La decisión de retirar al menos 33 piezas de la exposición del Museo Nacional provocó una protesta en Bogotá, en la que participaron activistas LGBTIQ+, feministas, artistas, gestores culturales y figuras políticas. Los manifestantes cuestionaron las modificaciones en la muestra y advirtieron sobre sus posibles efectos en la representación de las luchas sociales y la memoria histórica del país.
Entre los asistentes estuvieron los exministros Juan David Correa y Antonio Sanguino, las exministras Susana Muhamad y Patricia Ariza, y las exsenadoras Ángela María Robledo y María José Pizarro, hija del candidato presidencial Carlos Pizarro Leongómez, asesinado en 1990.
El acceso al museo estuvo custodiado por integrantes de la Unidad de Diálogo y Mantenimiento del Orden (UNDMO), recientemente renombrada UNADI, y de la Fuerza Disponible. Una tanqueta permaneció en el lugar durante buena parte de la movilización.

Durante las intervenciones, los participantes rechazaron el retiro de piezas relacionadas con el feminismo, las luchas de la población LGBTIQ+, el M-19, la Unión Patriótica y la Constitución de 1991, así como con el movimiento de la séptima papeleta, que impulsó el proceso constituyente de comienzos de esa década.
Para los manifestantes, los cambios en la exposición no eran una discusión exclusivamente museográfica, sino que planteaban interrogantes sobre qué episodios, movimientos y sectores sociales quedan representados en los relatos oficiales de la historia colombiana.
Varios participantes calificaron las decisiones como censura y las relacionaron con una disputa política por la memoria. Durante la protesta también se escucharon críticas al abogado Abelardo de la Espriella y a la ministra de Cultura, Paola Holguín, a quienes algunos asistentes señalaron en sus intervenciones. Entre las consignas se oyeron calificativos como “fascistas” y acusaciones de que se pretende reescribir la historia.
Uno de los momentos centrales fue la intervención de María José Pizarro, quien recordó el legado político de su padre y su asesinato. Su discurso también evocó la violencia contra la Unión Patriótica y el exterminio de militantes y dirigentes de esa colectividad.

En ese contexto, los asistentes recordaron a Bernardo Jaramillo Ossa, candidato presidencial de la Unión Patriótica asesinado en 1990, cuyo retrato también habría sido retirado de la exposición. La referencia a su muerte conectó la discusión sobre las piezas del museo con las víctimas de la violencia política en Colombia.
Al finalizar la intervención de Pizarro, varios manifestantes corearon “¡Pizarro vive!”, en una expresión de reivindicación de su memoria y de rechazo a la violencia contra quienes participaron en la política por vías democráticas.
La protesta se trasladó a la carrera Séptima
Sobre las 2 de la tarde, la movilización se desplazó hasta la carrera Séptima, donde varios artistas realizaron performances para expresar sus críticas al presidente y a su posición frente a Israel. Las intervenciones cuestionaron en particular la afinidad que, según los participantes, ha mostrado el mandatario hacia ese país.
Durante las acciones artísticas, algunos manifestantes acusaron a Israel de cometer genocidio contra la población palestina. Las presentaciones llevaron la protesta más allá de la discusión sobre la exposición del Museo Nacional y sumaron cuestionamientos a la política internacional del Gobierno colombiano.
La jornada reunió así reclamos sobre la representación de las luchas feministas, los derechos de la población LGBTIQ+ y la memoria de movimientos políticos con críticas a decisiones culturales y a la posición del Ejecutivo frente al conflicto en Oriente Medio.

La controversia deja abierta la discusión sobre los criterios utilizados para modificar la exposición y el papel de los museos públicos en la representación de episodios sensibles de la historia nacional. Para los manifestantes, retirar las piezas supone un riesgo de invisibilizar procesos sociales y políticos; la explicación institucional sobre los cambios resulta clave para contrastar esas denuncias y conocer los argumentos curatoriales detrás de la decisión.





