José Manuel Restrepo llevó este jueves 24 de septiembre ante la Asamblea General de Naciones Unidas el primer gran mensaje internacional del Gobierno de Abelardo de la Espriella. El vicepresidente representó a Colombia durante la 81.ª sesión del organismo, después de que el presidente decidiera no viajar al exterior durante su mandato.
La ausencia de De la Espriella responde a una promesa que hizo durante la campaña presidencial: permanecer en Colombia durante los cuatro años de su administración. Restrepo encabezó así la delegación colombiana en Nueva York, acompañado por el canciller Omar Bula, el ministro de Comercio, Mauricio Gómez, y la embajadora ante Estados Unidos, María Consuelo Araújo.
Pero el vicepresidente no llevó un discurso elaborado exclusivamente desde la Cancillería. Según Noticias RCN, Restrepo leyó un texto preparado por el propio presidente durante su primer mes de gobierno. La intervención funcionó, por tanto, como una exposición de algunas de las prioridades que la nueva administración pretende proyectar ante la comunidad internacional.
El primer asunto abordado fue el terremoto de magnitud 7,4 ocurrido el pasado 10 de agosto en San José del Palmar, Chocó. Restrepo presentó la emergencia como uno de los primeros grandes desafíos que tuvo que enfrentar la administración y destacó la respuesta estatal desplegada después del desastre.
El vicepresidente también aprovechó la tribuna internacional para agradecer la cooperación recibida durante la emergencia. El desastre había movilizado ayuda y acompañamiento internacional, mientras Naciones Unidas mantenía conversaciones con el Gobierno colombiano sobre la respuesta humanitaria y la cooperación.
Después de referirse al terremoto, el discurso pasó a uno de los conceptos que atraviesan la narrativa del nuevo Gobierno: la recuperación de la confianza. Restrepo sostuvo que la administración recibió un país en el que, según su planteamiento, se había deteriorado la confianza en la ley, el Estado y las posibilidades de progreso.
En esa exposición apareció la idea de una “Patria milagro”, concepto utilizado por el Gobierno para describir su proyecto político y económico. La seguridad fue presentada como una de las condiciones necesarias para recuperar el control territorial y restablecer la autoridad estatal.
La lucha contra las organizaciones armadas y el narcotráfico ocupó un espacio importante en la intervención. Restrepo sostuvo que las estructuras que asesinan y secuestran deben ser consideradas terroristas y planteó la seguridad como una responsabilidad que no puede limitarse exclusivamente a la acción del Estado colombiano.
Uno de los mensajes centrales estuvo dirigido precisamente al tráfico de drogas. El vicepresidente afirmó que las drogas ilícitas producidas en Colombia no terminan necesariamente en territorio colombiano y calificó el narcotráfico como una empresa criminal transnacional.
A partir de esa definición, Restrepo reclamó una mayor participación de la comunidad internacional. Colombia, dijo, está dispuesta a hacer lo necesario para combatir el problema, pero los demás países también deben asumir responsabilidades frente a las rutas, los mercados y las estructuras que participan en el negocio ilícito.
El discurso también planteó la necesidad de avanzar hacia una definición internacional de terrorismo. La propuesta adquiere particular relevancia por el giro que el Gobierno ha dado en materia de seguridad internacional durante las últimas semanas.
El mismo 24 de septiembre, la Cancillería anunció que Colombia rompió relaciones diplomáticas con Irán y declaró a la Guardia Revolucionaria Islámica de ese país como organización terrorista. Las dos decisiones forman parte del nuevo contexto internacional en el que se produjo la intervención de Restrepo.
Otro de los asuntos tratados fue Venezuela. Restrepo manifestó que Colombia confía en una transición democrática en el vecino país, incorporando la situación venezolana a la agenda de seguridad y estabilidad regional de la nueva administración.
El mensaje sobre Venezuela se produjo además en una semana en la que el escenario político y energético de ese país ha tenido una presencia importante en las discusiones internacionales. La posición expresada por Restrepo marca una referencia para la manera en que Bogotá pretende abordar su relación con Caracas.
Los derechos humanos también tuvieron un capítulo específico. El vicepresidente afirmó que Colombia continuará defendiéndolos, pero cuestionó que puedan ser utilizados de manera selectiva dependiendo de las circunstancias políticas.
