Yordy Medina Noriega, quien se desempeñaba como jefe de comunicaciones y asesor de la Dirección General de la Agencia Nacional de Tierras (ANT), renunció a su cargo luego de la controversia que desató un video en el que aparece cocinando un armadillo en Bogotá. La directora de la entidad, Lina María Garrido, aceptó su dimisión el jueves 15 de octubre, el mismo día en que la Procuraduría General de la Nación anunció una investigación disciplinaria en su contra.
La grabación comenzó a circular en redes sociales el miércoles 14 de octubre. En ella, Medina muestra y manipula un animal que identifica como cachicamo, nombre popular con el que se conoce al armadillo en distintas regiones del país, especialmente en los Llanos Orientales.
“Hoy tenemos un cachicamo acá en Bogotá”, dice el funcionario mientras prepara el animal. Después agrega: “Así estemos lejos del Llano, comemos como si estuviéramos en el Llano, pariente”. Las expresiones acompañan las imágenes que originaron las críticas de organizaciones ambientales, defensores de los animales y representantes políticos.
La controversia se concentró en la posible procedencia del animal y en las restricciones que existen en Colombia para la captura, tenencia y aprovechamiento de fauna silvestre. Los cuestionamientos también se dirigieron al comportamiento de un servidor público que difundió las imágenes en redes sociales.
La denuncia de la Red Nacional de Defensa de la Reforma Agraria
Una de las primeras organizaciones en pronunciarse fue la Red Nacional de Defensa de la Reforma Agraria, que publicó una denuncia en la que pidió la intervención de la Fiscalía General de la Nación y de las autoridades ambientales para esclarecer lo ocurrido.
La organización sostuvo que el armadillo es una especie silvestre amenazada y advirtió que Medina podría haber incurrido en delitos ambientales. Por esa razón, solicitó que se investigara el caso y se establecieran las eventuales responsabilidades derivadas de la conducta que aparece en el video.
“Un funcionario público no puede cocinar un armadillo en la capital y exhibirlo en redes sociales. Quien representa al Estado debe proteger la fauna, no promover su consumo”, señaló la Red en su pronunciamiento, en el que también pidió aplicar las disposiciones del Código Penal si las autoridades encuentran mérito para hacerlo.
La organización hizo una distinción entre el caso denunciado y las prácticas tradicionales de comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas que dependen del aprovechamiento de recursos naturales. Su cuestionamiento se centró en las circunstancias del episodio protagonizado por el funcionario en Bogotá y en la necesidad de determinar si se infringieron las normas de protección de la fauna.
La denuncia puso el foco en preguntas que todavía requieren respuesta: de dónde provenía el ejemplar, quién lo capturó, cómo fue transportado hasta la capital y si existía alguna autorización para su tenencia o aprovechamiento.
Denuncia ante la Fiscalía y la Procuraduría
La controversia también llegó al Congreso. La senadora Esmeralda Hernández, del Pacto Histórico, presentó una denuncia ante la Fiscalía General de la Nación y la Procuraduría para solicitar que se investigara la conducta de Medina.
La congresista señaló que los hechos podrían estar relacionados con delitos como tráfico de fauna silvestre, maltrato animal y aprovechamiento ilícito de recursos naturales. Estas referencias corresponden a las hipótesis planteadas en su denuncia y no a delitos cuya comisión haya sido establecida judicialmente.
Hernández pidió, además, que la directora de la ANT apartara al funcionario del cargo. En sus declaraciones, sostuvo que la actuación atribuida a Medina no corresponde al ejemplo que deben ofrecer los servidores públicos y reclamó una respuesta institucional frente a la protección de la fauna silvestre.
La senadora Andrea Padilla, de la Alianza Verde, también cuestionó la grabación y pidió al presidente Abelardo de la Espriella y a la directora de la ANT que se investigara el caso. La congresista reclamó que, si las denuncias se confirman, se adopten las medidas penales y disciplinarias correspondientes.
Las solicitudes de investigación se extendieron a las autoridades ambientales, entre ellas el Ministerio de Ambiente, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) y las entidades competentes en Bogotá. El objetivo es establecer las características del animal y las circunstancias de su captura, tenencia y preparación.
La Procuraduría abrió una investigación disciplinaria
El jueves 15 de octubre, la Procuraduría General de la Nación abrió una investigación disciplinaria contra Medina para determinar si su conducta pudo infringir las normas de conservación de la fauna silvestre.
