La controversia alrededor de Reynaldo José D’Silva Uribe no comenzó por la trayectoria laboral del actual viceministro de Vivienda, sino por una credencial académica que fue presentada públicamente como un título obtenido cuando todavía estaba pendiente un requisito para recibirlo. La Universidad Externado confirmó que D’Silva cursó la maestría en Derecho del Estado con énfasis en Derecho Tributario, pero aún no había obtenido el grado.
El caso fue revelado el 24 de septiembre de 2026 por una investigación de CasaMacondo, que consultó directamente al Externado sobre los estudios de posgrado del funcionario. De acuerdo con la respuesta citada por ese medio, D’Silva cursó los dos años del programa entre 2022 y 2024, pero tenía pendiente el trabajo de grado necesario para obtener formalmente el título.
La diferencia entre haber cursado una maestría y haber obtenido el título es el centro de la controversia. En términos académicos, completar las asignaturas de un programa no equivale a haberse graduado, porque el estudiante todavía debe cumplir los requisitos establecidos por la universidad para recibir el grado. En este caso, el requisito pendiente era el trabajo de grado.
El propio D’Silva reconoció esa situación cuando fue consultado por CasaMacondo. Según el reporte, explicó que era “candidato a Magister”, que esperaba el aval de su tesis y que posteriormente solicitaría la sustentación. Es decir, su propia explicación coincide con la versión entregada por la Universidad Externado sobre el estado de sus estudios.
El problema se vuelve especialmente relevante porque la información divulgada inicialmente por el Ministerio de Vivienda decía algo diferente. En la comunicación institucional difundida con motivo de su posesión, el funcionario fue presentado como “Magister en Derecho del Estado con énfasis en Derecho Tributario” de la Universidad Externado de Colombia.
La presentación oficial, por tanto, no describía a D’Silva como estudiante, egresado o candidato a magíster, sino como una persona que ya había obtenido el título. Esa diferencia permaneció en la información institucional divulgada durante los primeros días de su llegada al viceministerio.
Cuando CasaMacondo le preguntó por qué aparecía como magíster en la página del Ministerio, D’Silva respondió que “debió ser un error de digitación” y señaló que averiguaría cómo corregir la información. Esa explicación constituye la versión del propio funcionario sobre la manera en que surgió la inconsistencia.
Posteriormente, el Ministerio modificó su perfil institucional. La página oficial de la cartera actualmente señala que D’Silva es “candidato a Magister en Derecho de Estado con énfasis en Derecho Tributario” de la Universidad Externado de Colombia. La corrección coincide con el estado académico que había explicado el funcionario y con la información suministrada por la universidad.
La modificación, sin embargo, no elimina la existencia de la primera versión. El comunicado de posesión y el perfil posteriormente corregido muestran dos estados diferentes de una misma credencial académica dentro de la información pública asociada al viceministro. La contradicción es, precisamente, uno de los elementos que ha alimentado las preguntas sobre los controles utilizados para verificar la información antes de hacerla pública.
Hay además otro dato que delimita el alcance de la controversia. Según la investigación de CasaMacondo, la maestría del Externado no aparecía registrada como un título obtenido en la hoja de vida oficial del funcionario ante el Estado. La misma publicación señala que allí sí figuraban otros estudios y títulos de D’Silva.
Eso significa que, con la información publicada hasta ahora, el episodio no puede describirse simplemente como la falsificación de un diploma o como la inclusión del título no obtenido dentro de la hoja de vida oficial. Lo acreditado es que una dependencia del Gobierno difundió públicamente la credencial como si el título ya hubiera sido obtenido, mientras la universidad y el propio funcionario sostienen que el grado estaba pendiente.
La precisión es importante porque utilizar expresiones como “título falso” puede llevar a una conclusión que los documentos conocidos no permiten establecer. D’Silva sí cursó la maestría en el Externado; lo que estaba pendiente era completar el proceso para obtener el grado. La controversia está en la manera como fue presentada esa formación, no en que los estudios no hubieran existido.
El episodio también permite revisar el historial de la misma credencial antes de la llegada de D’Silva al Gobierno nacional. Cuando fue presentado como secretario de Hacienda de Bucaramanga, a finales de 2023, medios que cubrieron su designación lo identificaron como candidato a realizar una maestría en Derecho de Estado en la Universidad Externado, no como magíster graduado.
