Blanca Pardo: más de un mes después de su muerte, su familia sigue esperando respuestas

“Mi mamá no murió, a mi mamá la mataron”, dijo Jenny al reconstruir el caso en el pódcast Vamos pa’ eso, cuyo episodio permitió que la historia volviera a cobrar relevancia nacional a comienzos de octubre - Foto: Redes Sociales

La historia de Blanca Emeria Pardo Rosero comenzó a reconstruirse públicamente más de un mes después de su muerte. La campesina, de 72 años, fue encontrada gravemente herida en un potrero de la vereda Plazuelas, en San Bernardo, Nariño, el 29 de agosto de 2026. Su familia sostiene que fue víctima de una agresión que terminó con su vida y reclama respuestas a las autoridades.

Blanca era una mujer dedicada al campo y a la elaboración de productos derivados de la leche. Sus familiares la describen como una persona activa e independiente, que trabajaba en sus terrenos, elaboraba quesos y yogures y mantenía una relación cercana con sus seis hijos y sus nietos.

El 29 de agosto salió de su vivienda durante la mañana. Según el relato de sus familiares, un vecino la vio alrededor de las 8:00 a. m. cuando se dirigía hacia un potrero de su propiedad. Llevaba una ruana y un machete y, de acuerdo con la reconstrucción familiar, tenía previsto recoger leña, una actividad habitual para ella.

Con el paso de las horas, la ausencia de Blanca empezó a generar preocupación. Una de sus hijas regresó a la vivienda y no la encontró. La familia intentó comunicarse con ella, pero no obtuvo respuesta.

La búsqueda terminó en un sector de difícil acceso del terreno. Marisol, una de sus hijas, encontró a Blanca tendida en medio de la vegetación, gravemente herida y en estado de shock. Los familiares han relatado que estaba sin prendas de vestir, presentaba hipotermia y tenía múltiples lesiones.

Las condiciones en las que fue encontrada hicieron que los habitantes de la zona acudieran a ayudarla. Según el testimonio entregado por su familia, los vecinos tuvieron que sacarla del lugar para trasladarla al centro médico de San Bernardo.

Blanca todavía estaba con vida. Sin embargo, se encontraba desorientada y tenía dificultades para hablar. El relato de sus familiares señala que apenas podía responder mientras era llevada para recibir atención médica.

En el centro de salud, los médicos atendieron las lesiones y posteriormente determinaron que la gravedad de su estado requería un traslado a Pasto. La familia asegura que el personal médico encontró marcas que hicieron sospechar de una posible agresión sexual. Un reporte policial citado por medios locales también habló de “al parecer signos de abuso sexual”.

Entre las lesiones descritas por sus familiares aparecen heridas en los brazos y la espalda, rasguños, mordeduras y señales que, según su interpretación, serían compatibles con un arrastre por el terreno. Es importante distinguir estas versiones familiares de las conclusiones médico-legales que deberán establecer oficialmente qué ocurrió.

La mujer fue trasladada a Pasto debido a la gravedad de su condición. Allí permaneció bajo atención médica, pero su estado continuó deteriorándose. Los familiares viajaron para acompañarla durante sus últimas horas.

Blanca murió después de ser encontrada. Las fuentes consultadas difieren sobre la fecha exacta del fallecimiento —algunas ubican el deceso el 29 de agosto y otras el 30—, por lo que esa precisión deberá establecerse a partir de los documentos médicos y forenses. Lo que coincide en los reportes es que murió poco después de la agresión y tras su traslado a Pasto.

La familia no considera que se haya tratado de una muerte accidental. Jenny Pardo, una de sus hijas, ha insistido públicamente en que su madre fue asesinada y pidió que la investigación determine quién la atacó y qué ocurrió durante las horas en las que permaneció desaparecida.

“Mi mamá no murió, a mi mamá la mataron”, dijo Jenny al reconstruir el caso en el pódcast Vamos pa’ eso, cuyo episodio permitió que la historia volviera a cobrar relevancia nacional a comienzos de octubre.

El caso plantea una de las principales preguntas que todavía no tienen respuesta: ¿quién atacó a Blanca Pardo? Hasta el 7 de octubre no se había informado públicamente sobre una captura ni sobre la identificación de un sospechoso.

Tampoco está esclarecido públicamente qué ocurrió exactamente entre el momento en que Blanca salió de su casa y el instante en que fue encontrada. La investigación deberá establecer dónde se produjo la agresión, cuánto tiempo permaneció en el lugar, qué lesiones provocaron su estado crítico y cuáles fueron las circunstancias concretas de su muerte.

La Fiscalía y las autoridades de Policía adelantan la investigación y la recolección de elementos que permitan reconstruir los hechos. El CTI realizó procedimientos relacionados con la inspección técnica del cuerpo y la investigación judicial continúa abierta.

La Personería de San Bernardo también ha acompañado a la familia. Según los reportes conocidos, la entidad asignó un abogado para apoyar a los allegados y ha trabajado con la Defensoría del Pueblo. La Personería, además, ha participado en diligencias de carácter reservado relacionadas con el caso.

La Defensoría del Pueblo ha incluido el caso entre los hechos que podrían corresponder a feminicidios registrados en Nariño durante 2026. Sin embargo, esa referencia no reemplaza la determinación judicial: la calificación definitiva de los hechos dependerá de las pruebas y de lo que establezca la investigación penal.

Mientras tanto, familiares y habitantes de San Bernardo han realizado movilizaciones y vigilias para reclamar justicia. El caso ha provocado especial indignación por la edad de la víctima, las circunstancias en las que fue encontrada y la ausencia, hasta ahora, de una persona judicializada por estos hechos.

Más de un mes después de aquella mañana del 29 de agosto, la pregunta central permanece abierta: qué pasó con Blanca Pardo en el potrero de Plazuelas y quién fue responsable de las lesiones que terminaron con su vida. Para su familia, la espera no es solamente por una captura, sino por una explicación completa de lo ocurrido y por una investigación capaz de convertir las sospechas y testimonios en respuestas judiciales.

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