El reversazo al capellán de Palacio: las demandas que terminaron sacando a Londoño de cinco universidades

Londoño había sido designado mediante el Decreto 1310 del 25 de agosto como representante presidencial ante los Consejos Superiores Universitarios de la Universidad Nacional, la Universidad Pedagógica Nacional, la Universidad de Antioquia, la Universidad del Valle y la Universidad del Atlántico. Eran cinco de las principales instituciones públicas de educación superior del país -Foto: Redes Sociales

Londoño había sido designado mediante el Decreto 1310 del 25 de agosto como representante presidencial ante los Consejos Superiores Universitarios de la Universidad Nacional, la Universidad Pedagógica Nacional, la Universidad de Antioquia, la Universidad del Valle y la Universidad del Atlántico. Eran cinco de las principales instituciones públicas de educación superior del país -Foto: Redes Sociales

La designación del sacerdote Rodolfo Andrés Londoño de la Espriella como representante del presidente Abelardo de la Espriella en cinco universidades públicas duró apenas 15 días. Aunque el cambio se produjo el 9 de septiembre, solo fue conocido públicamente el 30 de ese mes, cuando la representante a la Cámara Isabel Vera reveló que el Gobierno había dejado sin efecto el nombramiento.

Londoño había sido designado mediante el Decreto 1310 del 25 de agosto como representante presidencial ante los Consejos Superiores Universitarios de la Universidad Nacional, la Universidad Pedagógica Nacional, la Universidad de Antioquia, la Universidad del Valle y la Universidad del Atlántico. Eran cinco de las principales instituciones públicas de educación superior del país.

El sacerdote, además de ser abogado, ocupaba el cargo de capellán de la Casa de Nariño y había adquirido visibilidad dentro del nuevo Gobierno. Su designación lo habría llevado desde una función de acompañamiento espiritual del presidente y de los funcionarios a participar en los máximos órganos de dirección de cinco universidades públicas.

La reversa quedó consignada en el Decreto 1371 del 9 de septiembre de 2026, firmado por la entonces ministra de Educación, Viviane Morales. El documento terminó las designaciones anteriores y estableció nuevos representantes presidenciales para esas instituciones.

El dato que convirtió la decisión en noticia el 30 de septiembre fue que la salida de Londoño se produjo mientras estaban en curso dos procesos de nulidad electoral contra su nombramiento. Las acciones habían sido promovidas ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca por las representantes a la Cámara Laura Isabel Vera Zapata e Laura Daniela Beltrán Palomares, ambas del Pacto Histórico.

Vera hizo pública la reversa a través de sus redes sociales y recordó que, junto con Beltrán, había acudido a la justicia para cuestionar la designación. La congresista anunció además que vigilaría el nuevo nombramiento efectuado por el Gobierno.

Las demandas planteaban, entre otros argumentos, que Londoño no acreditaría las condiciones exigidas para representar al presidente en los Consejos Superiores Universitarios. Las congresistas cuestionaron específicamente el cumplimiento de los requisitos relacionados con el sector universitario previstos en la Ley 30 de 1992.

Otro de los argumentos estaba relacionado con la autonomía universitaria. Las representantes plantearon que la llegada de una persona estrechamente vinculada al entorno presidencial a los órganos de dirección de cinco universidades públicas debía examinarse frente a las reglas que regulan estos espacios.

Las demandas también mencionaron el artículo 126 de la Constitución, que establece restricciones para el nombramiento de personas con determinados grados de parentesco. El planteamiento surgió después de que circulara la versión de que Londoño tenía un vínculo familiar con el presidente. La Casa de Nariño negó que el sacerdote fuera primo de De la Espriella.

Por eso, el supuesto parentesco no puede presentarse como un hecho establecido. Lo que sí está documentado es que las congresistas incorporaron ese asunto entre los argumentos de sus acciones judiciales y que la Presidencia negó públicamente la existencia de esa relación familiar.

La controversia no llegó, sin embargo, a una decisión judicial sobre el fondo del nombramiento antes de que el Gobierno lo terminara. El Decreto 1371 fue expedido el 9 de septiembre y las demandas continuaban en trámite ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca cuando se conoció la decisión.

De hecho, el Ministerio de Educación sostuvo, según documentos conocidos durante el proceso, que Londoño nunca llegó a posesionarse como representante presidencial. Tampoco habría asistido a sesiones de los Consejos Superiores ni deliberado, votado o presentado proposiciones.

