Cruce de versiones por recursos del BID para el empalme: persisten dudas sobre el destino de los US$60 millones

Hasta el momento, el BID no ha divulgado un documento público que permita establecer con precisión la naturaleza jurídica de esos recursos, el convenio mediante el cual fueron asignados, el beneficiario formal de la cooperación ni los usos autorizados para su ejecución - Foto: Archivo/APK

Hasta el momento, el BID no ha divulgado un documento público que permita establecer con precisión la naturaleza jurídica de esos recursos, el convenio mediante el cual fueron asignados, el beneficiario formal de la cooperación ni los usos autorizados para su ejecución - Foto: Archivo/APK

Una controversia surgió en medio del proceso de empalme entre el Gobierno del presidente Gustavo Petro y la administración entrante de Abelardo De La Espriella, luego de que ambas partes ofrecieran versiones diferentes sobre el destino de US$60 millones asociados al Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

La discusión comenzó cuando el presidente electo anunció que el BID destinaría recursos de cooperación técnica no reembolsable para apoyar el proceso de transición entre gobiernos. Posteriormente, José Manuel Restrepo, coordinador del equipo de empalme, explicó que el dinero estaría orientado a fortalecer las capacidades técnicas del proceso mediante asistencia especializada, sistemas de información, auditorías y análisis del estado de las finanzas públicas.

Sin embargo, el presidente Gustavo Petro desmintió esa interpretación y aseguró que no existe una donación del BID destinada específicamente al empalme. Según el mandatario, los US$60 millones corresponden a recursos que ya hacían parte de programas previamente acordados entre Colombia y el organismo multilateral, por lo que no se trataría de un nuevo apoyo financiero para la transición presidencial.

La diferencia entre ambas versiones radica en el propósito de los recursos. Mientras el equipo del presidente electo sostiene que se trata de cooperación técnica para facilitar el empalme, el Gobierno saliente afirma que el dinero ya estaba comprometido para iniciativas institucionales del Estado colombiano y no constituye un fondo especial para la transición entre administraciones.

Hasta el momento, el BID no ha divulgado un documento público que permita establecer con precisión la naturaleza jurídica de esos recursos, el convenio mediante el cual fueron asignados, el beneficiario formal de la cooperación ni los usos autorizados para su ejecución. Esa ausencia de información ha impedido verificar cuál de las dos interpretaciones corresponde al alcance del apoyo financiero.

Más allá de la controversia, los procesos de empalme en Colombia sí generan costos administrativos y técnicos. Aunque no existe una partida presupuestal exclusiva para cada transición presidencial, las entidades públicas deben destinar personal, elaborar informes de gestión, consolidar bases de datos, actualizar inventarios, organizar archivos y atender decenas de reuniones con los equipos designados por el gobierno entrante.

En los empalmes recientes, como los realizados entre los gobiernos de Juan Manuel Santos e Iván Duque en 2018, y entre Iván Duque y Gustavo Petro en 2022, las actividades de transición fueron financiadas principalmente con recursos ordinarios de funcionamiento de las entidades públicas. Los equipos técnicos trabajaron con funcionarios ya vinculados al Estado y, en algunos casos, recibieron apoyo de organismos internacionales mediante asistencia técnica, sin que ello implicara necesariamente la creación de un presupuesto extraordinario para el empalme.

Organismos multilaterales como el BID, el Banco Mundial y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) han acompañado históricamente procesos de fortalecimiento institucional en distintos países de América Latina. Ese respaldo suele materializarse mediante cooperación técnica, asesorías especializadas, herramientas de gestión o intercambio de buenas prácticas, dependiendo del convenio suscrito con cada gobierno.

Mientras no exista un pronunciamiento oficial del BID que detalle el alcance de los US$60 millones mencionados por ambas administraciones, continuará la incertidumbre sobre si esos recursos corresponden a una nueva cooperación técnica para el empalme o si hacen parte de programas previamente aprobados para el Estado colombiano. Entretanto, el proceso de transición sigue desarrollándose mediante las mesas técnicas conformadas por los equipos del Gobierno saliente y del presidente electo.

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