Claudia Patricia Benavides Salazar fue designada como ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación del Gobierno entrante de Abelardo de la Espriella. Su nombramiento completó la conformación del gabinete y llevó al Ministerio de Ciencia a una profesional con trayectoria en innovación, emprendimiento y desarrollo empresarial.
Benavides es ingeniera industrial y cuenta con estudios de maestría en Creatividad e Innovación en las Organizaciones y doctorado en Competitividad Empresarial y Desarrollo Económico. Su formación se ha concentrado en el análisis de la innovación, la productividad y la sostenibilidad, áreas que han marcado buena parte de su trayectoria profesional.
Uno de los principales antecedentes de la futura ministra es su trabajo como directora ejecutiva de la Corporación Incubadora y Aceleradora de Empresas de Base Tecnológica de Manizales, conocida como Incubar Manizales. Desde esa organización ha participado en el acompañamiento de emprendimientos y empresas vinculadas con la tecnología, la innovación y el desarrollo productivo.
Su experiencia también incluye actividades relacionadas con la articulación entre universidades, empresas y entidades públicas. Durante su trayectoria ha trabajado en la promoción de proyectos empresariales y en la creación de condiciones para que las ideas innovadoras puedan convertirse en iniciativas sostenibles y con impacto económico.
La designación de Benavides se produjo luego de una convocatoria digital denominada “cazatalentos”, promovida por el equipo del presidente electo. Según la información divulgada sobre el proceso, la convocatoria recibió más de 300.000 postulaciones, y su selección fue presentada como parte de la búsqueda de perfiles técnicos y externos a las estructuras políticas tradicionales.
El nombramiento llamó la atención porque Benavides no proviene de la política nacional ni había ocupado previamente un ministerio. Su perfil está más relacionado con la gestión de innovación, el emprendimiento y el fortalecimiento de ecosistemas tecnológicos, una experiencia que podría influir en las prioridades de su futura administración.
Al frente de Minciencias tendrá el desafío de definir una política que articule la investigación científica con el desarrollo tecnológico y las necesidades productivas del país. Entre los retos estará fortalecer la financiación de proyectos, ampliar la formación de investigadores y promover la transferencia de conocimiento desde las universidades y los centros de investigación hacia los sectores económicos y las comunidades.
Su experiencia en incubación y aceleración de empresas podría dar mayor relevancia a la innovación aplicada, el emprendimiento tecnológico y la relación entre ciencia y sector productivo. Sin embargo, uno de los principales interrogantes será cómo equilibrará esa visión con el apoyo a la investigación básica, que no siempre produce resultados comerciales inmediatos, pero es fundamental para el desarrollo científico de largo plazo.
La futura ministra también llegará a una cartera que deberá responder a los debates sobre el presupuesto destinado a la ciencia, la continuidad de los programas de formación avanzada y las oportunidades para jóvenes investigadores. La capacidad de convertir el conocimiento en soluciones para sectores como la salud, la agricultura, la energía y la protección ambiental será otro de los desafíos de su gestión.
La llegada de Claudia Benavides representa la incorporación de un perfil técnico y regional al gabinete del Gobierno entrante. Su trayectoria en Manizales y en el ecosistema de innovación del Eje Cafetero podría aportar una perspectiva distinta a la política nacional de ciencia, aunque el alcance de su gestión dependerá de las prioridades que defina el nuevo Gobierno y de los recursos disponibles para fortalecer la investigación y el desarrollo tecnológico.





