Sale del aire el programa de Camila Zuluaga y Ana Cristina Restrepo: una decisión empresarial en medio de un clima político tenso

La decisión llega, además, en un momento especialmente sensible para el periodismo colombiano. Zuluaga y Restrepo han mantenido durante los últimos meses posiciones críticas frente al entonces candidato y hoy presidente Abelardo de la Espriella, así como frente a sectores de su entorno político - Foto: Redes Sociales

La decisión llega, además, en un momento especialmente sensible para el periodismo colombiano. Zuluaga y Restrepo han mantenido durante los últimos meses posiciones críticas frente al entonces candidato y hoy presidente Abelardo de la Espriella, así como frente a sectores de su entorno político - Foto: Redes Sociales

El programa Mañanas Blu 10:30, dirigido por Camila Zuluaga y en el que participaba Ana Cristina Restrepo junto con otros periodistas, llegó a su final este lunes 31 de agosto. La decisión fue comunicada al equipo durante la jornada y puso fin a un espacio que llevaba años al aire en Blu Radio.

Según la información publicada por Semana, la determinación fue tomada por Gonzalo Córdoba, presidente de Caracol Televisión, propietario de Blu Radio. La explicación entregada para terminar el programa fueron las dificultades de audiencia y los problemas comerciales relacionados con los anunciantes.

La franja no será ocupada por un nuevo programa. En su lugar, Mañanas Blu, dirigido por Néstor Morales, ampliará su duración y se extenderá hasta las 12 del mediodía. De esta manera, la emisora optó por ampliar un espacio ya existente antes que crear un nuevo formato para cubrir las horas que deja el programa de Zuluaga.

La decisión llega, además, en un momento especialmente sensible para el periodismo colombiano. Zuluaga y Restrepo han mantenido durante los últimos meses posiciones críticas frente al entonces candidato y hoy presidente Abelardo de la Espriella, así como frente a sectores de su entorno político.

Esa coincidencia temporal no permite establecer por sí sola una relación entre los enfrentamientos políticos y la salida del programa. Hasta ahora no existe evidencia pública que demuestre que la Presidencia, el mandatario o alguno de sus allegados haya intervenido para solicitar la cancelación del espacio.

Pero los antecedentes hacen inevitable que la decisión sea observada también desde la perspectiva de la libertad de prensa. La relación entre De la Espriella y Zuluaga ya había tenido un episodio particularmente visible durante la campaña presidencial.

En mayo, Zuluaga denunció que el candidato se había negado a concederle entrevistas a ella y a su programa. Según el relato de la periodista, durante un encuentro casual le preguntó cuándo acudiría al espacio para responder sobre su candidatura y recibió como respuesta que no lo haría. También aseguró que desde la campaña se habría instruido al equipo de prensa para no atender solicitudes provenientes de su programa.

El episodio fue descrito por la periodista como un veto. El argumento atribuido a De la Espriella estaba relacionado con su desconfianza frente al tratamiento que recibiría en el programa y con la posibilidad de que fuera calificado de misógino. La denuncia abrió un debate sobre la relación entre candidatos, medios de comunicación y acceso a la información durante una campaña electoral.

Pero el enfrentamiento no comenzó en 2026. En abril de 2019 ocurrió un episodio que involucró directamente a Zuluaga, a su programa y al periodista Camilo Poveda, quien había solicitado una entrevista con De la Espriella para Mañanas Blu.

De la Espriella publicó entonces en Twitter una captura de una conversación de WhatsApp relacionada con la solicitud de entrevista. En la imagen quedó expuesto el número telefónico de Poveda. Después de la publicación, el periodista comenzó a recibir llamadas intimidantes de personas que habían visto el mensaje. La Fundación para la Libertad de Prensa calificó el hecho como doxing y lo consideró innecesario y peligroso.

La FLIP señaló además que la publicación podía eventualmente constituir una violación de datos personales y recordó que el comentario de Zuluaga que había provocado la reacción de De la Espriella estaba protegido por la libertad de expresión. La organización también cuestionó el uso de acusaciones de injuria y calumnia frente a una opinión periodística.

El caso de Ana Cristina Restrepo tiene otra dimensión. La periodista ha sido una crítica abierta de De la Espriella y de su proyecto político desde sus columnas y espacios periodísticos. En junio publicó en El Espectador una columna titulada “Los ‘camisas negras’: Abelardo y José Manuel”, en la que cuestionó duramente la campaña presidencial y sus referencias ideológicas.

