Brina Quoya será una de las propuestas bogotanas que harán parte de la edición número 30 de Rock al Parque. Detrás de este nombre está Ana González, bajista, cantante, compositora, arreglista y productora que ha construido una carrera entre diferentes lenguajes de la música contemporánea.
Su presentación será el domingo 11 de octubre, a las 2:30 de la tarde, en la tarima ECO del Parque Simón Bolívar. Allí compartirá jornada con otros proyectos distritales y con artistas internacionales como Los Tetas, Porter y Bándalos Chinos.
Para González, sin embargo, Rock al Parque no es un territorio desconocido. La artista ya ha participado en diferentes ediciones del festival como integrante de otras agrupaciones. Esta vez la experiencia será diferente: llegará por primera vez como frontwoman de su propio proyecto.
Esa diferencia tiene un significado particular en su trayectoria. Durante años, González ha desarrollado buena parte de su trabajo como música de sesión, acompañando a otros artistas y participando en diferentes proyectos de la escena colombiana.
Su recorrido incluye colaboraciones y escenarios compartidos con artistas como Cabas, Vicente García, Andrea Echeverri y Vivir Quintana, además de su participación como integrante fundadora de Flor de Lava.
Pero Brina Quoya representa otra faceta de esa trayectoria: la posibilidad de poner en primer plano sus propias canciones, su voz y una búsqueda sonora que no se acomoda fácilmente dentro de un solo género.
La propuesta combina trip hop, neo soul, rock, pop alternativo y elementos del jazz de vanguardia. Esa mezcla ya había llevado a González a escenarios como Jazz al Parque, donde fue presentada como una de las voces de la escena bogotana con una propuesta de vanguardia.
En 2023, Brina Quoya hizo parte de la programación de Jazz al Parque, donde compartió escenario con artistas como Rita Payés y Jojo Mayer & Nerve. Su presentación tuvo lugar en el parque El Country, dentro de una jornada dedicada a diferentes aproximaciones contemporáneas al jazz.
Aquella experiencia también permitió definir una de las características de su música: la utilización del jazz no necesariamente como una frontera estilística, sino como un espacio para experimentar con otras formas de composición e interpretación.
La propia González ha explicado que para ella el jazz funciona como una ventana amplia para expresarse y como una manera de recorrer diferentes estados emocionales. Sus canciones exploran asuntos como el amor, el desamor, la necesidad de encajar y la búsqueda de una voz propia.
Esa búsqueda también está relacionada con Bogotá. La ciudad aparece como una influencia importante en su manera de entender la música y en las historias que atraviesan sus canciones.
González ha descrito a Bogotá como una ciudad rodeada por montañas pero abierta a múltiples experiencias. De allí surge parte de una propuesta que convierte las vivencias personales y las experiencias de otras personas en materia para la creación.
Su recorrido como compositora comenzó mucho antes de que Brina Quoya llegara a Rock al Parque. De acuerdo con la información de su proyecto, empezó a publicar canciones en 2017 y desde entonces ha desarrollado una producción propia paralela a su trabajo como intérprete y colaboradora.
Entre las canciones que han hecho parte de ese recorrido aparecen “Agua sin fuego”, “Millas”, “Quédate” y “Martes”. Esta última ha sido señalada por la propia artista como una de las canciones que disfruta especialmente interpretar en vivo por su carácter más rockero.
Su trayectoria también incluye otros escenarios internacionales. La Universidad Central señala que González ha participado en Vive Latino, realizó dos giras por España y se presentó en La Haya, en Países Bajos.
Esa circulación fuera de Colombia convive con un trabajo permanente dentro de la escena bogotana y con una faceta pedagógica. González también desarrolla actividades relacionadas con la formación musical y la composición de canciones.
En ese campo creó SongSpell, un método de composición basado en talleres en vivo que busca ayudar a los creadores a ganar confianza en sus propias ideas y convertirlas en canciones.
Para Rock al Parque 2026, la artista estará acompañada por músicos vinculados a distintas áreas de la escena independiente. La formación anunciada incluye a Juanfe Buenaventura en la guitarra, Camilo Daza en piano y voz y Sergio Sotelo en batería.
El proyecto también llegará al festival con un trabajo de dirección de arte, diseño sonoro y elementos visuales, una dimensión que busca ampliar la experiencia de sus canciones más allá de la interpretación musical.
La participación de Brina Quoya hace parte de la cuota distrital de Rock al Parque 2026. Su nombre fue seleccionado dentro de la Beca Festival Rock al Parque, junto con otros proyectos bogotanos de diferentes géneros y trayectorias.
La presencia de estos artistas permite que la celebración de los 30 años del festival no se limite a las grandes figuras internacionales. También incorpora proyectos que están construyendo actualmente la escena musical de Bogotá.
En el caso de Brina Quoya, esa escena aparece desde un lugar particular. Su música conecta elementos del rock con el neo soul, el trip hop, el pop alternativo y la experimentación, una combinación que amplía las fronteras de lo que puede encontrarse bajo el nombre de Rock al Parque.
La presentación también representa una especie de cambio de perspectiva para una artista que durante años ha acompañado a otros músicos. Esta vez, el escenario estará puesto sobre sus propias canciones y sobre el proyecto que lleva construyendo desde 2017.
Para González, además, el festival representa una oportunidad de compartir su música con una audiencia amplia y de generar nuevas conexiones. En palabras de la artista, esta será una ocasión para tener a su banda funcionando a plenitud en un gran escenario.
El domingo 11 de octubre, Brina Quoya tendrá entonces uno de sus momentos más importantes como proyecto solista. A las 2:30 de la tarde, su voz y su bajo llevarán a Rock al Parque una propuesta que cruza soul, rock, jazz, electrónica y canción alternativa, pero que sobre todo busca convertir esa mezcla en un lenguaje propio.






