insistencia en exigir rendición de cuentas a quienes ocupan posiciones de poder.
El ejercicio del periodismo también tuvo consecuencias personales. De acuerdo con la Universidad de Columbia, Coronell y su familia fueron objeto de persecución y amenazas de muerte relacionadas con su trabajo, circunstancias que lo llevaron al exilio para proteger su seguridad y continuar ejerciendo la profesión en libertad.
En su discurso de agradecimiento, publicado posteriormente en Cambio, Coronell se describió como un sobreviviente y agradeció al Comité para la Protección de los Periodistas por el apoyo que, según relató, permitió salvar la vida de su familia cuando existía un plan para asesinarlo. El periodista también recordó que las amenazas afectaron a su hija cuando tenía seis años.
El exilio no puso fin a su actividad en el periodismo colombiano. Coronell mantuvo su participación en el debate público y continuó publicando investigaciones y columnas. Su trabajo entre Colombia y Estados Unidos se convirtió en uno de los argumentos centrales del jurado para reconocer una carrera que cruza fronteras y aborda asuntos de interés para ambas sociedades.
A lo largo de su carrera ha recibido otros reconocimientos. Su perfil profesional registra premios nacionales de periodismo Simón Bolívar, galardones Emmy y dos premios Peabody vinculados a su trabajo con equipos de Univision. En 2025 recibió el Premio a la Libertad de Prensa de la Sociedad Interamericana de Prensa, según la información publicada por Univision.
También ha ejercido la docencia. La Universidad de Columbia destacó que Coronell ha impartido clases de periodismo en las universidades de los Andes, Javeriana y Externado de Colombia. Esa faceta amplía su trabajo más allá de las salas de redacción y lo vincula con la formación de nuevas generaciones de periodistas.
La Medalla de Oro Maria Moors Cabot llega en un momento en que el periodista continúa participando en discusiones sobre el poder, la libertad de prensa y la responsabilidad de los medios. Su trayectoria, sin embargo, también ha estado acompañada de controversias y enfrentamientos públicos, una circunstancia frecuente en el periodismo de investigación cuando sus publicaciones cuestionan a dirigentes políticos y sectores influyentes.
El reconocimiento de Columbia no representa una sentencia judicial sobre cada una de sus investigaciones ni supone que todas sus interpretaciones estén fuera de discusión. Se trata de un premio a la trayectoria y al aporte periodístico que el jurado identificó en su trabajo durante cuatro décadas.
La distinción también pone de relieve los riesgos que afrontan los periodistas que investigan a personas con poder. En el caso de Coronell, la universidad mencionó expresamente las amenazas y el exilio como parte de las circunstancias en las que desarrolló su carrera. La protección de los comunicadores y la posibilidad de investigar sin represalias continúan siendo asuntos relevantes para la libertad de prensa en Colombia y en el continente.
Al recibir el galardón, Coronell lo dedicó a los periodistas de investigación de Colombia y a quienes informan a la comunidad hispana en Estados Unidos. En su discurso pidió que la prensa estadounidense prestara atención a la situación de los periodistas colombianos y a los problemas que afectan a los migrantes hispanohablantes en ese país.
Con la Medalla de Oro Maria Moors Cabot, Daniel Coronell suma un nuevo reconocimiento internacional a una carrera construida entre la reportería, la dirección de medios, la opinión y la investigación de asuntos públicos. El premio destaca una trayectoria marcada por la publicación de denuncias de interés público, la exposición a amenazas y la defensa de la rendición de cuentas como parte del ejercicio periodístico.






