Nuevo balance: 181 muertos, 1.310 heridos y una emergencia que se extiende por varias regiones

El departamento donde se produjo el epicentro afrontaba una situación especialmente compleja. La gobernadora Nubia Córdoba-Curi reportó 13 fallecidos, 131 lesionados y más de 3.500 personas afectadas, además de cinco desaparecidos al cierre del 10 de agosto - Foto: X/@Afromedios

El departamento donde se produjo el epicentro afrontaba una situación especialmente compleja. La gobernadora Nubia Córdoba-Curi reportó 13 fallecidos, 131 lesionados y más de 3.500 personas afectadas, además de cinco desaparecidos al cierre del 10 de agosto - Foto: X/@Afromedios

Balance nacional

El terremoto de magnitud 7,4 ocurrido a las 7:34 de la mañana del 10 de agosto dejó, según el más reciente balance de Asocapitales, 181 personas fallecidas y 1.310 heridas. La cifra corresponde a un corte posterior al primer día de la emergencia y refleja que el número de víctimas fue aumentando durante las horas posteriores al movimiento.

El epicentro fue localizado en las inmediaciones de San José del Palmar, Chocó, mientras que la profundidad reportada por la fuente fue de aproximadamente 103 kilómetros. La combinación de magnitud, profundidad y ubicación permitió que el movimiento fuera percibido con fuerza en una amplia zona del occidente y centro del país.

La distribución de las víctimas muestra que la emergencia no se concentró exclusivamente alrededor del epicentro. El balance citado por El Espectador registra 95 fallecidos en Cali, 72 en Pereira, nueve en Quibdó y cinco en Manizales, una distribución que evidencia la extensión territorial de los efectos del terremoto.

Pereira

Pereira aparece como uno de los principales focos de la tragedia. El balance municipal citado por el medio registra 73 fallecidos, 37 desaparecidos, 15 personas atrapadas y 243 rescatadas. También se contabilizaron 66 edificaciones con colapso total y otras 26 con colapso parcial.

La dimensión de la emergencia obligó a reforzar las labores de búsqueda y rescate en la capital de Risaralda. Al operativo se incorporaron centenares de rescatistas, incluidos equipos especializados y unidades acompañadas por perros entrenados para localizar personas entre los escombros.

La situación de Pereira resulta particularmente relevante porque la ciudad fue uno de los territorios más afectados pese a encontrarse a una distancia considerable del epicentro. El caso vuelve a poner sobre la mesa el papel que tienen las características de las construcciones y del terreno en la distribución de los daños.

Cali

En Cali, el balance con corte a las 6:30 de la mañana del 11 de agosto era de 95 fallecidos y 949 heridos, de acuerdo con la información citada por El Espectador. También había 239 personas reportadas como atrapadas y 86 que habían sido rescatadas.

La capital del Valle del Cauca registraba además 45 estructuras con colapso total o parcial y otras 93 edificaciones y viviendas con diferentes daños en su infraestructura. El impacto llevó a desplegar un amplio dispositivo de atención y seguridad.

La emergencia también tuvo consecuencias sobre la actividad cotidiana de la ciudad. El artículo reporta la presencia de 1.000 integrantes de la fuerza pública después de que se conocieran denuncias de saqueos, mientras las clases en instituciones educativas oficiales fueron suspendidas durante el 11 y el 12 de agosto.

Entre las historias de rescate se encuentra la de Carlos Esteban Rebolledo, de 35 años, quien permanecía atrapado en una estructura y fue rescatado durante la madrugada por integrantes del equipo de Bomberos de Bogotá desplazado a Cali.

Chocó

El departamento donde se produjo el epicentro afrontaba una situación especialmente compleja. La gobernadora Nubia Córdoba-Curi reportó 13 fallecidos, 131 lesionados y más de 3.500 personas afectadas, además de cinco desaparecidos al cierre del 10 de agosto.

La respuesta en Chocó enfrentó dificultades adicionales por las condiciones de comunicación, infraestructura y capacidad hospitalaria. Algunos heridos tuvieron que ser trasladados hacia Medellín, mientras las autoridades departamentales coordinaban la atención con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres y otras entidades.

