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Fuerte alteración del orden público en la Universidad Nacional por irrupción de encapuchados armados

La situación se agravó cuando los encapuchados lanzaron amenazas relacionadas con la posible activación de artefactos explosivos artesanales dentro del campus. Ante el riesgo para la integridad de la comunidad académica, las directivas de la institución ordenaron una evacuación preventiva de las instalaciones ubicadas sobre la carrera 30 - Foto: Redes Sociales

Una grave alteración del orden público generó momentos de tensión y pánico colectivo en las instalaciones de la Universidad Nacional de Colombia, en Bogotá, luego de que un grupo de encapuchados irrumpiera de manera violenta en el campus universitario. Los individuos portaban banderas alusivas a estructuras armadas ilegales y, según los reportes preliminares, intimidaron a estudiantes, docentes y trabajadores, exigiendo la evacuación inmediata de varios edificios del centro educativo.

La situación se agravó cuando los encapuchados lanzaron amenazas relacionadas con la posible activación de artefactos explosivos artesanales dentro del campus. Ante el riesgo para la integridad de la comunidad académica, las directivas de la institución ordenaron una evacuación preventiva de las instalaciones ubicadas sobre la carrera 30, medida que permitió desalojar de manera rápida a miles de personas que se encontraban en actividades académicas y administrativas.

Videos difundidos ampliamente en redes sociales mostraron escenas de angustia y confusión en los accesos principales de la universidad. En las imágenes se observa a numerosos estudiantes abandonando las instalaciones y desplazándose hacia avenidas cercanas para ponerse a salvo, mientras las autoridades evaluaban el alcance de las amenazas y coordinaban los protocolos de seguridad correspondientes.

La comunidad estudiantil expresó de manera mayoritaria su rechazo a las acciones violentas protagonizadas por los encapuchados. Diversas organizaciones universitarias reiteraron su respaldo a las manifestaciones pacíficas y señalaron que este tipo de hechos afectan el desarrollo normal de las actividades académicas, además de poner en riesgo la integridad de quienes forman parte de la institución.

Las afectaciones también se extendieron al sistema de movilidad de la capital. La estación Ciudad Universitaria de TransMilenio suspendió temporalmente su operación debido a las manifestaciones registradas en las vías aledañas, mientras que los servicios de la troncal de la calle 26 presentaron desvíos, retrasos y congestiones en ambos sentidos durante varias horas.

Frente a la emergencia, la Policía Metropolitana de Bogotá desplegó unidades especializadas en los alrededores del campus con el objetivo de contener los disturbios y garantizar la seguridad de la ciudadanía. Las autoridades establecieron controles viales estratégicos para evitar que los desórdenes se propagaran hacia sectores comerciales y residenciales cercanos, mientras gestores de convivencia intentaban abrir espacios de diálogo con los manifestantes.

Durante los operativos de control, la Secretaría Distrital de Seguridad informó la captura en flagrancia de dos personas que presuntamente portaban material incendiario artesanal. Paralelamente, la Fiscalía General de la Nación asumió las investigaciones y los procedimientos judiciales correspondientes para determinar responsabilidades y avanzar en la eventual judicialización de los implicados.

Las directivas de la Universidad Nacional emitieron un comunicado oficial en el que rechazaron categóricamente cualquier acto de violencia dentro de la institución. La universidad reiteró que estas conductas afectan gravemente la misión educativa y solicitó a las autoridades adelantar las investigaciones necesarias para identificar tanto a los responsables directos como a quienes habrían promovido o coordinado los hechos.

El incidente también reactivó el debate sobre la seguridad en los campus universitarios y los alcances de la autonomía universitaria. Mientras algunos sectores sostienen que la presencia permanente de la fuerza pública podría vulnerar principios constitucionales, otros consideran que el Estado debe intervenir de manera inmediata cuando se presentan conductas que podrían constituir delitos graves o amenazas contra la vida de la comunidad académica.

Al finalizar la jornada, las autoridades confirmaron la reapertura de las vías y estaciones de transporte afectadas, mientras cuadrillas de mantenimiento adelantaban labores de limpieza y reparación de la infraestructura dañada. La administración distrital reiteró que la preservación de la seguridad ciudadana es una prioridad y destacó que la educación pública debe mantenerse al margen de cualquier intento de instrumentalización por parte de grupos violentos. Entretanto, los organismos de control continúan monitoreando la situación y las autoridades judiciales avanzan en los procesos legales derivados de los disturbios.

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