La situación administrativa del Deportivo Pereira abrió un interrogante sobre su continuidad en el fútbol profesional colombiano durante la Liga BetPlay II-2026. El Ministerio del Deporte suspendió su reconocimiento deportivo mediante la Resolución 001053 del 2 de diciembre de 2025, una decisión que permanece condicionada al cumplimiento de las obligaciones que originaron el proceso.
La medida se produjo por el incumplimiento de obligaciones laborales e impositivas durante un periodo superior a 60 días. La resolución no decretó la desaparición del club ni estableció una pérdida definitiva del reconocimiento: dispuso su suspensión hasta que el Pereira acredite el pago de las obligaciones pendientes.
El primer escenario es el más favorable para el club: que consiga demostrar ante el Ministerio el cumplimiento de las obligaciones y que la suspensión sea levantada. En ese caso, el problema administrativo quedaría superado y el Pereira podría continuar su participación sin que la Liga tenga que modificar su estructura.
Un segundo escenario sería que la suspensión permanezca vigente, pero que las autoridades deportivas permitan que el Pereira continúe compitiendo mientras se resuelve definitivamente su situación. Esto exigiría definir cómo se aplican las normas que regulan la relación entre el reconocimiento estatal y la participación en el fútbol profesional.
El escenario más complejo sería que la suspensión produzca efectos sobre la capacidad del Pereira para continuar en la competencia. La Resolución 1053 ordenó comunicar la decisión a la Federación Colombiana de Fútbol para los efectos previstos en la legislación deportiva y también remitió el caso a organismos disciplinarios. Esto significa que una eventual salida podría involucrar decisiones de distintas autoridades.
Si el Pereira tuviera que abandonar la Liga, aparecería entonces otro problema: qué hacer con el campeonato ya iniciado. No existe, al menos en las reglas ordinarias de la competencia, una disposición que permita afirmar que otro club ocuparía automáticamente su lugar. La Dimayor tendría que determinar el procedimiento aplicable.
Una posibilidad sería mantener la competencia con los equipos restantes, sin incorporar un sustituto. Otra sería adoptar una decisión extraordinaria para cubrir el cupo y ajustar el calendario. Sin embargo, cualquiera de las alternativas tendría consecuencias sobre la programación, la tabla de posiciones y la igualdad competitiva entre los participantes.
También tendría que definirse qué ocurre con los resultados obtenidos por el Pereira antes de una eventual salida. La discusión podría involucrar los puntos de sus rivales, los goles marcados y recibidos y los efectos sobre las posiciones del campeonato. No sería una decisión menor, porque podría alterar la competencia por la clasificación y, dependiendo del momento, otros cálculos deportivos.
Para la Dimayor, el desafío sería encontrar un equilibrio entre el cumplimiento de las normas administrativas y la estabilidad de una competencia que ya está en marcha. La situación también pondría a prueba la coordinación entre el Ministerio del Deporte, la Federación Colombiana de Fútbol y la organización del fútbol profesional.
Por ahora, sin embargo, no puede afirmarse que el Pereira haya sido retirado de la Liga BetPlay II-2026 ni que exista un equipo designado para reemplazarlo. El escenario todavía depende de la evolución de la suspensión del reconocimiento deportivo y de las decisiones que adopten las autoridades competentes.
El desenlace dependerá, en primer lugar, de la capacidad del Deportivo Pereira para resolver las obligaciones que dieron origen a la medida. Si lo consigue, la crisis podría cerrarse sin alterar el campeonato. Si no lo hace y las consecuencias deportivas se hacen efectivas, la Liga enfrentaría un problema excepcional: resolver la continuidad de un torneo en marcha sin una regla que determine de manera automática quién debe ocupar el lugar del club.






