El terremoto de magnitud 7,4 registrado este lunes 10 de agosto dejó un balance preliminar de 132 personas fallecidas y más de 570 heridas, según el Reporte de Situación No. 6 de la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales, Asocapitales. El corte corresponde a la tarde del lunes y las cifras permanecen sujetas a cambios mientras avanzan las evaluaciones de daños y necesidades. Por el momento cinco capitales departamentales permanecen en alerta roja.
De las 132 víctimas mortales contabilizadas en el balance nacional, 87 corresponden a ciudades capitales. Las afectaciones más severas se concentran en cinco de las 32 capitales del país: Pereira, Cali, Quibdó, Manizales y Armenia, todas declaradas en alerta roja por la magnitud de la emergencia.
Pereira presenta el mayor número de fallecidos entre las capitales, con 60 víctimas. La ciudad también reporta 16 personas atrapadas en el sistema de cable, dos edificios colapsados y 15 puntos críticos donde continuaban las labores de rescate. La emergencia llevó además a la Administración a establecer un toque de queda excepcional.
Uno de los hechos más graves en Pereira ocurrió en el aeropuerto Matecaña, cuya operación permanece suspendida por daños estructurales en la cubierta de la terminal. Tres personas murieron por el desprendimiento de esa estructura. También se reportan 20 viviendas con afectaciones parciales o totales y daños importantes en la infraestructura sanitaria.
En Cali, el balance preliminar registra 15 muertos y 380 heridos, la cifra más alta de lesionados entre las capitales. La ciudad contabiliza además 20 estructuras colapsadas con personas atrapadas, tres vías afectadas y diez hospitales inhabilitados, una situación que ejerce una presión extraordinaria sobre la red de atención de emergencias.
Entre los daños registrados en Cali se encuentra el colapso total del motel Molino Rojo, ubicado en la Autopista Suroriental. También hubo caída de fachadas en el centro y en las Canchas Panamericanas, daños en edificaciones que están siendo inspeccionadas con drones, afectaciones en estaciones e infraestructura del MIO y una fuga de gas que ya fue controlada.
El Hospital Universitario del Valle se encuentra entre los puntos críticos de la emergencia sanitaria en Cali. El impacto sobre la infraestructura hospitalaria se produce mientras cientos de lesionados requieren atención y la ciudad enfrenta la inhabilitación de diez hospitales, lo que obliga a redistribuir pacientes y capacidades médicas.
En Quibdó, capital del departamento donde se localizó el epicentro, el balance de Asocapitales registra ocho fallecidos y 36 heridos. Además, seis personas permanecían atrapadas en una edificación del barrio Medrano y cuatro menores estaban desaparecidos tras el colapso de un bloque de la Institución Educativa Carrasquilla.
La capital chocoana también registra 40 viviendas destruidas y daños en al menos cinco edificaciones relevantes. Entre las estructuras afectadas aparecen la Universidad Tecnológica del Chocó, donde colapsaron escaleras y había reportes de personas atrapadas, la Universidad Claretiana, el aeropuerto y la propia Institución Educativa Carrasquilla.
Manizales contabiliza cuatro fallecidos, 17 edificios destruidos y otros 19 parcialmente colapsados. La emergencia incluyó tres incendios estructurales y daños en lugares de especial importancia patrimonial y educativa, entre ellos una torre de la Catedral Basílica Metropolitana, instalaciones de la Universidad Nacional y fachadas del centro histórico.
En Armenia, aunque no se reportaban fallecidos en el corte de Asocapitales, sí se contabilizaban 67 personas heridas, cinco edificios colapsados y 40 afectaciones estructurales. El aeropuerto El Edén sufrió daños en la torre de control y en la pista, mientras también se registraron afectaciones en la infraestructura del acueducto.
La emergencia también compromete la conectividad aérea nacional. Siete aeropuertos —Pereira, Manizales, Cali, Quibdó, Armenia, Cartago y Buenaventura— tenían suspendida su operación por daños relacionados con el terremoto. El reporte también señala afectaciones en acueductos, energía, telecomunicaciones, transporte e infraestructura educativa.
El impacto no se limita a las cinco ciudades en alerta roja. Popayán permanece en nivel medio de alerta, con interrupciones del servicio de energía y afectaciones en otros servicios, mientras las autoridades continúan levantando información. El reporte muestra así una emergencia que se extiende por buena parte del centro y occidente del país.
La respuesta comenzó a articularse entre las capitales menos afectadas y los territorios golpeados. Bogotá puso a disposición 100 integrantes de sus cuerpos de rescate y anunció el envío de ingenieros estructurales del IDIGER hacia Pereira, Cali y Quibdó. Medellín, que hasta el corte no registraba afectaciones graves, también mantiene activos sus protocolos para apoyar a otras ciudades.
El balance de Asocapitales confirma que la emergencia es multidimensional: además de las pérdidas humanas, involucra hospitales, viviendas, edificios públicos y privados, aeropuertos, vías, transporte, acueductos, energía, telecomunicaciones, universidades y bienes patrimoniales. Por eso, las cifras conocidas hasta ahora no constituyen todavía un balance definitivo de la magnitud del desastre.
El dato central del reporte es, por ahora, 132 fallecidos, más de 570 heridos y 86 edificios colapsados, con cinco capitales en alerta roja. Sin embargo, Asocapitales advierte que las cifras son preliminares y que las Evaluaciones de Daños y Necesidades continuaban en curso, por lo que el número de víctimas y la extensión de los daños podrían aumentar durante las siguientes horas.






