El electrizante e histórico compromiso correspondiente a los dieciseisavos de final de la Copa Mundial de la FIFA 2026™ tuvo lugar sobre el césped del mítico Estadio Ciudad de México (Estadio Azteca). Ante un marco pletórico de más de 80,000 aficionados que resistieron un retraso de una hora debido a las condiciones climáticas adversas, la Selección de México brindó una exhibición de contundencia y jerarquía táctica para dejar en el camino a una combativa Selección de Ecuador por un marcador de 2-0.
Desde el pitazo inicial del árbitro esloveno Slavko Vincic, el conjunto comandado por Javier Aguirre tomó las riendas del juego a través de transiciones rápidas y una presión asfixiante sobre la salida rival. La recompensa a esa postura ofensiva llegó temprano, específicamente en el minuto 22, cuando Roberto Alvarado filtró una pelota milimétrica a la espalda de la zaga tricolor; Julián Quiñones arrancó habilitado desde su propio campo, cabalgó con potencia y sacó un fiero derechazo inside del área que dejó sin opciones al arquero Hernán Galíndez.
El golpe anímico desordenó el esquema ecuatoriano de Sebastián Beccacece y el “Tri” no tardó en capitalizar el desconcierto defensivo de su adversario. En el minuto 31, tras otra vertiginosa acción colectiva iniciada en tres cuartos de cancha, el mismo Julián Quiñones se vistió de asistente para habilitar con ventaja al ariete Raúl Jiménez, quien con la frialdad que lo caracteriza definió con clase ante la salida del guardameta para decretar el 2-0 provisional antes del descanso.
En la etapa de complemento, Ecuador adelantó líneas buscando el descuento con el ingreso de revulsivos como Kevin Rodríguez y la joya Kendry Páez. Sin embargo, la zaga mexicana conformada por César Montes y Johan Vásquez estuvo impecable por la vía aérea, minimizando los intentos de Enner Valencia y Gonzalo Plata. Los sudamericanos apenas inquietaron el arco de un Raúl Rangel que lució sumamente seguro bajo los tres palos durante todo el desarrollo de la segunda mitad.
El dramatismo en el cierre del cotejo subió de tono cuando el árbitro esloveno fue llamado por el VAR a revisar una dura acción en tiempo de descuento. En el minuto 90+4, tras confirmarse la gravedad de una fuerte entrada, Vincic mostró la tarjeta roja directa al defensor ecuatoriano Piero Hincapié, sepultando cualquier esperanza de reacción para la escuadra sudamericana y desatando la euforia total en las tribunas del Coloso de Santa Úrsula.
Este triunfo generó récords y marcas estadísticas verdaderamente memorables dentro de las páginas oficiales del certamen global. Con este sólido resultado, la Selección de México se convirtió en el primer país desde Italia en 1990 en ganar sus primeros cuatro partidos de una Copa del Mundo sin conceder un solo gol; además, para el combinado azteca significó ganar su primer encuentro de fase de eliminación directa en un Mundial desde la edición de México 1986.
Tras consumarse la eliminación en la capital del país coanfitrión, la Selección de Ecuador da por concluida una digna campaña mundialista en la que consiguieron meterse a la ronda de los 32 mejores. El plantel tricolor romperá filas de inmediato en territorio norteamericano para que sus futbolistas tomen vacaciones antes de retomar las Eliminatorias Sudamericanas de la CONMEBOL en estadios de su región aún por definir.
Por su parte, la clasificada Selección de México prolongará la gran fiesta nacional y mantendrá su localía en los octavos de final del campeonato. El cuadro dirigido por el “Vasco” Aguirre volverá a pisar la cancha del Estadio Ciudad de México (Estadio Azteca) el próximo domingo 5 de julio de 2026, donde buscará el boleto a los cuartos de final enfrentando al ganador de la llave entre Inglaterra y la República Democrática del Congo.






