La etapa de James Rodríguez en el Minnesota United llegó oficialmente a su fin este 21 de julio, luego de que el club estadounidense anunciara que no ejercería la opción para extender su contrato hasta finales de 2026. La decisión convirtió al capitán de la selección Colombia en agente libre y puso punto final a un paso por la Major League Soccer (MLS) que estuvo lejos de cumplir las expectativas generadas por su llegada y que terminó coincidiendo con un intenso debate sobre su rendimiento durante el Mundial de 2026.
El mediocampista colombiano había sido presentado por Minnesota el 6 de febrero de 2026 con un contrato inicialmente pactado hasta junio, acompañado de una cláusula que permitía al club ampliar unilateralmente su permanencia hasta diciembre. La operación respondía al objetivo de brindarle continuidad competitiva antes de disputar la Copa del Mundo con la selección Colombia.
Sin embargo, su paso por la MLS estuvo condicionado por varios factores. James debió esperar la resolución de trámites migratorios para debutar, sufrió inconvenientes físicos durante las primeras semanas y posteriormente no logró consolidarse como titular indiscutible bajo la dirección técnica de Cameron Knowles. Su producción deportiva tampoco alcanzó el impacto esperado para un futbolista de su trayectoria y experiencia internacional.
En mayo, el colombiano dejó la concentración del Minnesota United con autorización del club para incorporarse anticipadamente a la preparación de la selección Colombia de cara al Mundial. Finalizada la participación del combinado nacional, la dirigencia estadounidense decidió no activar la extensión del contrato y oficializó su despedida el 21 de julio mediante un breve mensaje en redes sociales: “Thank you for everything, James” y “Once a Loon, Always a Loon”.
Aunque la salida fue presentada como la conclusión natural de un contrato temporal, coincidió con un momento especialmente complejo para el futbolista. Durante el Mundial de 2026, James fue objeto de numerosas críticas debido a los registros físicos publicados por la FIFA, que evidenciaron una disminución en su velocidad máxima respecto a otros jugadores del torneo.
Los datos oficiales situaron a James Rodríguez entre los futbolistas con las velocidades máximas más bajas del campeonato. Según esas estadísticas, registró 23,1 kilómetros por hora frente a Suiza, 23,5 kilómetros por hora ante Ghana y 24,2 kilómetros por hora contra República Democrática del Congo, tres de los cinco registros más bajos del Mundial entre los jugadores con participación significativa.
Las cifras alimentaron un debate sobre su condición física y su capacidad para responder a las exigencias del fútbol moderno. Analistas deportivos señalaron que la preocupación no se limitaba a la velocidad punta, sino también a la intensidad de sus desplazamientos, la presión sobre el rival y la recuperación defensiva durante los encuentros disputados por Colombia en la Copa del Mundo.
Las críticas a Rodríguez crecieron tras la difusión de videos en redes sociales que recopilaban acciones del volante durante el torneo, en las que se le observaba con dificultades para seguir transiciones rápidas o incorporarse a la presión colectiva. Esas imágenes fueron utilizadas por algunos comentaristas para cuestionar si el capitán colombiano mantiene las condiciones físicas necesarias para competir al máximo nivel internacional.
A esas observaciones se sumaron declaraciones de figuras del fútbol internacional. El exjugador y exasistente técnico del Everton, Duncan Ferguson, aseguró que le sorprendía que James continuara actuando en la élite debido a sus limitaciones físicas, aunque al mismo tiempo reconoció que conserva una calidad técnica sobresaliente y una visión de juego que pocos futbolistas poseen.
No obstante, defensores del mediocampista recordaron que el estilo de juego de James nunca ha dependido de la velocidad. A lo largo de su carrera ha construido su prestigio gracias a su capacidad para organizar el juego, filtrar pases, interpretar los espacios y generar oportunidades de gol, atributos que, según sus partidarios, no pueden medirse únicamente a partir de los registros físicos del torneo.
La finalización de su vínculo con Minnesota United y las críticas surgidas tras el Mundial han abierto interrogantes sobre el siguiente paso en la carrera del colombiano. Convertido nuevamente en agente libre, James podrá negociar con cualquier club mientras intenta recuperar continuidad y demostrar que todavía puede competir al máximo nivel pese a los cuestionamientos surgidos durante la cita mundialista.
Con 35 años y una trayectoria que incluye pasos por clubes como Porto, Mónaco, Real Madrid, Bayern Múnich y Everton, James Rodríguez afronta uno de los momentos más exigentes de su carrera deportiva. Su salida de Minnesota no solo cierra un breve capítulo en la MLS, sino que también refleja el desafío que enfrenta para responder a las dudas sobre su rendimiento físico y definir cuál será el destino desde el que buscará prolongar su carrera profesional.






