Minerales críticos del Tolima reabren el debate sobre las consultas populares de Cajamarca y Piedras

Seis años antes, el municipio de Piedras también había acudido a las urnas para pronunciarse sobre la minería aurífera a gran escala. La consulta se realizó el 28 de julio de 2013 y abordó actividades de exploración, explotación, tratamiento, transformación y transporte de materiales provenientes de ese tipo de minería - Foto: Archivo/Ronald Cano

Seis años antes, el municipio de Piedras también había acudido a las urnas para pronunciarse sobre la minería aurífera a gran escala. La consulta se realizó el 28 de julio de 2013 y abordó actividades de exploración, explotación, tratamiento, transformación y transporte de materiales provenientes de ese tipo de minería - Foto: Archivo/Ronald Cano

El anuncio del vicepresidente José Manuel Restrepo de presentar proyectos relacionados con los minerales críticos del Tolima ante inversionistas extranjeros abrió un nuevo debate sobre el futuro minero del departamento y el respeto a las decisiones expresadas por sus habitantes en consultas populares.

La iniciativa fue expuesta durante una visita de Restrepo a Ibagué, donde se reunió con empresarios y representantes de gremios económicos para identificar oportunidades de inversión. Según el funcionario, algunos proyectos podrían incorporarse a la denominada Milagro Week, una estrategia de promoción de inversiones prevista en Nueva York del 16 al 19 de noviembre de 2026. (Caracol Radio, 11 de octubre de 2026).

Restrepo señaló que el Gobierno había identificado proyectos relacionados con minerales críticos que podrían convertirse en oportunidades para atraer capital extranjero. Sin embargo, el anuncio no incluyó un listado completo de los proyectos, sus titulares, los municipios donde se ubican ni la etapa en que se encuentran.

La falta de esos detalles dificulta establecer si las iniciativas que se presentarán a los inversionistas tienen relación directa con territorios donde las comunidades ya se pronunciaron contra determinadas actividades mineras. También impide conocer, por ahora, las condiciones ambientales, económicas y contractuales que se contemplarían.

La Agencia Nacional de Minería (ANM) sí ha identificado potencial geológico en el Tolima para minerales como oro, cobre y otros metales asociados. En diciembre de 2025, la entidad anunció una ronda minera que incluyó áreas estratégicas en varios departamentos, entre ellos Tolima, para promover proyectos de cobre, oro y minerales polimetálicos. Esa política constituye un antecedente relevante, aunque no demuestra que todos esos bloques hagan parte del portafolio anunciado por Restrepo.

El debate tiene antecedentes concretos en el departamento. En Cajamarca, los habitantes participaron el 26 de marzo de 2017 en una consulta popular sobre la ejecución de proyectos y actividades mineras dentro del municipio. La pregunta planteó de manera general si estaban de acuerdo con esa clase de actividades en su territorio.

De acuerdo con los resultados publicados por la Registraduría Nacional del Estado Civil, 6.165 personas votaron por el No y 76 por el Sí. La consulta superó el umbral de participación exigido para que la decisión tuviera efectos obligatorios conforme al régimen legal de la época.

El resultado se produjo en medio de la controversia por el proyecto aurífero La Colosa, asociado con la empresa AngloGold Ashanti. La iniciativa había generado un prolongado debate sobre los posibles efectos de la explotación de oro, el agua, las actividades agrícolas y el modelo económico de la región.

La consulta de Cajamarca se convirtió en uno de los principales referentes nacionales de oposición ciudadana a proyectos mineros. Sin embargo, el alcance jurídico de las consultas populares sobre la explotación del subsuelo ha sido objeto de decisiones posteriores de la Corte Constitucional.

Seis años antes, el municipio de Piedras también había acudido a las urnas para pronunciarse sobre la minería aurífera a gran escala. La consulta se realizó el 28 de julio de 2013 y abordó actividades de exploración, explotación, tratamiento, transformación y transporte de materiales provenientes de ese tipo de minería.

La pregunta de Piedras incluyó preocupaciones específicas por el uso de cianuro u otras sustancias peligrosas, así como por la utilización de aguas superficiales y subterráneas. También planteó la posible afectación del abastecimiento de agua potable y de la vocación agrícola tradicional del municipio.

Según los datos oficiales de la Registraduría, 2.971 personas votaron por el No y 24 por el Sí. La participación superó el umbral requerido para que la consulta fuera obligatoria bajo las normas vigentes en ese momento.

Aunque las consultas de Cajamarca y Piedras tuvieron preguntas distintas, ambas expresaron una oposición ciudadana a actividades mineras en sus respectivos territorios. Por eso, el anuncio de promover nuevos proyectos ante inversionistas extranjeros plantea interrogantes sobre cómo incorporará el Gobierno esos antecedentes en su estrategia.

