Dos días después del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia con epicentro en Chocó, el nuevo balance de la emergencia eleva a 241 la cifra de personas fallecidas y a 3.771 la de heridos. El reporte nacional más reciente mantiene además la búsqueda de cientos de personas cuyo paradero continúa sin establecerse.
En las capitales se concentran 172 de los fallecidos y 1.762 de los heridos reportados por Asocapitales. Cali, Pereira, Quibdó, Manizales y Armenia permanecen en alerta roja debido a la magnitud de las afectaciones y a las necesidades que todavía enfrentan sus autoridades y organismos de respuesta.
Cali continúa como uno de los principales focos de la tragedia. La ciudad registra 74 personas fallecidas, 1.008 heridas y 230 desaparecidas. Además, 89 personas han sido rescatadas durante las operaciones de búsqueda, que permanecen activas en distintos sectores de la capital del Valle del Cauca.
La infraestructura de Cali también presenta daños considerables. El reporte contabiliza 107 viviendas colapsadas, 800 averiadas y 56 estructuras colapsadas, además de tres vías afectadas y daños en cuatro estaciones de Policía. La ciudad mantiene desplegados 750 rescatistas, incluidos 350 provenientes de apoyos externos, junto con 14 caninos especializados.
En Pereira, el balance asciende a 83 fallecidos, 279 heridos y 45 desaparecidos. Las autoridades reportan además 243 personas rescatadas, mientras continúan las labores en una ciudad donde 75 edificios colapsaron, 26 viviendas resultaron averiadas y alrededor de 14 vías y puentes presentan afectaciones.
La capital de Risaralda continúa necesitando equipos especializados BREC para búsqueda y rescate en estructuras colapsadas, además de personal para evaluación estructural. También requiere plantas eléctricas para hospitales, elementos para los albergues y sangre a través del Hemocentro Regional.
En Quibdó, la capital del departamento donde se ubicó el epicentro, se reportan nueve fallecidos, 119 heridos y cuatro desaparecidos. El impacto sobre las viviendas es particularmente fuerte: 1.198 están averiadas y 48 colapsaron. También resultaron afectadas 20 infraestructuras, entre ellas edificios municipales, establecimientos educativos e instalaciones de salud.
Las necesidades de Quibdó incluyen equipos y personal especializado en búsqueda y rescate, comunicaciones, colchonetas, mantas, carpas, plantas eléctricas, agua potable, alimentos, kits de aseo e insumos de protección. La emergencia en el Chocó no se limita a las labores de rescate y abarca también necesidades humanitarias básicas.
Manizales reporta seis fallecidos y 182 heridos, además de unos 4.000 damnificados. La afectación de infraestructura incluye 1.970 viviendas averiadas, 1.150 viviendas colapsadas y 57 edificios colapsados, junto con daños en 24 colegios públicos y 16 privados.
La situación en Manizales también genera presión sobre el sistema de salud. Entre las necesidades prioritarias aparece la donación de sangre de todos los grupos por la escasez de componentes, además de colchonetas, mantas, carpas y plantas eléctricas destinadas a los albergues habilitados.
Armenia no registra fallecidos en este corte, pero permanece en alerta roja. La ciudad contabiliza 174 personas heridas, 69 edificios colapsados y alrededor de 1.400 estructuras averiadas. Las autoridades continúan realizando evaluaciones de habitabilidad y estabilidad estructural para determinar las condiciones de los inmuebles afectados.
La capital del Quindío requiere ayuda humanitaria para unas 5.000 personas, especialmente colchonetas, cobijas, mantas, carpas, alimentos, mercados, linternas, kits de aseo y elementos de cocina. La magnitud de estas necesidades evidencia que, dos días después del sismo, la emergencia ya combina las labores de búsqueda con una extensa fase de atención a damnificados.
Uno de los mayores desafíos sigue siendo la localización de las personas desaparecidas. En las capitales, Asocapitales contabiliza 279 casos: 230 en Cali, 45 en Pereira y cuatro en Quibdó. Las operaciones requieren grupos USAR y BREC, maquinaria pesada, equipos de comunicaciones, ingenieros y arquitectos, además de herramientas para remover escombros de manera segura.
Asocapitales insiste en que la prioridad continúa siendo proteger la vida, fortalecer las operaciones de búsqueda y rescate y trasladar oportunamente las capacidades disponibles hacia los territorios que más las necesitan.





