Bogotá avanza hacia un cambio en la manera en que se instalan y mantienen las redes de cableado que ocupan el espacio público. El Concejo de Bogotá aprobó una iniciativa del concejal Juan David Quintero que busca retirar los cables que ya no prestan ningún servicio y reducir progresivamente las redes aéreas.
La propuesta establece medidas para intervenir el cableado instalado en postes y fachadas, una infraestructura que durante años ha crecido junto con la expansión de los servicios de telecomunicaciones y otros sistemas que utilizan el espacio público.
Uno de los principales objetivos es enfrentar la acumulación de cables que permanecen instalados pese a que ya no están en funcionamiento. La iniciativa plantea que los propietarios de esas redes deberán asumir su retiro.
Según lo explicado por Quintero, la administración distrital podrá establecer estrategias para que los responsables desmonten los cables en desuso. La medida busca establecer una responsabilidad directa sobre quienes mantienen estas instalaciones en el espacio público.
Si los propietarios no realizan el desmonte, la administración podrá ejecutar las acciones correspondientes y posteriormente cobrarles los costos asociados, de acuerdo con las condiciones que establezca la normativa.
El concejal sostuvo que durante años operadores de telecomunicaciones, entidades vinculadas con el alumbrado público y otros actores instalaron cableado en los postes de la ciudad sin que existiera un mecanismo suficiente para controlar su permanencia cuando dejaba de ser necesario.
Para Quintero, el problema no se limita al impacto visual. El exceso de cableado puede generar desorden en postes, calles y fachadas y, según su planteamiento, representar riesgos para los ciudadanos.
La iniciativa también modifica el criterio para las nuevas instalaciones. Los cables que deban incorporarse al espacio público deberán ser construidos de manera subterránea, con sistemas que permitan llevar las redes bajo el suelo.
El objetivo es evitar que las nuevas necesidades de conectividad o de infraestructura continúen incrementando la cantidad de cables instalados de manera aérea. De esta forma, el cambio busca actuar no solo sobre el problema existente, sino también sobre su crecimiento futuro.
La propuesta contempla además una transición para las redes que actualmente siguen funcionando. Estos cables deberán ser soterrados de manera progresiva, con el propósito de reducir gradualmente su presencia en postes, calles, andenes y fachadas.
El alcance de la medida implica, por tanto, dos procesos diferentes: retirar primero las redes que ya no cumplen una función y avanzar posteriormente en el traslado bajo tierra de aquellas que continúan prestando servicios.
El cambio también plantea un desafío de coordinación entre el Distrito y los propietarios de las redes. Para que la medida sea efectiva será necesario determinar qué cables están en funcionamiento, quién es su propietario y cuáles serán los plazos y condiciones para retirarlos o soterrarlos.
El texto conocido sobre la iniciativa no precisa todavía el número de acuerdo, los cronogramas de implementación ni el detalle de las entidades distritales encargadas de ejecutar cada una de las acciones. Esos aspectos serán determinantes para establecer cómo se aplicará la nueva regulación.
La discusión también tendrá una dimensión económica. El retiro de cables abandonados podrá ser ejecutado por la administración cuando los responsables no cumplan, pero los costos deberán ser trasladados a los propietarios bajo las reglas que se establezcan.
Con la aprobación de la iniciativa, Bogotá busca comenzar a modificar un paisaje urbano marcado por la acumulación de redes aéreas. El desafío será convertir la decisión del Concejo en un proceso verificable de retiro, identificación de responsables y soterramiento progresivo, sin afectar la continuidad de los servicios que dependen de esas redes.