El organismo de control explicó que el armadillo hace parte de la fauna silvestre protegida y que su tenencia y consumo pueden ser contrarios a las disposiciones ambientales. La investigación busca establecer qué ocurrió y si existe responsabilidad disciplinaria atribuible al funcionario.
Para esclarecer los hechos, la Procuraduría ordenó al grupo de Informática Forense de la Dirección Nacional de Investigaciones Especiales buscar, identificar, recolectar y preservar las grabaciones en las que se reconoce a Medina.
También pidió determinar si en los videos se identifica expresamente el animal que se está cocinando y cuáles son los ingredientes utilizados. Estas pruebas buscan precisar las circunstancias de la grabación y aportar elementos para el análisis disciplinario.
El Ministerio de Ambiente y la CAR fueron requeridos para que certificaran si el ejemplar corresponde a una especie protegida y si su consumo está permitido en Bogotá. A la ANT se le solicitó información laboral del funcionario, incluidas las fechas de nombramiento, posesión y renuncia, así como sus funciones y salario durante 2026.
La apertura de la investigación no equivale a una sanción ni demuestra por sí sola la comisión de un delito. La Procuraduría deberá valorar las pruebas y establecer si hubo una falta disciplinaria, mientras que una eventual responsabilidad penal corresponde a las autoridades judiciales competentes.
¿Qué dijo Medina sobre el caso?
La declaración pública de Medina que ha sido reproducida por los medios es la que aparece en el video. En la grabación, el funcionario presenta el animal como un cachicamo y alude a la tradición gastronómica de los Llanos Orientales, pese a encontrarse en Bogotá.
Hasta el momento de los reportes consultados sobre la renuncia y la apertura de la investigación, no se había divulgado una explicación pública adicional del funcionario que aclarara la procedencia del armadillo o respondiera a los cuestionamientos ambientales. Tampoco se conocía una versión suya sobre los señalamientos específicos formulados por las organizaciones denunciantes.
Por ello, siguen pendientes de esclarecimiento aspectos esenciales del caso. Las autoridades deberán establecer qué especie aparece en las imágenes, cómo llegó a manos de Medina y si hubo captura, transporte, tenencia o aprovechamiento en condiciones contrarias a la legislación vigente.
La discusión también exige diferenciar las prácticas alimentarias tradicionales de las eventuales infracciones ambientales. La existencia de una costumbre regional no resuelve por sí misma si el ejemplar fue obtenido y utilizado legalmente; esa determinación depende de las circunstancias concretas y de las normas aplicables.
La renuncia y la salida de la Agencia Nacional de Tierras
Medina presentó su renuncia el jueves 15 de octubre, el mismo día en que se conoció la decisión de la Procuraduría. Lina María Garrido aceptó la dimisión y dispuso que la salida se hiciera efectiva a partir del viernes 16 de octubre.
De acuerdo con la información publicada por Minuto60, la carta quedó registrada como una renuncia libre y voluntaria. La resolución de aceptación también le solicitó al funcionario dejar organizados los asuntos que estaban bajo su responsabilidad.
Medina había sido nombrado el 26 de agosto y tomó posesión el primero de septiembre de 2026. Su permanencia en la entidad fue de aproximadamente 45 días, según el reporte periodístico.
La renuncia se produjo después de las denuncias públicas y de las solicitudes de sanción, pero no constituye por sí misma una admisión de responsabilidad. Tampoco pone fin automáticamente a las actuaciones que puedan adelantar los organismos de control o la Fiscalía.
La Procuraduría puede continuar con la investigación disciplinaria para determinar si hubo una falta durante el ejercicio del cargo. Por su parte, la Fiscalía deberá evaluar las denuncias penales y establecer si existen elementos suficientes para avanzar en una investigación por posibles delitos ambientales.
El caso deja abiertas dos cuestiones principales: la eventual responsabilidad de Medina por los hechos que aparecen en el video y la procedencia del animal. Las respuestas dependerán de las pruebas técnicas, los conceptos de las autoridades ambientales y las decisiones que adopten los organismos competentes.
Por ahora, la renuncia marca la salida del funcionario de la ANT, pero no representa el cierre de la controversia. La investigación deberá establecer si la preparación del armadillo infringió las normas de protección de la fauna silvestre y si corresponde imponer alguna sanción disciplinaria, administrativa o penal.