El terremoto también puso de manifiesto las dificultades logísticas de llevar asistencia hasta las zonas más afectadas. En este contexto, la llegada de personal médico, medicamentos, equipos de rescate y otros suministros se convirtió en una prioridad para las autoridades.

Valle del Cauca

La emergencia tuvo una dimensión departamental más amplia que la registrada exclusivamente en Cali. La gobernadora Dilian Francisca Toro reportó 38 fallecidos en el Valle del Cauca hasta la noche del 10 de agosto, incluidos cuatro menores que se encontraban en un colegio.

Entre los municipios con afectaciones aparece Argelia, donde el hospital sufrió un derrumbe, situación que llevó a solicitar hospitales de campaña. En Buenaventura también se reportaron numerosos puntos con derrumbes y comenzó el traslado de medicamentos, carpas e insumos.

El escenario vial complicó todavía más la respuesta. Los daños, desprendimientos y deslizamientos registrados en diferentes corredores dificultaron el desplazamiento de equipos de emergencia y la llegada de ayuda a las zonas afectadas.

Antioquia

Antioquia registraba una víctima mortal y 12 personas lesionadas, pero el departamento también apareció como uno de los principales territorios de apoyo a la emergencia. El balance citado contabilizaba afectaciones en 697 viviendas, 122 instituciones educativas y 19 centros hospitalarios.

Desde Antioquia fueron enviados 136 integrantes de equipos de respuesta y tres perros especializados en búsqueda y rescate para colaborar especialmente con las operaciones que se desarrollaban en Chocó. El departamento se convirtió así en uno de los principales puntos de soporte para la atención de la emergencia.

Vías y aeropuertos

El terremoto también produjo una emergencia sobre la infraestructura de transporte. Los reportes citados de Invías y la ANI señalaban afectaciones principalmente en Valle del Cauca, el Eje Cafetero y Tolima, con desprendimientos de rocas, deslizamientos y cierres o restricciones en distintos corredores.

Entre los corredores comprometidos aparecían la vía Cali-Loboguerrero, la conexión entre Buga y Buenaventura y sectores del corredor Armenia-Pereira-Manizales. Estas afectaciones tenían una importancia adicional porque podían dificultar tanto el desplazamiento de los equipos de rescate como el traslado de heridos.

La infraestructura aeroportuaria también resultó afectada. Según el balance de El Espectador, los aeropuertos de Quibdó, Manizales, Pereira y Armenia permanecían sin operación comercial al momento de la actualización. Esto representaba un obstáculo adicional para la movilización de ayuda y personas.

Réplicas y respuesta nacional

La actividad sísmica no terminó con el terremoto principal. Durante las horas posteriores se registró una secuencia de réplicas y el número fue aumentando rápidamente. El seguimiento de El Espectador señalaba 96 réplicas hasta las 8:30 de la mañana del 11 de agosto, con una de ellas como la mayor, de magnitud 4,8.

La respuesta nacional también escaló durante la emergencia. El Gobierno declaró una situación de desastre de carácter nacional y desplegó funcionarios, organismos de socorro y equipos especializados hacia los principales puntos afectados. El presidente y miembros del gabinete tenían previsto instalar puestos de mando y coordinar directamente las operaciones en el Eje Cafetero.

El balance, sin embargo, debe leerse como una fotografía de un momento determinado, no como una cifra definitiva. Las autoridades continuaban buscando personas, verificando reportes de desaparecidos y evaluando estructuras, por lo que tanto el número de víctimas como el inventario de daños podía cambiar durante las siguientes horas.

La magnitud de la tragedia queda finalmente reflejada en la combinación de víctimas, infraestructura destruida, vías afectadas, hospitales comprometidos y una extensa operación de rescate que involucró a varias regiones del país. El terremoto tuvo epicentro en Chocó, pero sus consecuencias se extendieron mucho más allá del departamento, con Cali y Pereira como los principales escenarios urbanos de la emergencia según el balance citado por El Espectador.

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