Colombia se retira del Grupo de La Haya y profundiza su giro diplomático hacia Israel

El Grupo de La Haya fue establecido el 31 de enero de 2025 con el propósito de coordinar acciones jurídicas y diplomáticas relacionadas con las obligaciones internacionales de los Estados frente a la situación palestina. Su declaración inaugural planteó medidas para prevenir determinadas transferencias de armas a Israel y evitar el uso de puertos para transportar material militar cuando existiera riesgo de que contribuyera a violaciones del derecho internacional - Foto: Grupo de la Haya

El Grupo de La Haya fue establecido el 31 de enero de 2025 con el propósito de coordinar acciones jurídicas y diplomáticas relacionadas con las obligaciones internacionales de los Estados frente a la situación palestina. Su declaración inaugural planteó medidas para prevenir determinadas transferencias de armas a Israel y evitar el uso de puertos para transportar material militar cuando existiera riesgo de que contribuyera a violaciones del derecho internacional - Foto: Grupo de la Haya

El Gobierno de Colombia anunció el 15 de octubre su retiro como miembro y copresidente del Grupo de La Haya, una coalición internacional creada para coordinar medidas jurídicas y diplomáticas frente a las acciones de Israel en los territorios palestinos. La decisión representa un nuevo paso en el cambio de orientación de la política exterior colombiana frente al conflicto en Oriente Medio.

El anuncio fue realizado por el Ministerio de Relaciones Exteriores mediante un comunicado oficial. En el documento, el canciller Omar Bula confirmó que Colombia solicitó formalmente su salida del bloque y cuestionó los objetivos de la organización.

«Colombia solicitó oficialmente su retirada del Grupo de La Haya, un grupo creado para aislar y atacar a Israel. Rechazamos ese enfoque», afirmó Bula.

La declaración constituye la justificación del Gobierno para abandonar el mecanismo internacional. Sin embargo, la descripción del grupo como una iniciativa creada para atacar a Israel corresponde a la posición de la Cancillería colombiana y contrasta con los objetivos que la propia coalición ha expuesto en sus documentos fundacionales.

El Grupo de La Haya fue establecido el 31 de enero de 2025 con el propósito de coordinar acciones jurídicas y diplomáticas relacionadas con las obligaciones internacionales de los Estados frente a la situación palestina. Su declaración inaugural planteó medidas para prevenir determinadas transferencias de armas a Israel y evitar el uso de puertos para transportar material militar cuando existiera riesgo de que contribuyera a violaciones del derecho internacional.

Colombia participó en la creación de la coalición junto con Bolivia, Cuba, Honduras, Malasia, Namibia, Senegal y Sudáfrica. Su papel no se limitaba a la pertenencia al bloque: el país también ejercía la copresidencia, una posición que le permitía participar en la coordinación política de sus iniciativas.

La salida supone, por tanto, que Colombia abandona una plataforma específica de concertación internacional sobre Palestina y las medidas frente a Israel. No implica, por sí sola, que el país deje de participar en Naciones Unidas ni que quede exento de sus obligaciones bajo el derecho internacional.

Un giro en la relación con Israel

El retiro del Grupo de La Haya se produce en medio de una transformación más amplia de las relaciones entre Bogotá y Jerusalén. El 14 de octubre, Colombia inauguró su embajada en Jerusalén, una decisión que consolidó el acercamiento diplomático impulsado por el Gobierno de Abelardo de la Espriella.

La apertura de la sede diplomática tiene una dimensión política que va más allá de la ubicación de una representación oficial. El estatus de Jerusalén es uno de los asuntos más sensibles del conflicto israelí-palestino y del proceso de paz en Oriente Medio. La mayoría de los países mantiene sus embajadas en Tel Aviv, en medio de las disputas sobre la soberanía y el futuro de la ciudad.

La decisión colombiana marca distancia frente a la orientación del Gobierno anterior, encabezado por Gustavo Petro, que rompió relaciones diplomáticas con Israel en 2024 por sus operaciones militares en Gaza. La administración de De la Espriella, en cambio, ha promovido la normalización de los vínculos y la reactivación de la cooperación bilateral.

El restablecimiento de las relaciones y la apertura de la embajada se han acompañado de medidas para recuperar la cooperación económica. Reuters informó el 14 de octubre que ambos países también restablecieron su acuerdo de libre comercio, lo que abre una nueva etapa para los intercambios comerciales y la relación bilateral.

En ese contexto, el retiro del Grupo de La Haya funciona como una señal adicional de la orientación que el Gobierno quiere imprimir a su política exterior. Colombia pasa de participar en una coalición que buscaba coordinar medidas de presión sobre Israel a apartarse de ese mecanismo mientras fortalece sus relaciones directas con el Estado israelí.

