Gobierno declara desastre nacional tras sismo que deja 111 muertos

El presidente De la Espriella informó que, con corte a las 12:30 del mediodía, el balance preliminar era de 111 personas fallecidas y 87 heridas. Se reportan 1.575 viviendas averiadas, 37 completamente destruidas, 61 edificios colapsados, 18 centros de salud afectados, 52 centros educativos averiados y 17 centros comunitarios con daños - Foto: UNGRD

El presidente De la Espriella informó que, con corte a las 12:30 del mediodía, el balance preliminar era de 111 personas fallecidas y 87 heridas. Se reportan 1.575 viviendas averiadas, 37 completamente destruidas, 61 edificios colapsados, 18 centros de salud afectados, 52 centros educativos averiados y 17 centros comunitarios con daños - Foto: UNGRD

El Gobierno Nacional declaró situación de desastre nacional tras el sismo de magnitud 7,4 registrado durante la mañana de este lunes 10 de agosto, con epicentro en inmediaciones de San José del Palmar, Chocó. La decisión se tomó ante la magnitud de las afectaciones humanas y materiales provocadas por el movimiento.

El presidente De la Espriella informó que, con corte a las 12:30 del mediodía, el balance preliminar era de 111 personas fallecidas y 87 heridas. Se reportan 1.575 viviendas averiadas, 37 completamente destruidas, 61 edificios colapsados, 18 centros de salud afectados, 52 centros educativos averiados y 17 centros comunitarios con daños.

Risaralda concentra el mayor número de fallecidos, con 42 víctimas. Pereira y su área metropolitana aparecen entre las zonas más golpeadas, con daños estructurales, viviendas afectadas e infraestructura crítica comprometida. Además, los problemas de energía y comunicaciones dificultaban la consolidación del censo de afectados.

El Valle del Cauca registra 27 fallecidos, con especial preocupación en Cali y otros municipios del departamento. En la capital vallecaucana continuaban las operaciones de búsqueda y rescate en estructuras colapsadas, mientras se evaluaban los daños provocados por el terremoto.

En Chocó, departamento donde se ubicó el epicentro, el balance preliminar registraba seis personas fallecidas. En Quibdó, además, se habían reportado 37 heridos y tres personas desaparecidas, junto con colapsos totales y parciales de viviendas y edificaciones.

La declaratoria de desastre nacional tiene consecuencias administrativas y operativas. De acuerdo con Asocapitales, el mecanismo establecido por la Ley 1523 de 2012 permite activar instrumentos técnicos, administrativos, presupuestales y jurídicos especiales para atender la emergencia y avanzar posteriormente en la recuperación de los territorios.

La prioridad inmediata sigue siendo la búsqueda y rescate de personas atrapadas, la atención de los heridos, la evaluación de las estructuras y el restablecimiento de los servicios esenciales. El Gobierno y las autoridades territoriales deberán determinar dónde se concentran las necesidades más urgentes.

El presidente Abelardo de la Espriella preside el Comité Extraordinario para el Manejo de Desastres, en el que participan Asocapitales, organismos de socorro, Fuerzas Militares y entidades departamentales y nacionales. El objetivo es coordinar el despliegue de capacidades hacia las zonas más afectadas.

La emergencia también golpeó infraestructura estratégica. Asocapitales reportó suspensión de operaciones aeroportuarias, daños en infraestructura hospitalaria, interrupciones de energía y telecomunicaciones, afectaciones en el acueducto de Armenia y daños en infraestructura del sistema MIO de Cali. También se registraron afectaciones en edificaciones patrimoniales y centros históricos.

Mientras las regiones más afectadas enfrentan la emergencia, Bogotá puso 100 rescatistas a disposición del Gobierno Nacional. La capital no registraba daños estructurales graves y preparaba el traslado de estos equipos desde CATAM hacia las ciudades o territorios que fueran priorizados para recibir apoyo.

Asocapitales mantiene comunicación permanente con alcaldes y equipos territoriales para consolidar información sobre fallecidos, heridos, desaparecidos, edificaciones colapsadas, hospitales, aeropuertos, servicios públicos y necesidades de búsqueda y rescate. El balance, advierte la asociación, seguirá cambiando conforme avancen las operaciones en terreno.

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