El terremoto del 10 de agosto obligó a suspender la edición número 30 del Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, que estaba preparada para recibir a más de 2.000 artistas y una amplia representación de las tradiciones culturales del Pacífico. La decisión dejó en pausa uno de los principales acontecimientos culturales de Cali, pero permitió redirigir parte de la infraestructura ya instalada hacia la atención de la emergencia.
La organización había dispuesto en la Ciudadela Petronio 59 cocinas tradicionales, 24 puestos de mecatos, dulces y refrescos, 45 de bebidas autóctonas, 41 de estética del Pacífico y 24 de artesanías. Esa capacidad logística será aprovechada ahora para una finalidad completamente distinta: recibir y organizar ayudas destinadas a las personas afectadas por el terremoto.
La Ciudadela Petronio, ubicada en la Unidad Deportiva Alberto Galindo, fue definida por la Alcaldía como centro de acopio y punto de atención para damnificados y rescatistas. El comunicado oficial indicó que la operación iniciará el 12 de agosto a las 8:00 a. m.
Los elementos recolectados serán enviados a las zonas más afectadas de Chocó, Risaralda, Quindío, Caldas y Valle del Cauca. De esta manera, la Ciudadela no funcionará únicamente como un centro de recepción para damnificados de Cali, sino como un punto de apoyo logístico para distintos territorios golpeados por el sismo.
Para quienes quieran colaborar, la Alcaldía ha llamado a entregar alimentos no perecederos y elementos destinados a atender las necesidades de las familias afectadas. Entre los suministros que se han solicitado en los puntos de acopio de la ciudad aparecen también artículos de primeros auxilios, elementos de protección y herramientas para apoyar las labores de rescate.
Entre las herramientas requeridas se encuentran palas, picas, guantes de construcción, cascos, linternas con pilas, gafas de protección, bolsas grandes y costales. La recomendación para los ciudadanos es priorizar elementos útiles para las necesidades identificadas por las autoridades y evitar entregar productos que puedan dificultar la clasificación y distribución de la ayuda.
La Ciudadela Petronio se suma así a otros puntos de recepción habilitados en Cali. La Alcaldía también ha informado de centros de acopio en lugares como la Plazoleta Jairo Varela y la Escuela Nacional del Deporte, lo que permite distribuir la recepción de donaciones en diferentes sectores de la ciudad.
El uso humanitario de la Ciudadela adquiere especial relevancia porque el festival estaba diseñado para concentrar durante varios días a miles de personas, artistas, cocineros, artesanos y portadores de tradición. Esa infraestructura, que normalmente sirve para organizar un enorme encuentro cultural, puede ahora ser utilizada para almacenar, clasificar y canalizar suministros hacia los territorios donde se requieren con mayor urgencia.
La emergencia también cambia el significado del propio festival. El Petronio es una celebración de las culturas del Pacífico y el terremoto golpeó con especial fuerza a esa región. Que el escenario preparado para celebrar sus expresiones culturales se convierta temporalmente en un punto de solidaridad con las comunidades afectadas representa una conexión directa entre la identidad del festival y la respuesta ante la tragedia.
Antes del terremoto, además, Cali afrontaba otra presión sobre sus espacios institucionales por la llegada del nuevo Gobierno nacional. La antigua sede de la Fundación para la Educación Superior (FES) había sido puesta a disposición para las actividades presidenciales del nuevo mandatario, dentro del proceso de adecuación de sedes regionales de la Presidencia. Esa reorganización de espacios adquirió una dimensión distinta cuando la ciudad tuvo que concentrar recursos e infraestructura en la emergencia.
Ahora, la prioridad es otra. La Alcaldía sostiene que su capacidad institucional está enfocada en proteger la vida, atender a las familias afectadas y apoyar a quienes trabajan en las labores de rescate. La Ciudadela Petronio representa, en ese sentido, una infraestructura que cambia temporalmente de función: de escenario cultural a nodo de ayuda humanitaria.
La suspensión del festival no tiene todavía una nueva fecha definida. Mientras se evalúa cuándo será posible retomar la celebración, la Ciudadela permanecerá vinculada a la respuesta a la emergencia. El espacio que estaba preparado para reunir al Pacífico alrededor de su música, gastronomía y tradiciones ahora reúne alimentos, herramientas y suministros para ayudar a levantar a las comunidades afectadas.