Esto no significa necesariamente que Colombia respalde todas las actuaciones del Gobierno de Israel ni que haya abandonado cualquier compromiso con la población palestina. Para establecer el alcance de ese cambio será necesario examinar las decisiones concretas que adopte Bogotá en los organismos internacionales y su posición frente a las iniciativas diplomáticas relacionadas con Gaza.

Las consecuencias para el Grupo de La Haya

La salida colombiana también tiene implicaciones para la coalición. El país fue uno de sus fundadores y ejercía la copresidencia, por lo que su retiro representa la pérdida de un participante latinoamericano que había contribuido a impulsar el mecanismo desde su creación.

Según el comunicado de la Cancillería, además de Colombia, Bolivia y Honduras también se retiraron del grupo. La reducción de participantes originales plantea interrogantes sobre la capacidad de la coalición para mantener su coordinación política y ampliar su influencia internacional.

No obstante, la decisión colombiana no supone la desaparición del bloque. Los países que continúan en él pueden mantener sus iniciativas y buscar nuevos integrantes. El impacto dependerá de la continuidad de sus actividades, de las medidas que sus miembros estén dispuestos a adoptar y de la respuesta de otros gobiernos.

El episodio también muestra las diferencias que existen entre países del llamado Sur Global sobre la forma de responder al conflicto palestino-israelí. Aunque algunos gobiernos consideran prioritario coordinar medidas jurídicas y diplomáticas contra las actuaciones de Israel, otros pueden privilegiar la relación bilateral con ese país o cuestionar los mecanismos utilizados para ejercer presión.

El argumento del multilateralismo

En su comunicado, la Cancillería aseguró que Colombia mantiene su compromiso con el multilateralismo, el derecho internacional y la solución pacífica de las controversias. También afirmó que el país seguirá dispuesto a contribuir a la paz, la justicia y la seguridad internacionales dentro del sistema de Naciones Unidas.

Esa declaración introduce una cuestión central para evaluar el alcance de la decisión: cómo pretende el Gobierno defender esos principios después de abandonar un mecanismo que fue creado, según sus integrantes, para coordinar medidas jurídicas y diplomáticas relacionadas con el cumplimiento del derecho internacional en Palestina.

La retirada de una coalición no equivale automáticamente a una renuncia al multilateralismo. Los Estados pueden abandonar grupos específicos y continuar actuando en la ONU, en tribunales internacionales o en otros espacios de cooperación. Sin embargo, el cambio sí modifica los instrumentos y las alianzas que un país utiliza para defender sus prioridades diplomáticas.

En este caso, el Gobierno sostiene que rechaza el enfoque del Grupo de La Haya, mientras reafirma su compromiso con el sistema multilateral. La manera en que concilie ambas posiciones se podrá observar en sus intervenciones ante Naciones Unidas, en sus decisiones sobre cooperación internacional y en su actuación frente a futuras iniciativas relacionadas con el conflicto.

Una señal que trasciende Oriente Medio

La decisión tiene también una dimensión geopolítica más amplia. Las relaciones con Israel abarcan ámbitos como el comercio, la seguridad, la tecnología y la cooperación diplomática. El Gobierno colombiano ha expresado interés en fortalecer esos vínculos, mientras que la apertura de la embajada en Jerusalén y el restablecimiento del acuerdo comercial muestran que el acercamiento ya se traduce en decisiones concretas.

Al mismo tiempo, la posición de Colombia puede generar diferencias con los países que consideran necesario mantener una presión internacional coordinada sobre Israel. El alcance de esas posibles tensiones dependerá de las respuestas diplomáticas de los gobiernos involucrados y de las posiciones que Colombia adopte en futuras votaciones y negociaciones multilaterales.

La salida del Grupo de La Haya no modifica por sí misma el estatus jurídico de los territorios palestinos ni resuelve las controversias internacionales sobre las actuaciones de Israel. Tampoco elimina las obligaciones que correspondan a Colombia bajo los tratados y las normas internacionales aplicables.

Lo que sí cambia es la participación del país en una iniciativa concreta y el mensaje político que acompaña esa decisión. El Gobierno de De la Espriella busca marcar distancia frente a una coalición que considera contraria a sus prioridades y, al mismo tiempo, avanzar en la normalización de las relaciones con Israel.

La evolución de esa estrategia permitirá establecer si el retiro constituye una decisión puntual sobre el Grupo de La Haya o parte de una reorientación más amplia de la política exterior colombiana. Por ahora, la coincidencia temporal con la apertura de la embajada en Jerusalén y la recuperación de los vínculos económicos y diplomáticos con Israel sitúa la medida dentro de un cambio visible en las prioridades internacionales de Bogotá.

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