Lina Garrido llega al ICA: una opositora de Petro frente al reto de definir el rumbo del campo colombiano

Uno de los debates en los que su gestión será observada es el relacionado con la reforma agraria del gobierno Petro. La administración saliente impulsó la compra y entrega de tierras como una estrategia para reducir la concentración de la propiedad rural y fortalecer la economía campesina. Sectores opositores, entre ellos dirigentes cercanos a Garrido, han cuestionado algunos aspectos de ese modelo y han insistido en que el desarrollo del campo debe estar acompañado de infraestructura, crédito, asistencia técnica y oportunidades de mercado - Foto: Cambio Radical

Uno de los debates en los que su gestión será observada es el relacionado con la reforma agraria del gobierno Petro. La administración saliente impulsó la compra y entrega de tierras como una estrategia para reducir la concentración de la propiedad rural y fortalecer la economía campesina. Sectores opositores, entre ellos dirigentes cercanos a Garrido, han cuestionado algunos aspectos de ese modelo y han insistido en que el desarrollo del campo debe estar acompañado de infraestructura, crédito, asistencia técnica y oportunidades de mercado - Foto: Cambio Radical

El nombramiento de Lina María Garrido como directora del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) la ubica al frente de una de las entidades técnicas más importantes para el sector rural colombiano. Su llegada representa también un giro político, pues pasa del escenario de oposición en el Congreso a dirigir un organismo clave en sanidad agropecuaria, productividad, comercio exterior y acompañamiento al campo.

Garrido construyó su carrera política en Arauca, departamento del que es oriunda y donde consolidó su trayectoria como dirigente regional. Antes de llegar al Congreso fue concejal del municipio de Arauca y posteriormente alcanzó una curul en la Cámara de Representantes para el periodo 2022-2026, avalada por Cambio Radical. Desde esa posición se convirtió en una de las voces críticas del gobierno de Gustavo Petro.

Durante su paso por la Cámara, Garrido tuvo un papel visible dentro de la oposición al Ejecutivo. Uno de los momentos que aumentó su reconocimiento nacional fue su intervención como vocera de la oposición durante la instalación del Congreso, cuando cuestionó el balance presentado por el presidente Petro y defendió una visión política contraria a las reformas impulsadas por el Gobierno.

Su llegada al ICA está marcada por esa trayectoria de oposición, especialmente frente a las políticas rurales del gobierno saliente. Aunque no ha planteado una propuesta detallada sobre todos los componentes de la política agropecuaria, sus posiciones públicas se han acercado a una visión que prioriza la productividad, la inversión, la seguridad jurídica para los propietarios rurales y el fortalecimiento de las cadenas productivas.

Uno de los debates en los que su gestión será observada es el relacionado con la reforma agraria del gobierno Petro. La administración saliente impulsó la compra y entrega de tierras como una estrategia para reducir la concentración de la propiedad rural y fortalecer la economía campesina. Sectores opositores, entre ellos dirigentes cercanos a Garrido, han cuestionado algunos aspectos de ese modelo y han insistido en que el desarrollo del campo debe estar acompañado de infraestructura, crédito, asistencia técnica y oportunidades de mercado.

Otro punto de atención serán las Áreas de Protección para la Producción de Alimentos (APPA), una de las figuras impulsadas por el gobierno Petro para proteger zonas estratégicas destinadas a la producción agrícola. Aunque el ICA no define directamente estas áreas, sus decisiones sobre sanidad, certificaciones y productividad estarán relacionadas con el debate sobre el futuro del ordenamiento rural y la relación entre pequeños productores, propietarios y agroindustria.

Por su perfil político, algunos sectores anticipan que Garrido podría representar una visión más cercana a los productores organizados y al sector empresarial del agro. Sus críticos podrían advertir que una política enfocada en competitividad y exportaciones puede terminar beneficiando principalmente a medianos y grandes productores. Sin embargo, sus defensores argumentan que fortalecer la productividad también puede favorecer a campesinos si está acompañado de acceso a tecnología, mercados y asistencia estatal.

El reto de Garrido será demostrar que el ICA puede tener una agenda que incluya a los pequeños productores, quienes enfrentan mayores dificultades para cumplir requisitos sanitarios, acceder a certificaciones y participar en mercados nacionales e internacionales. La entidad tiene un papel clave en la reducción de brechas entre productores, especialmente en regiones apartadas como Arauca y otros territorios rurales.

Además de los debates políticos, Garrido tendrá que administrar una institución con desafíos técnicos: mantener el estatus sanitario del país, responder a emergencias por enfermedades animales y plagas agrícolas, fortalecer los controles de importación y garantizar los estándares necesarios para las exportaciones agropecuarias. Sus decisiones tendrán impacto directo en sectores como ganadería, agricultura, pesca y comercio rural.

Su nombramiento refleja una característica del gobierno entrante de Abelardo de la Espriella: la incorporación de figuras que tuvieron protagonismo durante la campaña o que representaron sectores críticos del gobierno Petro. En el caso de Garrido, el desafío será transformar su papel como opositora política en una gestión institucional que responda a todos los actores del campo colombiano, desde los pequeños campesinos hasta los grandes productores.

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