El enfrentamiento entre el ministro de Agricultura, Indalecio Dangond, y el presidente ejecutivo de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), José Félix Lafaurie, puso en el centro de la discusión el manejo del Fondo Nacional del Ganado (FNG), una cuenta que recibe contribuciones obligatorias de los productores de carne y leche y que financia programas para el sector.
La controversia se intensificó después de una reunión con representantes de diferentes gremios agropecuarios, en la que Dangond cuestionó el destino de los recursos administrados por Fedegán y solicitó explicaciones sobre una suma cercana al billón de pesos. El episodio terminó con un intercambio verbal entre los dos dirigentes y la petición del ministro para que Lafaurie abandonara el recinto.
El 5 de noviembre, el Ministerio de Agricultura confirmó que avanzará en una auditoría integral, independiente y con enfoque forense al Fondo Nacional del Ganado. La revisión buscará establecer cómo se han recaudado, administrado e invertido los recursos de las cuotas de fomento ganadero y lechero.
Dangond explicó que el proceso examinará posibles sobrecostos, pagos injustificados, gastos sin soportes, conflictos de interés y eventuales desviaciones de la destinación legal de los recursos. El funcionario aclaró que la decisión no parte de acusaciones contra Fedegán, sino de la obligación institucional de verificar el manejo del dinero.
La medida reabrió una discusión sobre quién tiene la responsabilidad de controlar los recursos del fondo, cuál es el alcance de las facultades del Ministerio de Agricultura y qué resultados ha obtenido la administración de Fedegán desde que recuperó el manejo de esta cuenta en 2019.
¿Qué es el Fondo Nacional del Ganado?
El Fondo Nacional del Ganado fue creado mediante la Ley 89 del 10 de diciembre de 1993, que estableció la Cuota de Fomento Ganadero y Lechero. Se trata de un mecanismo de financiación para programas de desarrollo, productividad y mejoramiento de las condiciones de la actividad ganadera en Colombia.
Su principal fuente de financiación es una contribución parafiscal obligatoria que pagan los productores del sector. La cuota corresponde al 0,5 % del precio del litro de leche vendido por el productor y al 50 % de un salario diario mínimo legal vigente por cada cabeza de ganado al momento del sacrificio.
Por tratarse de recursos parafiscales, el dinero tiene una destinación específica: debe financiar actividades relacionadas con el fortalecimiento de la ganadería y la producción lechera. No se trata de recursos de libre disposición del gremio que los administra ni de ingresos ordinarios del presupuesto del Ministerio de Agricultura.
Entre las actividades que pueden recibir financiación están los programas de sanidad animal, prevención y control de enfermedades, asistencia técnica, investigación, transferencia de tecnología, mejoramiento productivo, comercialización y promoción del consumo de carne y leche.
¿Cuánto dinero administra Fedegán?
Las cifras del informe de gestión del Fondo Nacional del Ganado correspondiente al cuarto trimestre de 2025 muestran la dimensión de los recursos. Durante ese año, el recaudo por concepto de la Cuota de Fomento Ganadero y Lechero alcanzó los $165.325 millones.
El mismo documento reportó ingresos operacionales por $168.593 millones e ingresos totales por $171.487 millones. La diferencia corresponde a otros conceptos, entre ellos recuperaciones de cartera, rendimientos financieros y otros ingresos registrados por el fondo.
En cuanto a los gastos acumulados durante 2025, el informe registró $166.522 millones. De ese total, $108.441 millones correspondieron a inversión en programas y proyectos, equivalentes al 65,12 % de los gastos reportados.
La inversión en sanidad animal representó el principal componente de los programas financiados, con cerca de $89.868 millones. También se registraron recursos para fomento al consumo, ganadería sostenible, cadenas productivas y actividades de promoción y divulgación.
Estas cifras permiten dimensionar el volumen de dinero que está en discusión, pero no determinan por sí solas si la administración fue eficiente o si los programas alcanzaron los resultados esperados. Esa evaluación requiere contrastar los gastos con los contratos, los beneficiarios, las metas y los resultados de cada proyecto.
¿Por qué Fedegán administra los recursos?
La Ley 89 de 1993 estableció que el Gobierno Nacional, por medio del Ministerio de Agricultura, contrataría con Fedegán la administración y el recaudo final de las cuotas de fomento ganadero y lechero. La norma también determinó que el contrato tendría una duración no inferior a diez años y fijó una contraprestación del 5 % del recaudo anual.
Esto significa que Fedegán tiene la responsabilidad de administrar los recursos, recaudar las contribuciones, ejecutar los programas aprobados y rendir cuentas sobre su utilización. Sin embargo, el fondo debe llevar una contabilidad independiente de la organización gremial y sus recursos no pueden confundirse con el patrimonio de la federación.
