El data center de 120 megavatios que transforma Tenjo y abre preguntas sobre su impacto ambiental

El centro de datos se desarrolla en la Zona Franca Metropolitana de Tenjo y ODATA lo presenta como el mayor data center que se construye actualmente en Colombia. La empresa anunció que las primeras fases del proyecto estarían terminadas durante 2026, junto con otro campus de 24 MW que construye en Mosquera - Foto: Data Center de Odata en Cota/Data Center Map

El centro de datos se desarrolla en la Zona Franca Metropolitana de Tenjo y ODATA lo presenta como el mayor data center que se construye actualmente en Colombia. La empresa anunció que las primeras fases del proyecto estarían terminadas durante 2026, junto con otro campus de 24 MW que construye en Mosquera - Foto: Data Center de Odata en Cota/Data Center Map

La construcción del DC BG03 de ODATA en Tenjo está convirtiendo a este municipio de Cundinamarca en uno de los nuevos puntos de concentración de infraestructura digital del país. El proyecto, concebido para alojar cargas de computación en la nube y aplicaciones de inteligencia artificial, tendrá una capacidad anunciada de 120 megavatios y hace parte de una expansión empresarial de US$1.300 millones en Colombia.

El centro de datos se desarrolla en la Zona Franca Metropolitana de Tenjo y ODATA lo presenta como el mayor data center que se construye actualmente en Colombia. La empresa anunció que las primeras fases del proyecto estarían terminadas durante 2026, junto con otro campus de 24 MW que construye en Mosquera.

La magnitud del proyecto se entiende mejor cuando se observa su demanda energética. Los 120 MW anunciados por ODATA corresponden a una capacidad de infraestructura de tecnología de información que requiere suministro eléctrico continuo para mantener servidores, sistemas de refrigeración y equipos auxiliares en funcionamiento.

La dimensión energética ya produjo una obra específica asociada al proyecto. El 16 de septiembre de 2026, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, ANLA, otorgó licencia ambiental para la línea de transmisión BG03 Navarra-Bacatá a 220 kilovoltios, presentada por ODATA Colombia para atender la demanda energética del centro de datos.

La infraestructura autorizada comprende una línea de 1.037 metros, cuatro torres y dos pórticos, además de la construcción de la subestación Navarra, con transformación de 230 a 34,5 kilovoltios. La conexión permitirá llevar energía desde la infraestructura existente de Bacatá hacia el proyecto.

Hay, sin embargo, un dato que merece seguimiento. Mientras ODATA anuncia 120 MW de capacidad para BG03, la licencia de la nueva infraestructura eléctrica señala una capacidad de conexión asignada de 50 MW para el centro de datos. La diferencia no significa necesariamente una contradicción: puede corresponder a una fase o a una condición particular de conexión, pero requiere ser explicada documentalmente a medida que avance el proyecto.

La propia ANLA determinó que la línea y la subestación son ambientalmente viables y estableció medidas para prevenir, mitigar, corregir y compensar los impactos identificados. Para ese proyecto eléctrico se determinó una compensación de 4,41 hectáreas por los impactos residuales sobre el componente biótico.

La autoridad también precisó que la infraestructura eléctrica licenciada no requiere concesiones de agua, permisos de vertimiento, ocupaciones de cauce ni permisos de emisiones atmosféricas. Pero esta precisión debe entenderse en el contexto del proyecto evaluado: se refiere a la línea de transmisión y la subestación, no permite concluir por sí sola cuál será el consumo de agua de todo el centro de datos.

Esa diferencia es importante porque uno de los principales interrogantes ambientales alrededor de los grandes centros de datos está relacionado con la refrigeración. Los servidores generan calor de manera permanente y requieren sistemas capaces de mantener condiciones térmicas estables incluso cuando funcionan a plena capacidad.

En el caso del desarrollo de Tenjo, la información comercial de la Zona Franca Metropolitana señala que el denominado Hyperscale Hub utilizará sistemas de free cooling, que según el desarrollador pueden generar un ahorro de 20 % en consumo energético frente a sistemas de enfriamiento sin esa tecnología. El mismo proyecto está concebido específicamente para concentrar centros de datos y proveedores asociados.

ODATA, por su parte, ha señalado que sus nuevas instalaciones utilizarán tecnología Delta para atender las necesidades de refrigeración asociadas con cargas de alta densidad. Esa tecnología es presentada por la empresa como una solución para centros destinados, entre otros usos, a inteligencia artificial.

Pero la existencia de tecnologías de refrigeración más eficientes no elimina la necesidad de establecer cuánto recurso hídrico requiere realmente el proyecto. Por el momento, la información pública revisada no permite afirmar que BG03 vaya a generar una presión determinada sobre el agua de Tenjo ni permite establecer un volumen específico de consumo hídrico operacional.

Por eso, una de las preguntas ambientales que deberá responderse con los documentos técnicos del proyecto es de dónde procederá el agua utilizada durante la operación, si la habrá, y qué sistema de refrigeración será finalmente instalado en las diferentes fases del campus.

