El otro Mundial: 39 días en los que Gaza siguió contando muertos mientras el fútbol acaparaba la atención del planeta

La infancia continuó siendo uno de los sectores más vulnerables. Aunque OCHA no publica un consolidado de niños muertos exclusivamente para los 39 días del Mundial, sus informes describen un contexto de exposición permanente a bombardeos, desplazamientos, enfermedades y desnutrición. Los organismos humanitarios insistieron en que los menores seguían soportando una carga desproporcionada de las consecuencias del conflicto, tanto por las pérdidas humanas como por el impacto psicológico y la interrupción de su acceso a educación, alimentación y servicios básicos - Foto: UNICEF

La infancia continuó siendo uno de los sectores más vulnerables. Aunque OCHA no publica un consolidado de niños muertos exclusivamente para los 39 días del Mundial, sus informes describen un contexto de exposición permanente a bombardeos, desplazamientos, enfermedades y desnutrición. Los organismos humanitarios insistieron en que los menores seguían soportando una carga desproporcionada de las consecuencias del conflicto, tanto por las pérdidas humanas como por el impacto psicológico y la interrupción de su acceso a educación, alimentación y servicios básicos - Foto: UNICEF

Entre el 11 de junio y el 19 de julio de 2026, las miradas de millones de personas estuvieron puestas en los 104 partidos de la Copa Mundial de la FIFA. Sin embargo, durante esos mismos 39 días, las acciones de Israel en Gaza continuaron dejando víctimas y profundizando una emergencia humanitaria que Naciones Unidas calificó como una de las más graves del mundo. Los informes periódicos de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) muestran que el conflicto no se detuvo ni redujo su intensidad durante el torneo.

Los balances oficiales reflejan ese deterioro. Según OCHA, las autoridades sanitarias de Gaza reportaban 1.005 palestinos muertos y 3.157 heridos desde el alto el fuego anunciado el 10 de octubre de 2025 al inicio del Mundial. Menos de un mes después, para el 8 de julio, esas cifras habían aumentado a 1.084 fallecidos y 3.491 heridos, es decir, 79 nuevas muertes y 334 heridos adicionales en pleno desarrollo del campeonato.

La violencia se mantuvo prácticamente diaria. Solo entre el 30 de junio y el 8 de julio, OCHA documentó 44 palestinos muertos y 85 heridos en Gaza. En los informes anteriores también se registraron decenas de víctimas semanales, confirmando que las operaciones militares israelíes, los ataques aéreos y otros incidentes armados continuaron mientras el resto del mundo seguía el desarrollo del torneo.

Más allá del número de fallecidos, Naciones Unidas advirtió que las condiciones de vida continuaron deteriorándose. Durante esas semanas, la población permaneció confinada a menos de la mitad del territorio de la Franja de Gaza debido a la expansión de las zonas restringidas, las operaciones militares y las nuevas órdenes de desplazamiento emitidas por las fuerzas israelíes. Miles de familias volvieron a abandonar sus refugios improvisados para desplazarse una vez más hacia áreas cada vez más reducidas y saturadas.

Las consecuencias humanitarias fueron igualmente graves. OCHA señaló que el hacinamiento, la falta de refugios adecuados y el acceso limitado a agua potable, saneamiento y atención médica incrementaron los riesgos para la salud pública. La Organización Mundial de la Salud y sus socios continuaron apoyando la vigilancia epidemiológica y el suministro de insumos, pero advirtieron que la destrucción de infraestructura, las restricciones de acceso y la escasez de suministros seguían limitando la respuesta sanitaria.

La situación alimentaria también empeoró durante el Mundial. Naciones Unidas informó que la escasez de combustible, equipos, aceite para motores y otros insumos esenciales siguió afectando el funcionamiento de los sistemas de agua, saneamiento y distribución de ayuda. Paralelamente, la asistencia para refugios cayó 37 % entre mayo y junio debido a la reducción del financiamiento internacional, dejando a miles de familias con menos capacidad para enfrentar nuevos desplazamientos.

La infancia continuó siendo uno de los sectores más vulnerables. Aunque OCHA no publica un consolidado de niños muertos exclusivamente para los 39 días del Mundial, sus informes describen un contexto de exposición permanente a bombardeos, desplazamientos, enfermedades y desnutrición. Los organismos humanitarios insistieron en que los menores seguían soportando una carga desproporcionada de las consecuencias del conflicto, tanto por las pérdidas humanas como por el impacto psicológico y la interrupción de su acceso a educación, alimentación y servicios básicos.

La violencia tampoco cesó en la Cisjordania ocupada. Durante el mismo período, OCHA documentó la continuidad de operaciones militares israelíes, demoliciones, restricciones de movilidad y ataques de colonos. Para julio de 2026, la organización reportaba que más de 3.200 palestinos habían sido desplazados en Cisjordania durante el año, el doble del promedio diario registrado en los tres años anteriores. Además, los ataques de colonos se habían convertido en la principal causa de lesiones entre palestinos en ese territorio.

Los menores también estuvieron entre las principales víctimas en Cisjordania. OCHA informó que hasta comienzos de julio habían muerto 16 niños palestinos durante 2026 y 187 menores habían resultado heridos, mientras más de 1.500 niños se encontraban entre las personas desplazadas por demoliciones, ataques de colonos y operaciones militares. Estas cifras evidencian que el impacto del conflicto trascendía ampliamente la Franja de Gaza.

Durante el Mundial, el contraste entre la celebración deportiva y la guerra también se hizo visible a través de gestos simbólicos. En distintos escenarios aparecieron manifestaciones de solidaridad con la población palestina y llamados al respeto del derecho internacional humanitario. Incluso en Gaza se organizaron proyecciones comunitarias de algunos partidos como una forma de ofrecer momentos de distracción a una población que seguía viviendo bajo la amenaza constante de nuevos ataques.

Los informes de Naciones Unidas dejan claro que el campeonato no modificó el curso del conflicto. Durante esos 39 días continuaron aumentando las víctimas, persistieron los desplazamientos masivos, se profundizaron las restricciones al acceso humanitario y se agravó el deterioro de las condiciones de vida de millones de palestinos. Aunque no existe un registro consolidado del número total de bombardeos o incursiones militares para ese intervalo, la documentación de OCHA demuestra que las operaciones armadas continuaron de manera sostenida durante todo el torneo.

Así, mientras el Mundial de 2026 ofrecía al planeta una celebración global del deporte, Gaza y Cisjordania vivían una realidad completamente distinta. Las cifras recopiladas por Naciones Unidas reflejan que, lejos de una tregua asociada al mayor evento futbolístico del mundo, la guerra siguió cobrándose vidas y deteriorando las condiciones humanitarias, recordando que el espectáculo deportivo convivió, durante esos 39 días, con una de las crisis más profundas y prolongadas del escenario internacional.

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