Los gobiernos de Colombia y Países Bajos presentaron oficialmente la hoja de ruta internacional surgida de la Primera Conferencia sobre la Transición hacia el Abandono de los Combustibles Fósiles (TAFF-1), realizada en Santa Marta en abril pasado, con el objetivo de acelerar la eliminación gradual, justa y ordenada de la dependencia mundial del carbón, el petróleo y el gas. El documento fue entregado a la presidencia de la COP30 como una contribución concreta a las futuras negociaciones climáticas internacionales sobre la transición energética.
La conferencia TAFF-1 reunió a representantes de 57 países y más de 1.500 participantes provenientes de gobiernos, organizaciones sociales, academia, sindicatos, comunidades indígenas, sector financiero y empresas, convirtiéndose en el primer foro internacional dedicado exclusivamente a diseñar mecanismos para abandonar progresivamente los combustibles fósiles.
El proceso fue impulsado conjuntamente por Colombia y Países Bajos bajo la premisa de construir una “coalición de los dispuestos”, es decir, un espacio de cooperación entre países que buscan avanzar más rápidamente en la transición energética, incluso ante las dificultades de alcanzar consensos universales dentro de las negociaciones climáticas tradicionales de Naciones Unidas.
La hoja de ruta presentada establece tres grandes ejes de trabajo: la reducción de la dependencia económica de los combustibles fósiles, la transformación simultánea de la oferta y la demanda energética, y el fortalecimiento de mecanismos internacionales de cooperación, financiación y transferencia tecnológica.
Uno de los principales resultados de TAFF-1 fue la creación de tres grupos de trabajo permanentes que deberán formular propuestas concretas para acelerar la transición energética global, incluyendo alternativas para economías altamente dependientes de la extracción de hidrocarburos, esquemas de financiamiento climático y mecanismos de protección social para trabajadores y comunidades afectadas.
La conferencia también acordó la conformación de un grupo internacional de coordinación integrado inicialmente por países como Colombia, Países Bajos, Irlanda, Tuvalu, Brasil, Dinamarca, Francia y Reino Unido, cuya misión será garantizar la continuidad política y técnica del proceso hasta la segunda conferencia prevista para 2027.
Otro de los anuncios destacados fue la creación del Panel Científico para la Transición Energética Global (SPGET, por sus siglas en inglés), concebido como un organismo asesor encargado de elaborar rutas compatibles con el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5 grados centígrados y de identificar barreras jurídicas, financieras y políticas para abandonar los combustibles fósiles.
El informe final de TAFF-1 también evidenció un creciente respaldo internacional a la creación de nuevos mecanismos multilaterales que permitan gestionar una eliminación gradual y equitativa de los combustibles fósiles. Según los organizadores, cerca del 80 % de los sectores participantes respaldaron algún tipo de instrumento internacional vinculante o coordinado para acelerar la transición energética global.
Durante la conferencia de Santa Marta, varios países presentaron avances concretos en la elaboración de hojas de ruta nacionales para reducir progresivamente su dependencia de los combustibles fósiles. Francia se convirtió en el primer país desarrollado en divulgar un plan específico, mientras que Colombia presentó un borrador de estrategia nacional enfocado en la transformación productiva, la diversificación económica y la justicia climática.
Los gobiernos de Colombia y Países Bajos señalaron que los resultados de TAFF-1 buscarán influir directamente en la agenda de la COP30, que se realizará en Brasil, y posteriormente en la COP31 y en el próximo Balance Global del Acuerdo de París. La segunda Conferencia sobre la Transición hacia el Abandono de los Combustibles Fósiles será organizada en 2027 por Irlanda y Vanuatu, con el objetivo de convertir las propuestas iniciales en compromisos y acciones concretas.