El problema ambiental tampoco se limita al agua. La construcción de un centro de datos de esta escala supone una transformación física del suelo mediante edificios, plataformas, vías internas, instalaciones eléctricas, sistemas de respaldo y otras estructuras necesarias para garantizar la operación continua.

En una zona de la Sabana de Bogotá sometida desde hace años a procesos de expansión industrial y logística, el efecto acumulativo de estas transformaciones resulta especialmente relevante. El Hyperscale Hub de Tenjo está planteado sobre una zona franca permanente de servicios de aproximadamente 202.100 metros cuadrados destinada a conformar un clúster de centros de datos.

La propia infraestructura del Hub muestra que la transformación territorial no se limita a un solo edificio. El proyecto ofrece terrenos de entre 21.517 y 64.551 metros cuadrados, contempla un área para subestación y anuncia una capacidad de conexión eléctrica que puede llegar hasta 339 MW para el conjunto de la zona.

Y la expansión energética ya está tomando forma más allá de BG03. El 17 de septiembre, la ANLA declaró ambientalmente viable el proyecto HUB Industrial de Enel Colombia, entre Tenjo y Funza, que contempla otra subestación de 230/34,5 kilovoltios y una línea de transmisión de doble circuito de 415,31 metros para atender las necesidades de suministro de la Zona Franca Hub Hyperscale.

Ese proyecto contempla además una servidumbre de 32 metros de ancho y dos sitios de torres. La ANLA estableció una compensación equivalente a 0,39 hectáreas por las áreas intervenidas.

La sucesión de proyectos eléctricos muestra que la discusión ambiental debe observar el territorio como un sistema. Una línea o una subestación pueden tener impactos individuales relativamente delimitados, pero la construcción simultánea de varias infraestructuras para atender nuevos centros de datos puede producir una transformación territorial acumulativa.

El asunto energético adquiere además una dimensión nacional. Los centros de datos necesitan electricidad con alta disponibilidad y confiabilidad, y BG03 será conectado directamente a infraestructura de transmisión para garantizar la continuidad que requieren las cargas de computación.

La expansión de ODATA responde, precisamente, a la creciente demanda de infraestructura para servicios de nube e inteligencia artificial. La empresa calcula que sus dos nuevos campus en Cundinamarca sumarán 144 MW de capacidad y hacen parte de una inversión anunciada de US$1.300 millones.

El beneficio económico que acompaña este tipo de proyectos es uno de los argumentos utilizados para promoverlos. ODATA y la Zona Franca Metropolitana presentan la llegada de infraestructura digital como una oportunidad para atraer inversión, ampliar la capacidad tecnológica y desarrollar servicios asociados a la economía digital.

Pero el crecimiento de esta industria también obliga a precisar quién asume los costos ambientales y territoriales de la infraestructura necesaria para sostenerla. No basta con conocer la inversión privada o la capacidad instalada: resulta necesario establecer la superficie transformada, los recursos utilizados, las compensaciones, las obras eléctricas requeridas y los efectos acumulativos sobre el territorio.

En el caso de BG03 ya existe una primera respuesta institucional: la ANLA consideró ambientalmente viable la infraestructura eléctrica y fijó obligaciones de manejo y compensación. Eso significa que el proyecto no carece de controles ambientales, pero tampoco significa que sus impactos potenciales hayan dejado de ser una cuestión que deba vigilarse durante construcción y operación.

La siguiente etapa será particularmente importante. El seguimiento deberá comprobar que las medidas de compensación se ejecuten, que las obras respeten las condiciones de la licencia y que la operación real corresponda a las condiciones evaluadas por las autoridades ambientales.

También será necesario conocer cómo evolucionará el consumo energético cuando BG03 alcance las diferentes fases de desarrollo y cómo se integrará con los demás centros de datos proyectados en Tenjo y municipios vecinos. La capacidad anunciada para el corredor digital supera ampliamente las necesidades de un solo proyecto.

El caso de Tenjo plantea así una discusión que va más allá de la construcción de un edificio tecnológico. La llegada de grandes centros de datos puede convertir a la Sabana en una plataforma para inteligencia artificial y servicios digitales, pero también demanda nuevas redes eléctricas, subestaciones, infraestructura de refrigeración y superficies industriales.

La pregunta ambiental no es, por tanto, si un data center es en sí mismo una actividad contaminante. Es cuánto territorio, energía, agua e infraestructura requiere su funcionamiento, qué impactos produce esa transformación y si las medidas de prevención y compensación resultan proporcionales a la escala de los proyectos que se están acumulando en la zona.

BG03 todavía está en construcción y buena parte de sus efectos operativos solo podrán medirse cuando entre en funcionamiento. Pero la aprobación de las nuevas obras eléctricas ya permite observar la magnitud de la infraestructura que necesita el proyecto para funcionar.

Tenjo está entrando así en una nueva etapa de transformación territorial: de municipio industrial y logístico a posible nodo de infraestructura digital de gran escala. El desafío ambiental será determinar si esa transición puede producirse sin trasladar al territorio costos sobre el suelo, el agua, la biodiversidad y la red eléctrica que no estén suficientemente identificados, controlados y compensados.

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