La propia trayectoria académica publicada hoy por el Ministerio mantiene esa condición. En el perfil oficial aparecen sus dos pregrados, tres especializaciones y, en el caso del Externado, la condición de candidato a magíster. La entidad ya no afirma que el funcionario haya obtenido ese título.
El contexto profesional de D’Silva también ayuda a entender por qué la discusión ha tenido repercusión. Antes de convertirse en viceministro, fue director de Ingresos de la Gobernación de Santander, líder regional de la Agencia Pública de Empleo del Sena y secretario de Hacienda de Bucaramanga, además de haber ocupado cargos en el sector privado.
Precisamente el cargo de Bucaramanga introduce el vínculo con Jaime Andrés Beltrán, pero como un elemento secundario de esta historia. D’Silva fue secretario de Hacienda durante la administración de Beltrán, quien gobernó la ciudad desde enero de 2024. Documentos oficiales de la Alcaldía lo registran en esa posición durante 2024 y 2025.
La relación fue además cercana en términos administrativos. En julio de 2024, cuando Beltrán salió temporalmente de Bucaramanga, un decreto municipal encargó a D’Silva de atender los asuntos de competencia del despacho del alcalde mientras este permaneciera fuera de la ciudad. El documento identifica expresamente a D’Silva como secretario de Hacienda y a Beltrán como alcalde.
D’Silva permaneció como secretario de Hacienda durante buena parte de esa administración. En 2025 todavía figuraba en documentos oficiales del municipio y participaba en instancias como el Consejo Superior de Política Fiscal de Bucaramanga. Esa experiencia precedió su posterior llegada al Gobierno nacional.
El 10 de agosto de 2026 se produjo el siguiente capítulo de esa trayectoria. Mediante el Decreto 1168, D’Silva fue designado viceministro de Vivienda, en un nombramiento firmado por Jaime Andrés Beltrán, quien para entonces ocupaba el Ministerio de Vivienda. Caracol Radio destacó precisamente que ambos ya habían trabajado juntos en Bucaramanga.
Días después de su llegada al Gobierno nacional apareció la presentación institucional que lo identificaba como magíster. La secuencia temporal es relevante: el nombramiento ocurrió en agosto; la investigación sobre su grado se conoció en septiembre; y después de esa publicación el perfil oficial del Ministerio pasó a describirlo como candidato a magíster.
La controversia deja así dos asuntos distintos que no deberían confundirse. El primero es académico y documental: D’Silva había cursado la maestría, pero no había obtenido todavía el título. El segundo es institucional: el Ministerio divulgó inicialmente una información que lo presentó como graduado y posteriormente la modificó para reflejar su condición de candidato.
Ese segundo punto plantea la pregunta central que el Ministerio tendría que responder: ¿quién verificó las credenciales académicas utilizadas en la comunicación de posesión y en los primeros perfiles del viceministro? La respuesta permitiría establecer si se trató de un error individual de digitación, de una falla en la revisión de la información o de otro procedimiento administrativo, pero por el momento se desconoce qué ocurrió internamente.
También queda pendiente establecer cuándo fue corregida exactamente toda la información institucional. Aunque el perfil profesional del Ministerio actualmente utiliza la expresión “candidato a Magister”, publicaciones y contenidos previos difundidos durante su llegada al cargo conservaron la descripción que lo presentaba como magíster. La coexistencia de esas dos versiones es parte del problema que requiere explicación.
La polémica tampoco permite afirmar, con la información conocida, que la condición académica haya sido determinante para su nombramiento. No se ha documentado en las fuentes consultadas que la maestría fuera un requisito indispensable para ejercer el cargo de viceministro de Vivienda. El debate comprobable está en la exactitud de la información académica divulgada oficialmente.
Por ahora, la situación documentada es concreta: Reynaldo D’Silva cursó la maestría en Derecho del Estado con énfasis en Derecho Tributario en el Externado, tenía pendiente su trabajo de grado, reconoció que aún era candidato y posteriormente el Ministerio corrigió su perfil. La principal incógnita institucional ya no es si cursó el programa, sino cómo una credencial todavía no obtenida terminó siendo publicada oficialmente como un título concluido.






