La elección de Jorge Eliécer Laverde como nuevo contralor general de la República ha estado acompañada de cuestionamientos sobre su trayectoria política, su falta de experiencia específica en control fiscal y los apoyos que recibió en el Congreso. Sin embargo, una de las controversias más concretas se concentra en dos libros que le permitieron sumar puntos decisivos durante el concurso para llegar al cargo.
Se trata de IA (Inteligencia Artificial) aplicada al control fiscal en Colombia y El control fiscal desde el Congreso, dos publicaciones atribuidas a Laverde y editadas por el Instituto Latinoamericano de Altos Estudios, ILAE.
Los dos libros tienen una particularidad que llamó la atención durante el proceso: fueron publicados el mismo día, el 5 de febrero de 2026. Su aparición coincidió con la etapa de valoración de las hojas de vida de los aspirantes al cargo de contralor.
Las publicaciones terminaron teniendo un efecto directo sobre la posición de Laverde dentro del concurso. Según una investigación previa de La Silla Vacía, el hoy contralor no obtuvo puntos por experiencia específica en control fiscal.
Su trayectoria profesional estaba concentrada principalmente en el trabajo legislativo y en su actividad política y administrativa en Caldas. Entre otros cargos, se desempeñó durante años como secretario de la Comisión Sexta del Senado, una experiencia que no fue contabilizada como trayectoria específica en materia de control fiscal.
Esa ausencia de puntaje se convirtió en una de las principales debilidades de su candidatura. Sin embargo, los dos libros permitieron compensar esa desventaja: Laverde recibió 20 puntos por cada publicación, para un total de 40 puntos adicionales.
El impacto fue determinante en la clasificación. Tras la prueba de conocimientos, Laverde ocupaba el séptimo lugar entre los aspirantes, pero después de la valoración de su hoja de vida y de sus publicaciones ascendió hasta el tercer puesto.
Ese cambio le permitió entrar en el grupo de los diez finalistas que posteriormente fue remitido al Congreso para la elección del contralor general. De acuerdo con la información publicada, sin los puntos obtenidos por los libros Laverde habría quedado por fuera de esa lista.
La controversia, sin embargo, no radica únicamente en que las publicaciones le hayan dado puntos dentro de un concurso. El cuestionamiento se concentra también en la cronología de su elaboración y en las explicaciones entregadas sobre el proceso editorial.
Laverde sostuvo que los textos habían sido escritos durante varios años y que fueron entregados a la editorial para su revisión en mayo de 2025. Según su versión, el trabajo en ambos libros se remontaba incluso a 2019.
No obstante, la investigación encontró referencias bibliográficas a documentos publicados después de mayo de 2025. Entre los ejemplos mencionados aparece una tesis de maestría publicada el 5 de noviembre de ese año y que figura entre las fuentes utilizadas.
La presencia de referencias posteriores a la fecha en la que, según Laverde, los manuscritos habían sido entregados para revisión abrió interrogantes sobre la cronología de elaboración y actualización de los textos. La existencia de esas referencias no demuestra por sí sola una irregularidad, pero sí plantea dudas sobre cuándo quedaron terminadas las versiones que finalmente fueron evaluadas.
También surgieron preguntas sobre el proceso editorial. La información conocida señala que el ILAE contempla plazos de verificación y edición para sus publicaciones electrónicas, mientras que los dos libros aparecieron simultáneamente en febrero de 2026 y fueron presentados dentro del concurso que definiría la lista de elegibles.
La importancia de las dos publicaciones, por tanto, va más allá de su contenido académico. En términos prácticos, se convirtieron en el mecanismo que permitió a Laverde compensar la falta de puntaje por experiencia específica y mejorar de manera decisiva su posición en el proceso de selección.
La secuencia es el centro de la controversia: cero puntos por experiencia específica, 40 puntos obtenidos por dos libros publicados el mismo día, el salto del séptimo al tercer lugar y, finalmente, su ingreso a la lista de finalistas que llegó al Congreso.
Después de superar ese filtro, Laverde recibió un amplio respaldo político y fue elegido contralor. Por eso, los cuestionamientos sobre los libros se conectan con un debate más amplio sobre si el proceso privilegió la experiencia técnica necesaria para dirigir el principal organismo de control fiscal del país.
Hasta ahora, la información publicada no establece que los libros sean fraudulentos ni que Laverde haya cometido un delito. El cuestionamiento se concentra en las circunstancias de su publicación, las inconsistencias planteadas sobre la cronología de elaboración y el peso decisivo que tuvieron en una candidatura que, sin esos 40 puntos, habría podido quedar por fuera de la competencia.
La controversia deja así una de las preguntas más sensibles sobre la llegada de Laverde a la Contraloría: si dos publicaciones aparecidas simultáneamente, en un momento clave del concurso, terminaron siendo el factor que permitió compensar precisamente la principal debilidad de su perfil y abrirle el camino hacia uno de los cargos más importantes del sistema de control del Estado.