La relación entre Restrepo y el entorno del presidente también estuvo marcada durante 2026 por una campaña de hostigamiento en redes sociales. Más de 200 periodistas y formadores de opinión firmaron en julio una carta en su defensa y denunciaron lo que describieron como una campaña sistemática de desprestigio contra la periodista. Según los firmantes, parte de esas cuentas se identificaban con el entonces candidato De la Espriella.

La FLIP también ha documentado un contexto más amplio de ataques contra periodistas por parte de la campaña de De la Espriella. En junio señaló que el candidato y su equipo habían profundizado un discurso hostil contra medios y periodistas que publicaban investigaciones o cuestionamientos sobre su candidatura.

Ese contexto es relevante, pero requiere una precisión. Que periodistas críticos de De la Espriella hayan sido objeto de ataques, señalamientos o acciones legales no demuestra que el presidente haya ordenado la terminación de un programa de radio. Confundir ambas cosas convertiría una coincidencia temporal en una afirmación causal sin pruebas.

La explicación empresarial también merece ser examinada. Semana reportó que la decisión obedeció a dificultades de audiencia y anunciantes, mientras que otras publicaciones han señalado que la franja presentaba resultados que preocupaban a las directivas.

Hay, además, un elemento que hace necesario mirar con cuidado la explicación de la audiencia. En 2023, El Espectador había señalado que Mañanas Blu 10:30 había conseguido posicionarse como número uno en audiencia en Cali, Barranquilla y Medellín y que el formato tenía una identidad editorial consolidada alrededor de la actualidad, las regiones y la participación de mujeres en la mesa.

Eso no significa que el programa mantuviera esos resultados en 2026. Los hábitos de consumo de radio cambian, la competencia aumenta y las mediciones de audiencia pueden variar considerablemente con el tiempo. Por eso sería necesario conocer las cifras más recientes de audiencia y facturación publicitaria para evaluar cuánto peso tuvieron realmente esos factores.

También llama la atención la solución adoptada por Blu Radio. En lugar de crear un espacio alternativo, la emisora decidió extender Mañanas Blu, con Néstor Morales, hasta el mediodía. La modificación supone una concentración de la franja informativa y política de la mañana en un solo programa.

Para Zuluaga y Restrepo, la decisión supone la desaparición de un escenario desde el cual durante años entrevistaron a políticos, funcionarios, empresarios, expertos y protagonistas de la actualidad nacional. En las últimas semanas, el programa había seguido abordando asuntos sensibles de la agenda del nuevo Gobierno, incluido el proceso de paz, las decisiones de la Casa de Nariño y las políticas públicas.

La coincidencia entre la salida del programa y el nuevo escenario político colombiano abre, por tanto, una pregunta legítima, aunque todavía sin respuesta: ¿se trata exclusivamente de una decisión empresarial o existen factores políticos que no han sido hechos públicos?

Para responderla no basta con observar la fecha de cancelación ni los antecedentes de las periodistas. Sería necesario conocer las cifras de audiencia, los ingresos publicitarios, las comunicaciones internas de Caracol y Blu Radio, la fecha en que se tomó la decisión y si existieron presiones externas sobre anunciantes o directivos.

También sería relevante establecer qué ocurrirá con Zuluaga, Restrepo y los demás integrantes del equipo. La desaparición del programa no necesariamente equivale a la salida de todos los periodistas de Blu Radio, y cualquier afirmación sobre despidos o desvinculaciones debe distinguirse de la cancelación del espacio.

La controversia, en última instancia, no gira solamente alrededor de un programa de radio. Se trata de una discusión sobre cómo sobreviven los medios independientes o críticos en un ambiente político cada vez más polarizado, y sobre el peso que tienen las audiencias y los anunciantes en las decisiones editoriales.

En ese contexto, la decisión de Blu Radio tendrá que ser evaluada por sus propios méritos empresariales, pero también bajo el escrutinio público que corresponde cuando un espacio periodístico desaparece después de años de confrontaciones entre sus integrantes y una figura que acaba de llegar a la Presidencia.

Por ahora, el dato comprobable es uno: Blu Radio terminó el programa de Camila Zuluaga y Ana Cristina Restrepo y decidió extender el espacio de Néstor Morales hasta el mediodía, argumentando dificultades de audiencia y anunciantes.

Lo demás —incluida una eventual presión política relacionada con De la Espriella o su entorno— permanece en el terreno de las preguntas que una investigación periodística tendría que comprobar. Precisamente por la gravedad de esa hipótesis, la respuesta no puede construirse sobre especulaciones, sino sobre documentos, cifras y testimonios que permitan establecer qué ocurrió realmente detrás de la decisión.

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