Restrepo sostuvo que los derechos humanos no deben convertirse, según sus palabras, en instrumentos para favorecer amigos o castigar adversarios. La declaración se produjo en una Asamblea General en la que varios gobiernos latinoamericanos y otras delegaciones han colocado precisamente la defensa de los derechos humanos en el centro de sus posiciones internacionales.
Fue entonces cuando apareció uno de los elementos más particulares del discurso: la crítica directa a Naciones Unidas. Restrepo afirmó que el Gobierno ha sido crítico de la organización y que no pretendía ocultar esas posiciones por el hecho de dirigirse a la Asamblea General.
La crítica, según el discurso, no obedecería a una animadversión contra Naciones Unidas, sino a razones políticas, institucionales y doctrinales. Restrepo cuestionó si la organización está respondiendo con suficiente eficacia a los problemas para los cuales fue creada.
El vicepresidente planteó además preguntas sobre el peso de la burocracia internacional. Entre ellas estuvo si algunas estructuras de Naciones Unidas se han vuelto excesivamente pesadas y si la organización mantiene la capacidad necesaria para responder a los desafíos actuales.
El planteamiento establece una tensión dentro del propio discurso. Colombia utiliza el principal escenario político del sistema multilateral para solicitar cooperación internacional, agradecer ayuda humanitaria y presentar sus prioridades, mientras el Gobierno cuestiona públicamente la eficacia de esa misma estructura.
La intervención también tuvo un componente económico. Restrepo presentó la denominada “Economía milagro” como otro de los pilares de la estrategia gubernamental y defendió un papel central de la iniciativa privada en la generación de crecimiento, empleo y oportunidades.
En ese punto hizo una invitación directa a los inversionistas internacionales. Pidió que “miren a Colombia” y destacó la ubicación geográfica del país, el acceso a dos océanos, las tierras productivas, los recursos energéticos y la biodiversidad como elementos para atraer capital extranjero.
La tecnología también apareció dentro de esa estrategia. Restrepo sostuvo que Colombia no quiere limitarse a observar la transformación tecnológica mundial y planteó la formación de jóvenes en áreas como inteligencia artificial, robótica y ciencia de datos.
La agenda económica presentada ante Naciones Unidas coincide con las prioridades que el Gobierno había anunciado para su política exterior: atraer comercio e inversión, fortalecer la seguridad, impulsar innovación y tecnología y reconstruir alianzas estratégicas.
La intervención de Restrepo también debe leerse junto con el acercamiento que la nueva administración ha desarrollado con Estados Unidos. En septiembre, el presidente De la Espriella recibió en Barranquilla al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en una reunión que incluyó asuntos de seguridad, narcotráfico, energía, infraestructura, tecnología y minerales críticos.
Así, el discurso ante Naciones Unidas reunió buena parte de los elementos que el Gobierno ha venido colocando en el centro de su política exterior: seguridad, lucha contra el narcotráfico, inversión, iniciativa privada, tecnología, defensa de los derechos humanos y alianzas internacionales.
Al mismo tiempo, la intervención dejó explícita una posición crítica frente al funcionamiento del sistema multilateral. No se trató, sin embargo, de un anuncio de retiro de Naciones Unidas: Colombia continúa participando en sus espacios y utilizando la Asamblea General como escenario diplomático.
La participación de Restrepo también tiene una dimensión institucional. Al no asistir el presidente, el vicepresidente asumió la representación del país en uno de los principales escenarios de la diplomacia mundial. La decisión convirtió su intervención en la primera presentación internacional de alto nivel de la administración de De la Espriella.
El discurso terminó con un llamado a los empresarios internacionales para invertir en Colombia y confiar en el país. La invitación resumió el componente económico de una intervención que, al mismo tiempo, buscó presentar una nueva orientación en seguridad y política exterior.
La frase final condensó ese mensaje: “Vengan a Colombia. Inviertan en Colombia. Crezcan y prosperen con Colombia. Crean en Colombia”. El Gobierno utilizó así la Asamblea General no solo para exponer sus posiciones sobre seguridad y asuntos internacionales, sino también como vitrina para promover al país ante potenciales inversionistas.
La intervención de Restrepo deja, en consecuencia, un primer retrato internacional del Gobierno de De la Espriella: una administración que reivindica la cooperación entre Estados, reclama mayor acción internacional contra el narcotráfico y busca atraer inversión, pero que simultáneamente cuestiona la eficacia, la burocracia y algunos fundamentos del sistema multilateral que representa Naciones Unidas.