La contraprestación del 5 % constituye un punto adicional de interés. La ley reconoce ese pago a la entidad administradora por su labor y el Decreto 1071 de 2015 establece que dicha remuneración hace parte del patrimonio de la entidad y es de libre disposición. Por tanto, debe diferenciarse de los recursos parafiscales que permanecen destinados al cumplimiento de los objetivos del fondo.
¿Qué puede revisar el Ministerio de Agricultura?
El hecho de que Fedegán tenga a su cargo la administración no significa que pueda disponer de los recursos sin vigilancia. El Ministerio de Agricultura conserva facultades de seguimiento y evaluación sobre los programas, proyectos, inversiones y gastos financiados con la contribución.
La normativa permite verificar el recaudo de las cuotas, los ingresos recibidos, la ejecución presupuestal, los contratos celebrados y la correspondencia de los gastos con la destinación legal del fondo. También contempla la posibilidad de contratar auditorías externas para examinar su funcionamiento.
Por esa razón, el Ministerio puede ordenar una revisión de las operaciones sin que previamente exista una decisión judicial que establezca la comisión de irregularidades. El objetivo de una auditoría es precisamente determinar si hay hechos que ameriten explicaciones, correctivos o el traslado de información a las autoridades competentes.
El control fiscal, por su parte, corresponde a la Contraloría General de la República, que tiene competencia para examinar el manejo de los recursos parafiscales y establecer eventuales responsabilidades fiscales cuando se configuren los requisitos legales. La vigilancia del Ministerio y el control fiscal son mecanismos diferentes, aunque pueden complementarse.
El antecedente de la disputa por el fondo
La confrontación entre Lafaurie y el Gobierno también tiene un antecedente institucional. Durante el gobierno de Juan Manuel Santos, en 2015, Fedegán perdió la administración del Fondo Nacional del Ganado, que pasó a otro esquema de manejo. Cuatro años después, en 2019, la federación recuperó esa responsabilidad mediante un nuevo contrato.
Lafaurie ha relacionado sus diferencias con Dangond con ese episodio. Según el dirigente gremial, el actual ministro participó como asesor del entonces ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, cuando se tomó la decisión de retirar a Fedegán la administración del fondo. El presidente de la federación ha sostenido que sus desacuerdos con el funcionario vienen de aquella época.
En medio de la controversia actual, la junta directiva de Fedegán expresó su respaldo a Lafaurie y defendió la administración de los recursos parafiscales. La organización afirmó que el manejo del fondo ha estado sometido a la vigilancia de la Contraloría y a otros mecanismos de control, y señaló que los resultados de las auditorías respaldan su gestión institucional.
El ministro, por su parte, sostuvo que no habrá recursos ni contratos por fuera de la vigilancia estatal. También manifestó que, si la auditoría encuentra anomalías, los hallazgos serán trasladados a las autoridades correspondientes y se buscará recuperar los recursos comprometidos cuando haya lugar.
Las preguntas que deberá responder la auditoría
Más allá del enfrentamiento entre los dos dirigentes, la revisión deberá establecer qué ocurrió con los recursos recaudados, cuáles fueron los contratos financiados y qué beneficios concretos recibieron los productores. También tendrá que examinar si los gastos administrativos y las inversiones se ajustaron a los presupuestos aprobados y a las obligaciones legales.
Entre los asuntos de mayor interés están la contratación con terceros, la existencia de posibles conflictos de interés, los soportes de los pagos y la cobertura de los programas de asistencia técnica y sanidad animal. Otro punto será establecer si los resultados de las inversiones corresponden con los montos ejecutados y con las necesidades de los ganaderos de distintas regiones.
La discusión también plantea un interrogante sobre la distribución de los beneficios: si todos los productores que contribuyen al fondo tienen acceso efectivo a los programas financiados, independientemente de que pertenezcan o no a Fedegán o a otras organizaciones gremiales.
Por ahora, el anuncio de la auditoría no demuestra que hayan existido hechos de corrupción ni permite atribuir responsabilidades a los administradores. Sus resultados serán los que determinen si hubo irregularidades, deficiencias administrativas o incumplimientos que deban ser investigados.
El debate, en todo caso, trasciende las diferencias personales entre Lafaurie y Dangond. Lo que está en juego es la administración de una contribución obligatoria que sale de la actividad ganadera y lechera y que, por disposición legal, debe regresar al sector mediante programas de fomento.
La auditoría tendrá que ofrecer respuestas sobre el destino de los recursos, la efectividad de las inversiones y el cumplimiento de las obligaciones de Fedegán. También permitirá establecer si los mecanismos de vigilancia existentes han sido suficientes para garantizar que el dinero de los productores se utilice de acuerdo con los objetivos para los que fue creado el Fondo Nacional del Ganado.






