Los estudiantes de la Facultad de Artes de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas se declararon en paro después de que el Consejo Académico de la institución aprobara la suspensión de admisiones al programa de Arte Danzario.
La decisión fue adoptada durante la sesión del Consejo Académico del miércoles 30 de septiembre, según informaron los estudiantes. La medida provocó una reacción inmediata dentro de la comunidad académica de la Facultad de Artes ASAB.
Para el movimiento estudiantil, la suspensión representa un nuevo episodio dentro de las dificultades que atraviesa el programa. Los estudiantes sostienen que la decisión profundiza la precarización de un proyecto curricular que, según su posición, históricamente ha sido relegado.
En sus pronunciamientos, los estudiantes calificaron la medida como un “grave atropello contra la formación artística pública del país” y cuestionaron las condiciones en las que se tomó la decisión.
El paro no tiene como único reclamo la suspensión de las admisiones. Los estudiantes también están exigiendo información sobre las discusiones y decisiones que se han adelantado alrededor del programa y que tienen efectos sobre estudiantes, docentes y otros integrantes de la comunidad académica.
La controversia se desarrolla en un contexto de problemas de infraestructura que llevan meses generando movilizaciones dentro de la Facultad de Artes. La sede de La Merced, donde funciona la ASAB, tiene alrededor de un siglo de existencia y enfrenta dificultades relacionadas con sus condiciones físicas.
En las últimas semanas, además, varias clases tuvieron que ser canceladas por falta de agua en diferentes sedes de la Facultad. El problema de los servicios y de los espacios disponibles se convirtió así en uno de los principales motivos de inconformidad estudiantil.
La suspensión de las nuevas admisiones ocurre, por tanto, cuando la comunidad académica ya venía reclamando soluciones para garantizar condiciones adecuadas de formación. Para los estudiantes, la decisión se suma a una serie de dificultades que afectan el funcionamiento del programa.
La explicación de la administración universitaria es diferente. Aunque al momento de la publicación de El Espectador ni la Universidad Distrital ni la Facultad de Artes habían emitido un pronunciamiento público sobre la decisión, la decana Sandra Bibiana Cáceres explicó a Caracol Radio que la suspensión es provisional.
Según la decana, la decisión se tomó porque el programa de Arte Danzario no cuenta actualmente con la infraestructura necesaria para desarrollar sus actividades. La medida, de acuerdo con esta explicación, no corresponde al cierre definitivo del programa.
Esa precisión resulta relevante: lo informado hasta ahora es una suspensión provisional de la admisión de nuevos estudiantes, no la eliminación de Arte Danzario de la oferta académica de la Universidad Distrital.
De hecho, días antes de la decisión del Consejo Académico, la propia decanatura había planteado alternativas para enfrentar las dificultades de espacios y condiciones del programa.
El 26 de septiembre, la Facultad de Artes ASAB publicó un comunicado dirigido a la comunidad del Proyecto Curricular de Arte Danzario en el que informó una serie de acuerdos para atender los problemas existentes.
Entre las alternativas contempladas estaba el arrendamiento de nuevos espacios en el corto plazo. También se planteó la adecuación de nuevas sedes en el mediano plazo como una forma de responder a las necesidades del programa.
Para el largo plazo, los acuerdos contemplaban formular un plan de desarrollo destinado a atender la situación de la nueva sede y los espacios requeridos por Arte Danzario. La propuesta busca que el problema de infraestructura tenga una solución que trascienda las medidas temporales.
La decanatura también planteó formular un plan de acción para definir el presupuesto destinado a los espacios de Arte Danzario. Según el comunicado citado por El Espectador, esa definición presupuestal estaba prevista para mediados de octubre de 2026.
El momento en que se produce la suspensión genera así una tensión entre dos decisiones de la institución: por un lado, la búsqueda de nuevos espacios y de recursos para el programa; por otro, la suspensión temporal de la admisión de nuevos estudiantes mientras persisten las dificultades de infraestructura.
Para los estudiantes, la medida plantea interrogantes sobre el futuro del proyecto curricular y sobre las condiciones en las que se garantiza la formación artística dentro de la universidad pública. Por eso, además del paro, reclaman información precisa sobre las decisiones adoptadas.
Para la administración de la Facultad, en cambio, la falta de infraestructura constituye una razón para limitar temporalmente el ingreso de nuevos estudiantes mientras se buscan alternativas de espacio y presupuesto. La diferencia entre ambas posiciones mantiene abierta la discusión sobre cómo resolver el problema sin afectar la continuidad académica.
El paro de la Facultad de Artes ASAB deja así en evidencia un problema que va más allá de la admisión para el próximo periodo: la necesidad de resolver las condiciones físicas en las que funciona Arte Danzario. Mientras los estudiantes exigen explicaciones y soluciones, la decanatura tiene planteadas medidas de corto, mediano y largo plazo para atender una crisis de infraestructura que ya venía provocando movilizaciones y cancelaciones de clases.