La cartera agregó que el sacerdote no suscribió actas, constancias o decisiones y que no recibió remuneración, honorarios, viáticos ni otro reconocimiento económico por esa representación. En consecuencia, su designación tuvo existencia jurídica, pero no alcanzó a traducirse en actuaciones materiales dentro de los consejos.

La salida tampoco significó que el Gobierno abandonara su representación en esas universidades. El mismo decreto que terminó la designación de Londoño estableció quién ocuparía esos espacios en adelante.

El reemplazo es Camilo Andrés Noguera Abello, abogado y director del partido Defensores de la Patria, colectividad fundada por el presidente De la Espriella y que obtuvo personería jurídica después de las elecciones presidenciales. Noguera fue escogido como director nacional provisional de la organización.

El nuevo delegado tiene además una trayectoria vinculada al sector universitario. Estudió Derecho en la Universidad Sergio Arboleda y posteriormente ocupó cargos administrativos en esa institución, entre ellos los de secretario general y vicerrector. También tuvo experiencia laboral en la Procuraduría General de la Nación.

Noguera pasará a representar al presidente en los Consejos Superiores de la Nacional, la Pedagógica, la Universidad de Antioquia, la Universidad del Valle y la Universidad del Atlántico. Su llegada cambia el perfil del delegado: sale un sacerdote que ocupaba además la capellanía presidencial y entra el director del partido político del Gobierno.

La modificación tiene relevancia porque los Consejos Superiores Universitarios no son espacios meramente protocolarios. Son órganos de dirección en los que se discuten asuntos académicos, administrativos y financieros de las universidades públicas y, según las reglas de cada institución, participan en decisiones como presupuestos, estatutos y procesos relacionados con las rectorías.

El cambio también ocurre en un momento de tensión entre el Gobierno y distintos sectores universitarios por las políticas que la administración de De la Espriella ha anunciado para las instituciones públicas. En ese contexto, la identidad y trayectoria del representante presidencial adquieren especial importancia para los sectores que siguen de cerca la autonomía universitaria.

La llegada de Noguera tampoco estuvo exenta de controversia. Su designación fue cuestionada políticamente por su condición de director de Defensores de la Patria, mientras que desde sectores universitarios se ha anunciado que su actuación será objeto de seguimiento. Vera, al confirmar la salida de Londoño, dijo que pondría “la lupa” sobre el nuevo delegado.

El Gobierno, por su parte, no presentó públicamente la salida de Londoño como consecuencia de las demandas. El Decreto 1371 fundamentó el cambio en la facultad presidencial para designar y terminar las representaciones ante los Consejos Superiores Universitarios. Por eso, jurídicamente, no puede afirmarse que las congresistas hayan obtenido un fallo que ordenara retirar al sacerdote.

Lo que sí ocurrió es una coincidencia temporal entre la controversia, las acciones judiciales y la decisión administrativa. Las representantes del Pacto Histórico llevaron el nombramiento ante los tribunales; el Gobierno terminó la designación antes de que se produjera una decisión sobre el fondo y, el 30 de septiembre, Vera hizo pública la reversa.

El episodio deja así dos resultados distintos. Por un lado, Londoño quedó fuera de los cinco Consejos Superiores apenas dos semanas después de haber sido designado y sin haber alcanzado a ejercer materialmente esas funciones. Por otro, el Gobierno conservó esos espacios de representación y los entregó a nuevos delegados, entre ellos Noguera, dirigente del partido del presidente.

El Decreto 1371 también incluyó cambios en otras instituciones. Gustavo Adolfo Vergara Arrazola fue designado ante la Universidad de Sucre; Víctor Julio González Riascos, ante la Universidad del Pacífico; y Rubén Alfredo Carrillo Carrillo, ante el Instituto Universitario de la Paz, Unipaz.

Así, lo revelado el 30 de septiembre no fue exactamente un nuevo retiro del capellán de Palacio, sino la confirmación pública de una decisión que el Gobierno había tomado 21 días antes. La noticia adquirió relevancia porque mostró que el controvertido nombramiento de agosto había sido reemplazado sin esperar el desenlace de las demandas promovidas por las congresistas del Pacto Histórico.

El caso queda ahora trasladado a una nueva etapa: la actuación de Camilo Noguera en los cinco Consejos Superiores y el curso de los procesos judiciales iniciados contra la designación de Londoño. Mientras tanto, el sacerdote conserva su función como capellán de la Casa de Nariño; lo que terminó fue su representación presidencial en esas universidades públicas.

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