Granizo, caos y una decisión inédita: la Vuelta a España cancela la tercera etapa con Pogačar al frente

Los ciclistas tuvieron que refugiarse donde pudieron. Algunos encontraron protección en un hotel y otras instalaciones próximas a La Cabanasse, mientras otros buscaron techo en viviendas, portales y estructuras ubicadas junto a la carretera. Las bicicletas quedaron temporalmente apartadas mientras el granizo golpeaba con fuerza y la organización evaluaba si existían condiciones para reanudar la competencia - Foto: Vuelta a España/Cxcling Creative Agency

Los ciclistas tuvieron que refugiarse donde pudieron. Algunos encontraron protección en un hotel y otras instalaciones próximas a La Cabanasse, mientras otros buscaron techo en viviendas, portales y estructuras ubicadas junto a la carretera. Las bicicletas quedaron temporalmente apartadas mientras el granizo golpeaba con fuerza y la organización evaluaba si existían condiciones para reanudar la competencia - Foto: Vuelta a España/Cxcling Creative Agency

La Vuelta a España 2026 vivió este lunes una de las jornadas más insólitas de su historia. La tercera etapa, que debía llevar al pelotón desde Gruissan-Aude hasta Font-Romeu, en un recorrido de 174 kilómetros, fue cancelada cuando restaban apenas 15,8 kilómetros para la meta debido a una violenta tormenta de lluvia y granizo que convirtió la carretera en una superficie peligrosa. La organización priorizó la seguridad de los corredores y decidió anular por completo la jornada, sin ganador y sin registrar los tiempos en la clasificación general.

La carrera había comenzado bajo condiciones favorables y durante buena parte de la jornada la atención estaba puesta en el primer final en alto de esta edición. La escapada había conseguido tomar ventaja sobre el pelotón, pero el UAE Team Emirates-XRG comenzó a endurecer el ritmo en el ascenso al Col de Mont-Louis, de primera categoría, con Tadej Pogačar entre los protagonistas de la aceleración. El esloveno, líder de la general, parecía preparar el terreno para el primer gran duelo entre los favoritos.

Por delante, Mats Wenzel y Lorenzo Fortunato se habían consolidado en cabeza cuando el grupo de favoritos empezó a acercarse. Los dos corredores tenían una ventaja cercana a los 25 segundos sobre sus perseguidores cuando el clima cambió radicalmente. Lo que parecía encaminado a convertirse en una batalla por la etapa y por la clasificación general terminó transformándose en una carrera contra las condiciones meteorológicas.

La tormenta apareció durante la subida al Mont-Louis. Primero llegó la lluvia y, poco después, una intensa granizada cubrió el asfalto de blanco. Las condiciones se deterioraron rápidamente, con agua, hielo y fuertes fenómenos eléctricos en la zona, hasta hacer prácticamente imposible mantener el control de las bicicletas. La carretera dejó de ofrecer las garantías mínimas para continuar una competición a velocidades propias del ciclismo profesional.

En medio del caos apareció una de las imágenes que quedarán asociadas a esta edición de la Vuelta. Pogačar, vestido con el maillot rojo de líder, levantó una mano para indicar al pelotón que había que detenerse. El gesto del esloveno fue seguido por los demás corredores, que abandonaron la carretera y comenzaron a buscar lugares donde protegerse de la granizada.

Los ciclistas tuvieron que refugiarse donde pudieron. Algunos encontraron protección en un hotel y otras instalaciones próximas a La Cabanasse, mientras otros buscaron techo en viviendas, portales y estructuras ubicadas junto a la carretera. Las bicicletas quedaron temporalmente apartadas mientras el granizo golpeaba con fuerza y la organización evaluaba si existían condiciones para reanudar la competencia.

La escena contrastó con lo que se esperaba de la jornada. Los aficionados habían llegado a Font-Romeu para presenciar el primer final en alto de la Vuelta y esperaban ver a los principales candidatos a la clasificación general medir sus fuerzas. En cambio, la meta recibió a una carrera detenida y sin posibilidad de completar los últimos kilómetros. La organización terminó confirmando la “anulación completa de la etapa” debido a la intensidad de la tormenta y al riesgo que suponía continuar.

La decisión tuvo una consecuencia inmediata: no hubo ganador de etapa, no se entregó el podio y los tiempos no fueron contabilizados para la clasificación general. Pogačar, por lo tanto, conservó el liderato de la carrera. El esloveno mantiene una ventaja de nueve segundos sobre Wout van Aert y de diez sobre Matthew Brennan.

Para Pogačar, la jornada terminó sin la oportunidad de demostrar en la carretera el estado de forma que había mostrado durante los primeros días. El líder y su equipo habían comenzado a aumentar la presión sobre el pelotón precisamente cuando la carrera entraba en terreno decisivo. La tormenta interrumpió ese movimiento y aplazó el primer enfrentamiento directo entre los grandes favoritos de la Vuelta.

La cancelación también alteró los planes de los corredores que buscaban aprovechar el primer final en alto para ganar tiempo. Wenzel y Fortunato perdieron la posibilidad de luchar por una victoria que tenían al alcance, mientras que el grupo de favoritos tampoco pudo disputar la llegada. La etapa quedó, así, reducida a un resultado excepcional: kilómetros recorridos, pero sin vencedor y sin modificaciones en la general.

La Vuelta no tendrá que esperar demasiado para recuperar la montaña. La cuarta etapa se disputará este martes alrededor de Andorra la Vella, con apenas 104,8 kilómetros, pero un recorrido exigente que incluye tres puertos de primera categoría: Port d’Envalira, Collada de Baixails y Col de Ordino, además del Alto de La Comella, de tercera categoría. Allí Pogačar volverá a vestir el rojo y tendrá una nueva oportunidad de medir fuerzas con sus principales rivales.

La tercera etapa, sin embargo, ya quedó marcada por una escena difícil de olvidar: un pelotón obligado a detenerse en plena montaña, corredores buscando refugio bajo techos y el líder Pogačar ejerciendo de referencia para sacar a sus compañeros de una carretera convertida en una pista de hielo. La Vuelta perdió una batalla deportiva, pero ganó una de las imágenes más extraordinarias de esta edición.

Etiquetado: