La Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) confirmó la salida de Andrés Camilo Pardo Jiménez, quien renunció a la Vicepresidencia de Gestión Corporativa apenas 24 horas después de haber sido nombrado.
Pardo había llegado a la entidad por decisión de Ricardo Ayerbe, presidente de la ANI y funcionario designado por el gobierno de Abelardo De La Espriella.
Su breve paso por el cargo quedó marcado por los cuestionamientos de sectores que señalaron una presunta cercanía con el gobierno saliente de Gustavo Petro, particularmente con el exministro de Salud Guillermo Alfonso Jaramillo.
La Agencia informo que “aceptó la renuncia presentada por el señor Andrés Camilo Pardo Jiménez” a la Vicepresidencia de Gestión Corporativa.
Pardo, por su parte, confirmó que declinaría el cargo, aunque no explicó públicamente las razones de su decisión. Ante la llegada del nuevo Gobierno, se limitó a expresar: “Espero que le vaya muy bien”.
A los cuestionamientos se sumó otro elemento relacionado con su entorno familiar. Su esposa, Íngrid Paola Ortiz, fue nombrada como notaria 74 de Bogotá el pasado 5 de agosto, último día del gobierno de Petro, según la información citada.
La designación de Ortiz fue firmada por el entonces presidente Gustavo Petro y por la ministra de Justicia encargada, Cielo Rusinque. Ese nombramiento fue mencionado como otro elemento que alimentó las dudas sobre la cercanía de Pardo con la administración saliente.
No obstante, la información disponible no establece que el nombramiento de Ortiz haya sido una contraprestación ni que Pardo hubiera intervenido en esa decisión. Se trata, en este caso, de un elemento utilizado para contextualizar los cuestionamientos que rodearon su llegada a la ANI.
El episodio tampoco sería aislado dentro de los primeros movimientos del nuevo Gobierno. El texto sitúa la salida de Pardo junto a otros nombramientos que se han caído después de cuestionamientos similares sobre supuestas cercanías con la administración Petro.
Entre esos casos aparecen Carlos Sepúlveda, cuya designación en el Departamento Nacional de Planeación fue cuestionada, y Magda Yolima Amaya, quien había sido designada secretaria general del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.
La sucesión de estos episodios evidencia las fricciones que persisten durante el cambio de administración, particularmente alrededor de los perfiles escogidos para ocupar cargos estratégicos y de la relación que algunos de ellos hayan podido tener con el gobierno anterior.
En la ANI, la salida tiene además una dimensión administrativa. La Vicepresidencia de Gestión Corporativa concentra funciones sensibles como los nombramientos internos y el manejo presupuestal, por lo que su vacancia temporal ocurre en un momento de alta exigencia para la entidad.
La Agencia afronta además las tareas relacionadas con la emergencia provocada por el terremoto que afectó al suroccidente del país. Entre sus responsabilidades está la evaluación de daños en corredores viales y la coordinación de recursos para atender las afectaciones de infraestructura.
Por ahora, la ANI informó que anunciará al nuevo responsable de Gestión Corporativa una vez cumpla los lineamientos definidos por el Gobierno de De La Espriella. Mientras tanto, el episodio deja una pregunta política de fondo sobre los criterios que está utilizando la nueva administración para revisar sus propios nombramientos y sobre cuánto pesará la cercanía con el gobierno anterior en la conformación de su equipo.