El representante a la Cámara por el Tolima Marco Emilio Hincapié cuestionó el anuncio y sostuvo que la búsqueda de inversionistas podría desconocer la posición de las comunidades que participaron en las consultas. El congresista anunció su oposición a los proyectos y planteó la posibilidad de promover movilizaciones. Se trata de la postura de un dirigente de oposición, no de una conclusión judicial sobre la legalidad de las iniciativas.

La controversia también exige distinguir entre el potencial geológico de una zona y la existencia de un proyecto listo para ser explotado. Que los estudios identifiquen minerales en el subsuelo no significa que ya exista autorización para extraerlos ni que se hayan cumplido todos los requisitos ambientales, sociales y administrativos.

La ANM ha explicado que las áreas estratégicas mineras atraviesan distintas etapas, desde la identificación de zonas con potencial hasta su delimitación, declaración y eventual adjudicación mediante procedimientos de selección objetiva. Cada etapa tiene implicaciones jurídicas diferentes y debe verificarse para determinar el estado de un área concreta.

En el caso del Tolima, la información de la entidad minera identifica zonas con potencial para oro, cobre, metales base, fosfatos, magnesio y carbón. Sin embargo, esa relación de minerales potenciales no debe confundirse con una confirmación de que todos serán incluidos en la presentación internacional anunciada por el vicepresidente.

También es necesario establecer si los proyectos que el Gobierno pretende promover corresponden a títulos mineros existentes, solicitudes en trámite, áreas estratégicas todavía sin adjudicar o iniciativas que apenas buscan financiación. Cada escenario tiene condiciones distintas en materia de derechos mineros, licenciamiento y participación de las comunidades.

El marco jurídico agrega otra dimensión al debate. En la sentencia SU-095 de 2018, la Corte Constitucional determinó que las decisiones sobre exploración y explotación de recursos naturales no renovables del subsuelo deben adoptarse de manera coordinada y concurrente entre las autoridades nacionales y territoriales, mediante los mecanismos previstos en la ley.

Ese pronunciamiento impide interpretar las consultas populares municipales como un poder ilimitado para vetar por sí solas toda actividad de explotación del subsuelo. Pero tampoco elimina la importancia política de los resultados ni la necesidad de que las autoridades territoriales participen en las decisiones que afectan sus comunidades.

Por eso, no basta con afirmar que las consultas bloquean automáticamente cualquier iniciativa minera futura, ni con sostener que sus resultados carecen de relevancia. Para cada proyecto es necesario revisar la pregunta sometida a votación, las decisiones administrativas posteriores, los títulos o solicitudes existentes y las reglas aplicables.

En Cajamarca, el antecedente de La Colosa sigue siendo importante para entender la resistencia a la minería de oro a gran escala. En Piedras, el énfasis de la consulta estuvo relacionado con el agua, las sustancias peligrosas y la protección de las actividades agrícolas. Esos contextos permiten entender las preocupaciones ciudadanas, pero no sustituyen la verificación de los proyectos que el Gobierno planea presentar.

La discusión sobre los minerales críticos también está vinculada a la transición energética y a la demanda internacional de materias primas utilizadas en redes eléctricas, electrónica y otras tecnologías. Esa demanda puede generar oportunidades económicas, pero no resuelve por sí sola las preguntas sobre distribución de beneficios, impactos ambientales y derechos de las comunidades.

El Gobierno deberá precisar qué entiende por oportunidad de inversión para el Tolima, qué beneficios económicos espera obtener, cuáles serían los compromisos de los inversionistas y qué controles se aplicarían. También tendrá que explicar cómo se integrarían las decisiones de las autoridades ambientales y territoriales en el desarrollo de los proyectos.

Una aclaración central sería publicar el portafolio que se presentará en Nueva York, con los nombres de las iniciativas, su ubicación, los minerales involucrados, el estado de los títulos y permisos, y los estudios disponibles. Esa información permitiría comparar los proyectos con las áreas de interés geológico y con los antecedentes de participación ciudadana.

Hasta ahora, el anuncio de Restrepo permite confirmar la intención de buscar capital extranjero para iniciativas relacionadas con minerales críticos del Tolima, pero no permite concluir que exista una decisión definitiva de explotación en Cajamarca o Piedras. Tampoco se ha demostrado que todos los proyectos anunciados estén vinculados con las áreas donde se realizaron las consultas populares.

La controversia, por tanto, no se limita a la posibilidad de extraer oro, cobre u otros metales. El interrogante de fondo es cómo piensa el Gobierno conciliar la promoción de inversiones mineras con las decisiones ciudadanas, las competencias territoriales y las obligaciones ambientales. La respuesta dependerá de los proyectos concretos que se presenten y de la información que las autoridades entreguen sobre sus condiciones y efectos.

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